El amor y su sombra.
Continúo investigando acerca del vínculo amoroso, para aportar reflexiones que expliquen la complejidad de las relaciones entre personas, al punto de llegar en casos patológicos a desvirtuar la ternura y convertirse en pasión que puede llevar a la muerte (los ejemplos de violencia de género y otras formas de violencia)
Freud no hizo una teoría sistemática del amor. Investigó o postuló teorías acerca de la primera etapa del amor solamente: del enamoramiento. Además su investigación se centra en las etapas psicosexuales orientadas al cumplimiento de la función reproductiva -aunque desde sus conceptos podemos llegar a otras conclusiones- y esto limita el entender una relación amorosa. De allí la simplificación de querer encontrar el objeto primario que está detrás de toda pareja de enamorados sin dar cuenta de la complejidad de los factores intrasubjetivos que se ponen en juego en el espacio que se constituye la pareja. Este es el conflicto entre repetición y creatividad que enfrenta toda relación de pareja: si bien encuentro el objeto ideal semejante al primero de mi infancia, debo superar la repetición, es decir, el amor es posible a partir de la falta, donde el ser amado es una proyección de un pasado que ni siquiera recuerda. Pero su vínculo con la persona amada no es una circunstancia que solamente hace presente el objeto originario. Es algo más complejo. El amor como potencia de ser es un acto creativo que permite producir un encuentro-desencuentro con un otro. El enamoramiento es el primer paso necesario del acto de amor. Es un estado que el sujeto vive pasivamente. Está atado a su pasión. Padece de su pasión. Allí dos son Uno. No hay alteridad y su tiempo de duración es breve. El amor que continúa es un acto que transcurre en una determinada experiencia. Se decide en ese acto. Son uno + uno donde el signo más alude a un tercero que a la vez que une establece la diferencia. La matriz arcaica del espacio-soporte que constituye la base del yo permite construir en la alteridad con otro un espacio para soportar la lucha por la vida. Lucha por la vida donde la ternura se encuentra con la pasión y el erotismo. En esta nueva espacialidad se establece una identidad de pareja donde encontramos la armonía y los conflictos. Muchos de ellos producto del peso que sigue teniendo la ilusión idealizada del amor cuyo fundamento sigue estando en nuestra cultura.[17] En un interesante reportaje realizado a Alain Badiou, éste sostiene que el amor se basa en una alteridad radical: "Las dificultades del amor no tienen que ver con la existencia de un enemigo identificado. Son internas a su proceso: el juego creador de la diferencia. El enemigo del amor es el egoísmo, no el rival. Podríamos decir: el principal enemigo de mi amor, el que yo debo vencer, no es otro, sino el yo, el ´yo´ que quiere la identidad en detrimento de la diferencia, que quiere imponer su mundo contra el mundo filtrado y reconstruido en el prisma de la diferencia." Sin embargo más adelante lo define desde una perspectiva trascendente: "El amor no es solamente un encuentro y las relaciones que se tejen entre dos individuos, sino una construcción, una vida que se hace, ya no desde el punto de vista del Uno, sino desde el punto de vista del Dos. Yo llamo a esto ´la escena del Dos.´" El Dos vuelve a ser una totalidad a la que se deben subsumir los integrantes de la pareja"Bibliografía:- Alain Badiou Nicolás y Truong, Elogio del amor, editorial Paidós, Buenos Aires, 2012. Freud: Tres ensayos de teoría sexual (1905), Tomo VII; Introducción del narcisismo (1914), Tomo XIV; Sobre un tipo particular de objeto en el hombre (Contribuciones a la psicología del amor I).
