La subjetividad del niño en la posmodernidad.
En las últimas décadas asistimos (al menos en el mundo occidental) a lo que podríamos llamar un cambio de paradigma, entendiendo por este término al conjunto de creencias, conceptos científicos, formas de percibir hechos, que son compartidos por una sociedad en cada momento histórico, son todos los contextos en los que las personas viven sus vidas y también los modos sociales de percibir de experimentar, de sentir, de hacer. Es el marco donde crecen nuestros niños y que ayudan a construir la SUBJETIVIDAD infantil en lo que llamamos Posmodernidad.
El período anterior, la Modernidad se inicia aproximadamente con el Renacimiento (siglo 16) y declina en el Siglo 20 luego de la Segunda Guerra Mundial. En el tema que nos ocupa se trató de una etapa con la CIENCIA como garantía de toda la verdad, basada en la experimentación. Lo divino deja lugar a la idea de libertad, la ley, el progreso. También cada etapa construye una subjetividad, un modo de ser, de estar en el mundo y aquí las personas se organizan en torno a las instituciones, familia, escuela, fábrica, hospital, prisión etc. y en torno a la disciplina y todo aceitado dentro de lo que se llama Estado.La conducta de las personas y las relaciones humanas se inscriben en ese marco. Los modos de ser, de estar, son propios de una subjetividad disciplinaria. Es así que el ciudadano moderno cree en el Derecho, en el Saber, en la Ciudadanía, en las instituciones modernas. En este escenario, la escuela ocupa un lugar central en la producción de esa subjetividad, ya que es la instancia que articula la vida familiar con el mundo social más amplio.Alrededor de los años 70 se observa un cambio de paradigma caracterizado por lo que algunos autores llaman la pérdida del Estado-Nación, de su capacidad de funcionar como marco ordenador de la vida social. En la modernidad, la escuela creaba futuros ciudadanos. Ahora, dice Lewkowicz, hemos devenido (y creamos) consumidores.Por ejemplo, decimos "familia", pero esta palabra no tiene hoy un correlato preciso. ¿Qué decimos hoy, exactamente, cuando decimos "niño", "adulto", "escuela"? Hay una necesidad de explicarnos cada vez que mencionamos esos términos, tenemos que aclarar qué queremos decir: -"es un niño de 5 años, pero se escapó solo de la escuela", -"es un adolescente, pero ya tiene dos hijos a cargo", -"es maestro, pero los chicos y sus padres no lo respetan como autoridad", etc. Esto quiere decir que ya no opera lo que sostenía la red de instituciones. Lo que no significa que exista un vacío absoluto, que no haya nada. De ninguna manera; hay escuelas, hay alumnos, hay maestros, hay reunión diaria de personas frente a un pizarrón, pero los antiguos sentidos de esas prácticas no están más con nosotros. Un factor central en este aspecto es el papel que asumen los medios. Son ellos los que instalan la agenda, los que dicen de qué se habla, cuándo y con qué intensidad, qué es lo que pasa en el mundo, qué va a pasar, "imponen" la realidad. Los medios ayudan a construir una percepción/experiencia sincrónica de un mundo fragmentado y carente de sentido unificado. Sincrónica debido a la emisión de las noticias en forma simultánea (se muestra en TV la muerte de un presidente, seguida de la derrota de un equipo de fútbol, seguida de una violación, seguida de la propaganda de un desodorante), todo en un solo plano, en un solo instante. Fragmentado porque las noticias están todas absolutamente desconectadas entre sí y no se contextualiza ninguna de ellas. Las tecnologías permiten la deslocalización: la recepción y emisión de los mensajes se independizan de los lugares donde se producen. Una noticia puede ser emitida por alguien desde Estocolmo, hoy, a las 7 de la mañana, y ser leída en un correo electrónico diez días después por otra persona en Buenos Aires, cuando el emisor ya está trabajando en Quito desde hace una semana. Se produce un reemplazo de la forma diacrónica (sucesiva) de relatar los fenómenos por una forma sincrónica (simultánea). No hay temporalidad lineal, se promueve una percepción fragmentada de la vida representada en un presente perpetuo. Y decimos carentes de sentido, porque todas las noticias parecen otorgar el mismo valor a los acontecimientos: mueren cientos de miles de personas en un tsunami e inmediatamente se anuncia (y se celebra) la victoria de un jugador de tenis. Como dice Noam Chomsky: "muchas noticias emitidas mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes, pueden desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por el poder político y económico". El próximo domingo continuaremos viendo acerca del rol de la escuela. Bibliografía: - Artículos de Pediatría: Dr. Horacio Lejarraga, Consultor (H), Hospital de Pediatría "Prof. Dr. Juan P. Garrahan".-Lewkowicz I. Pensar sin estado. La subjetividad en la era de la fluidez. Buenos Aires.- Chomsky N. Las estrategias de la manipulación de masas.
