Espacio de psicología
El fin de la infancia o infancia asediada?
Transcribo algunos extractos de una conferencia dictada por la Lic. María Julia García, hace unos años en la Sociedad de Psicología de Uruguay. Podemos coincidir con ella o no pero resulta importante leerlo como disparador de reflexiones para padres y docentes.
"Las nuevas formas de experiencia social, con los cambios en el funcionamiento de la familia, del sistema educativo, el peso creciente de las nuevas tecnologías, están modificando las condiciones en que transcurre su infancia las nuevas generaciones. Hace ya un tiempo, relata la Psicóloga, se publicó en la prensa de Gran Bretaña una declaración firmada por 110 psicólogos, maestros, académicos y autores de libros infantiles con dos serias denuncias: los niños británicos "están siendo empujados a la adultez antes de tiempo" y en segundo lugar "un cóctel siniestro de comida chatarra, marketing de la sexualidad, juegos electrónicos y una obsesión más por galardones que por aprendizaje en las escuelas (...) les está envenenando la vida". Señalan la obsesión de la sociedad por quemar etapas, la ausencia de actividades al aire libre; la escasez de experiencias compartidas con otros chicos que afecta sus habilidades para trabar amistades, participar en grupos y resolver conflictos. Los autores de la carta consideran que el creciente número de casos de depresión infantil, problemas de conducta y enfermedades del desarrollo se deben "a la ignorancia de las realidades y sutilezas del desarrollo infantil". Desearía que retuviéramos esta expresión: "las realidades y sutilezas del desarrollo infantil", pues es precisamente aquí donde creo que se puede dar el mayor aporte de la Psicología del Desarrollo a la prevención y la promoción de la salud mental del niño.Sea que el psicólogo trabaje en la clínica, o en el sistema escolar, o en el ámbito de la psicología comunitaria, se ve enfrentado con situaciones nuevas: nuevas formas de organización familiar, niños violentos, pero también niños autodestructivos, o con conductas auto agresivas. Los padres están desconcertados, se sienten inseguros. Otros, pasan a ser "delegados" o representantes de su hijos para defender sus derechos ante el maestro que es considerado autoritario por el solo hecho de haberle puesto un insuficiente en el boletín de calificaciones.Nos encontramos con nuevos perfiles de niños: los niños de la calle y en la calle, los que trabajan y contribuyen al sostenimiento de sus familias. Están los niños "bajo llave": los que quedan encerrados en la casa mientras sus padres trabajan. En los barrios humildes están los chicos que por ser los hijos mayores, deben hacerse cargo de los menores, levantarlos, darles el desayuno o el almuerzo, ya que los padres están trabajando. En las clases medias y medio altas están los "niños paquete": de la escuela a taekwondo, a computación, guitarra, inglés. También se los llama "pequeños ejecutivos" por sus agendas ocupadas al tope. ¿Y qué decir de los niños explotados en el mercado del sexo, o el de la droga, o los utilizados para delinquir? Y hay otras formas de explotación indirecta que son legales: son los hijos de esos padres que cambiaron el viejo ideal de "mi hijo el doctor", por "mi hijo el campeón", o de esas madres que sueñan que sus hijas sean modelos o estrellas de cine o la TV.El gran cambio sociocultural en el que están inmersas nuestras sociedades y nosotros mismos como parte integrante. Todo apunta a un cambio profundo como pocas veces se ha dado en la historia. Hay toda una época que está terminando, y otra que sólo podemos entrever, está recién asomando.Los chicos que ya nacieron no sólo con la televisión, sino con la computadora e Internet, le enseñan a los padres y abuelos cómo usarla. Pero, a pesar de las apariencias, siguen siendo niños. Necesitan ser escuchados por los padres, que los abuelos les cuenten historias como sólo ellos saben contarlas. Padres, abuelos y padrinos, ellos también atrapados entre la culpa por el poco tiempo que les dedican y el consumismo, los abruman con montañas de juguetes. Juguetes que han sido producidos para que se desgasten pronto y aburran, así se compra otro. O sea, no son juguetes como sostén del jugar. Y los niños necesitan jugar. Diría que es la vía regia para ir elaborando su subjetividad. Necesitan fi guras de identificación, centralmente la madre y el padre. Pero no meramente padres biológicos, sino adultos que puedan ejercer la función de madre y de padre.Así como se habla del fin de la infancia, también hay una literatura abundante sobre la crisis de la familia. Yo diría que estamos en la época actual ante la familia asediada. Para que haya familia en sentido psicológico, es necesario que exista en primer lugar la alianza conyugal, fundante de la nueva familia. Como señaló Levi Strauss este vínculo enlaza dos sistemas de parentesco: el paterno y el materno. Esa nueva pareja tiene que separarse de sus familias de la infancia -como Abrahán que fue llamado por Dios a dejar las tierras de su padre y su madre e ir a una tierra que le sería mostrada- para iniciar el proyecto de la propia familia. Es en ese marco que adviene el hijo. El hijo, antes de existir, existe como fantasía -proyecto de los padres.COREA, Cristina y LEWKOWICZ, Ignacio (1999): ¿Se acabó la infancia? Ensayo sobre la destitución de la niñez. Bs. As., Lumen - Humanitas.FORNARI, Nora (2003): El imaginario poder de la infancia y el debilitamiento de la función paterna. Una producción de hoy: "Las chicas superpoderosas".. En Memorias de las X Jornadas de Investigación en Psicología. Bs. As., Facultad de Psicología, UBA.
