La Violencia.
La situación lo amerita: en éstos momentos nos sacuden las noticias y videos acerca de las mujeres golpeadas, desapariciones y muertes de ellas a manos de su pareja o ex parejas. Nadie puede creer que no se puede “hacer nada” por ayudar: crear conciencia es lo prioritario, la violencia es en primer lugar uno de los actos que más nos estremecen todos los días y no debe naturalizarse jamás: desde el desdén por el otro, la desvalorización, el insulto, el permitir que la pareja ejerza cualquier tipo de control, celos, posesión que a veces son aceptadas como muestras de amor, la fascinación por el poder que sienten algunos, la educación de nuestros hijos en el machismo son cuestiones que vemos y sufrimos a diario. Si establecemos vínculos que nos hacen sufrir debemos saber que el amor está enfermo en ese caso, no esperemos a llegar a daños irreversibles para denunciar o para pedir ayuda.
Cuando se habla de violencia de género casi con exclusividad se piensa en la violencia física. Los otros tipos de violencia: psicológica, social, sexual, quedan relegadas a la esfera de lo privado, no hay para ellas órdenes de alejamiento, ni rehabilitación para el maltratador.Sin embargo, su frecuencia es elevada.Ahora bien, en la consulta es común escuchar este tipo de cuestiones sobre todo las relativas a violencia psicológica; pero la mujer no inicia terapia por este tema, sino porque "algo no va bien en su vida" y resulta que este tema aparece ligado a cuestiones de poder y de miedo a la pérdida.En la situación de maltrato, la pareja siempre representa un lazo, una forma de malestar en común, de "beneficio mutuo", el de instinto de muerte. Esta es la postura psicoanalítica, lo que la mujer puede sentir como un "vacío de ser" permite al hombre deslizarse a situaciones de maltrato.Todo esto en el marco del "amor romántico" que la lleva a volver siempre, a perdonarle, a creer que lo que dice es cierto, y que comulga con algo de la historia de él. La subjetividad comprometida (ese vacío, no ser nadie sin el otro) impide abandonar una relación que es como las dos caras de una misma moneda y cuya máxima y dramática expresión es el suicidio de él...después de matarla. (J.A.Miller, seminario "El partenaire-síntoma).La mujer que consigue salir de ese circuito: asumir que tiene derecho a decidir y a trabajar o a decir que no, ha conseguido superar esa parte oscura de sí misma depositada en otro, y puede así dirigir su deseo a algo fuera de ese círculo cerrado.Cuando la mujer puede encontrar otro interés vital fuera de su marido, los hijos por ejemplo, puede separarse y resolver la situación.Pero si además no entiende por qué llegó adonde llegó, lo más probable es que repita en otra relación los mismos patrones. Por ello es necesario que se reflexione, que entre todos colaboremos en cortar los círculos de violencia. No es extraño que la mujer continúe viviendo con su agresor o retire las denuncias, o en el caso de la "otra" violencia, acompañe su situación con síntomas de ansiedad, depresión o trastornos psicosomáticos.Los "mandatos de género" actúan con fuerza cuando ellas no quieren perder "el amor" y ellos "perder su objeto".En todo caso se trata de reivindicar la importancia del relato, individual y social para ubicar en su justo punto el alcance limitado de las políticas "reeducativas" y por otro lado, como terapeutas asumir que no es posible demandar a los pacientes un "cambio" antes de tiempo.El aspecto socialEs evidente que en los últimos tiempos se ha producido un proceso de toma de conciencia social sobre la gravedad de la violencia contra las mujeres. El problema no está resuelto. En este momento se utiliza el concepto de "violencia de género" para teorizar y hacer frente a esta grave realidad: ("todo tipo de violencia ejercida mediante el recurso o las amenazas de recurrir a la fuerza física o el chantaje emocional, incluyendo la violación, maltrato, acoso sexual, incesto y la pederastia."Este no es un fenómeno nuevo, pero en los últimos tiempos se ha hecho visible, se pasó de que sea un hecho privado a ser un problema social.Un problema es social cuando "viola una o más normas generales y compartidas y aprobadas por una parte del sistema social" Por otra parte estarían aquellas definiciones que entienden que sólo existe un problema social cuando un grupo significativo de la sociedad percibe y define ciertas condiciones como problema y pone en marcha acciones para solucionarlas. Continuaré investigando acerca de las últimas teorías para que sirva como toma de conciencia.BIBLIOGRAFIA:.Bosch Esperanza: violencia de género, Universidad de Barcelona.
