La crisis de la autoridad.
La época actual se caracteriza por una crisis de la autoridad tanto en lo familiar, como en lo educativo. Respecto de este tema existen muchos sociólogos y pedagogos que opinan que ello se debe a una multiplicidad de factores y de raíces muy profundas, como las transformaciones de la familia y el estado , del medio escolar, el consumismo y el cambio en las esferas del trabajo, todo contribuye a que exista un rechazo a la autoridad. (Hannah Arendt dice que nuestra época ya no cree en la autoridad como principio clave para regular casi ningún aspecto de la vida colectiva). Se produce un "borramiento" de las diferencias entre el niño y el adulto porque a los chicos se les exige y se los trata como si fueran grandes, o porque se los ubica en el centro del universo. Entonces no hay asimetrías entre unos y otros, esto hace que los chicos, si creen que están con iguales o pares, no tienen por qué hacerles caso a esos pares. Es como si los padres, las maestras, los profesionales, nos hubiésemos quedado sin recursos, una vez que se agotó el modo de vínculo autoritario entre adultos y chicos; como si no hubiera forma de sostener las diferencias sin caer de nuevo en la violencia.Cuando el padre o el docente siente que no puede con sus hijos o sus alumnos, les está otorgando un poder terrible. El niño se da cuenta de esto y, en consecuencia, actúa ese poder.Dice Beatriz Janin que, ya sea que se trate de chicos pobres -que tienen que trabajar tempranamente, cuidar hermanitos u ocuparse de las cosas de la casa- o de niveles sociales más altos -que van a doble escolaridad y después a natación, violín y francés- hay muy poco tiempo de juego.El juego, que sería la herramienta natural para que los niños procesen las cosas que les pasan en la vida, no tiene lugar; se lo considera una pérdida de tiempo. Esto lleva a que las angustias se jueguen a nivel de la acción.Cuando me traen a un chico que no presta atención a lo que quieren las maestras, trato de ver a qué otras cosas sí atiende en clase. Es importante que los docentes traten de detectar si el alumno está pendiente de los compañeros; de la hora a la que lo vienen a buscar; de si la señorita o los otros chicos lo quieren o no, de si lo miran, de lo que siente en su cuerpo (tal vez tiene hambre entonces está pendiente de su propio hambre). Puede ser que el niño esté pendiente de cualquier movimiento o ruido, porque tiene miedo de que le peguen (esto pasa siempre con los que han sufrido violencia). O tal vez está pasando por un duelo, atravesando una pérdida, entonces se repliega y no atiende. También hay muchísimos motivos por los cuales un estudiante se puede mover desenfrenadamente sin parar. La mirada del docente es valiosa para relatarles a los profesionales qué observan de ese chico, para detectar dificultades del mismo. (B. Janin)Revisando textos y nuevos aportes de investigadores, me he encontrado con aportes que deseo compartir con los lectores en sucesivas entregas: Pareciera que la vida de las personas en la sociedad moderna cada vez está más vinculada con lo que uno puede realizar. La evolución en la sociedad moderna occidental ha recorrido mucho camino en dirección hacia una sociedad de realizaciones, una sociedad de logros. La vida está empezando a parecer una situación de examen interminable. La persona siempre corre el riesgo de fallar, y esto puede suceder en cualquier esfera de la vida: en el mercado laboral, así como en el del amor; en los negocios o en la vida familiar. Uno es lo que hace, algunos aprueban el examen, pero ¡cuánta diferencia con algunos años atrás! ¿Quiénes serán los que aprueban?Las preguntas serían ¿Qué relación tiene esto con la infancia? Casi no podemos predecir quiénes tendrán éxito, se acabaron las predicciones en el mundo posmoderno. La velocidad del cambio en todas las esferas de la vida hace que podamos investigar y afirmar lo que vamos observando en este preciso momento acerca del desarrollo del niño pero como dice Dencik "no podemos saber gran cosa de cómo llegarán a adultos los niños que se están moldeando en las distintas instituciones y sociedades actuales. Al final solo los niños podrán dar su opinión, pero cuando hayan crecido."Son palabras de un sociólogo, bastante pesimista en parte, pero todos podemos replantearnos acerca de nuestras afirmaciones y certezas: es bastante abrumador habernos conformado durante años con la idea de una niñez simple y dependiente totalmente de lo que nosotros hagamos con ella. Hay que cambiar la mirada poco a poco para seguir descubriendo esta infancia.Lic. Ana Zanini. MP 138. Bibliografía: Revista Crítica de ciencias sociales y Jurídicas: José Francisco Durán.La construcción de la Infancia: Elvira Molina.Dencik, L: la construcción de la Infancia.
