La crianza y su influencia en la personalidad
La familia es uno de los principales contextos de desarrollo del individuo, por lo que se convierte en el más propicio para la crianza y educación del ser humano, ya que es donde se promueve su desarrollo personal, social y cognitivo (Muñoz, 2005).
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Sin embargo, este contexto ha sufrido modificaciones producto de fenómenos socioeconómicos y políticos, tales como la globalización, la posmodernidad, los mismos que han propiciado vertiginosos cambios en la familia durante los últimos 40años, más profundos y convulsivos que incluso los últimos 20 siglos anteriores (Valdivia, 2008).Al hablar de los cambios que ha sufrido la familia como producto de los fenómenos anteriormente citados, se hace referencia a la modificación que los roles familiares han sufrido, es decir, en años anteriores el papel de la madre era hacerse cargo de los hijos, mientras que la función del padre era proveer el sustento económico a la familia. No obstante, el reconocimiento de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y los cambios económicos a nivel mundial han dado lugar a la incursión de la mujer en el ámbito laboral, dejando de cumplir solamente con el rol de madre y contribuyendo también al gasto familiar. Este importante cambio, aunque reactivó la economía, también tuvo un impacto directo en la estructura familiar, ya que el cuidado de los hijos se ha delegado, a otras instancias, siendo las guarderías, escuelas, el televisor o los abuelos quienes se encargan de la formación de los hijos. La familia se convierte entonces en un contexto que provee un ambiente favorecedor del desarrollo de los seres humanos, pero al mismo tiempo implica ciertos factores de riesgo como problemas de conducta, trastornos psiquiátricos o inicio temprano de abuso de sustancias adictivas. Sin embargo, las circunstancias laborales actuales, el tiempo de convivencia familiar, la comunicación y los vínculos afectivos han disminuido notablemente, lo que ocurre generalmente en familias que conviven poco tiempo, en donde las formas de educar a los hijos también han sido transformadas (Rodríguez,2010).Ante la encrucijada de fenómenos que influyen directamente en la dinámica familiar, se considera que madres y padres de familia generan una serie de creencias que asumen sobre lo que es criar y educar a los hijos y estas, a su vez, orientan las prácticas de crianza. El constructo de "crianza" Según la Real Academia Española el vocablo criar deriva de creare que significa nutrir, alimentar, instruir, educar y dirigir'. Pero además de cubrir las necesidades básicas, la crianza involucra una serie de aspectos relacionados con el pensamiento, la cultura y la sociedad. También se define como los conocimientos, actitudes y creencias que los padres asumen en relación con la salud, la nutrición, la importancia de los ambientes físico y social y las oportunidades de aprendizaje de sus hijos en el hogar. La crianza del ser humano constituye la primera historia de amor sobre la que se edifica en gran parte la identidad del niño y se construye el ser social.En estas ideas se muestra un constructo tridimensional que contempla pensamiento (creencias), acción e influencia de la cultura. En relación con las creencias se puede decir que el estudio del pensamiento humano traducido en creencias o concepciones ha permitido referirse a estos términos para identificar aquellas ideas arraigadas que mantienen las personas y que son útiles para emitir valoraciones y actuar en la realidad. En relación a las prácticas de crianza, estas se conciben como acciones o comportamientos intencionados y regulados, orientadas a garantizar la supervivencia, crecimiento, desarrollo psicosocial, y que facilitan los aprendizajes que permiten a los hijos reconocer e interpretar el entorno que les rodea. El papel que la cultura juega es fundamental en el reflejo de una filosofía de vida particular, es decir, lo que es socialmente aceptado o no que debe formar parte de la educación de los hijos. Además de la cultura, la interpretación personal que madres y padres dan a sus experiencias relacionadas con la parentalidad intervienen en la construcción de las ideas sobre la crianza.Diremos que Modelo Parental es el conjunto de pautas culturales que hacen alusión a los factores que se involucran en la convivencia familiar y la responsabilidad de cada uno de sus componentes, tomando en consideración que estos factores se manifiestan de manera muy variada dependiendo de las características de sus elementos, como el tipo familiar, la edad de padres e hijos, el número de hijosetc., y, por otro lado, la economía o el nivel educativo de estos.Lo anterior hace suponer que los elementos más recurrentes en esos modelos parentales son (a) las pautas de crianza, es decir, aquello que es permitido o no dentro de la familia, regularmente establecido por los padres y que se constituye en normas o límites de comportamiento, convivencia y control, (b) los vínculos de apego, que hacen referencia al manejo de las emociones y el afecto, el tipo de comunicación entre sus miembros y el tiempo dedicado para la convivencia, y por último (c) los patrones de éxito, que implican los campos o áreas privilegiados por la familia como sinónimo de éxito y que se manifiestan con una forma de promoción hacia el logro de la autonomía de los hijos.Fuentes: Alejandra Infante Blanco y José Francisco Martínez LiconaUniversidad Autónoma de San Luis Potosí, México
