Los problemas psíquicos como males de época
Voy a hacer unas reflexiones acerca de las consultas mayoritarias en salud mental, sobre todo estos últimos años, viendo por dónde y cómo tramitamos nuestra angustia, por dónde hacemos un síntoma.
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Trataré como siempre de escribirlo en un lenguaje accesible para todos. Si bien no podemos afirmar como se dice desde el culturalismo que todo padecimiento psíquico es un "signo de su tiempo", desconociendo lo universal de ciertas variables que trascienden a los modelos sociales e históricos, también es cierto que cada época y cada sociedad producen formas particulares de presentación del sufrimiento psíquico -y que sin lugar a dudas no es mera casualidad que la Europa de la época victoriana producía histéricas, y nuestra sociedad actual presente el padecimiento psíquico de otras formas. La psicología actual tiene entonces el desafío de seguir sosteniendo -por supuesto sin desconocer la arista orgánica de los síntomas - cada vez que estos tengan lugar- el carácter individual, histórico y representacional del padecimiento psíquico, así como sus condiciones histórico-socio-políticas de producción. Así, las conceptualizaciones de Freud respecto de las neurosis de angustia y los ataques de angustia (en el marco de las llamadas "neurosis actuales") sigue ofreciéndonos elementos útiles para pensar algunas de las formas actuales de padecimiento psíquico.La posmodernidad, instancia posterior a la modernidad, es entendida como el fin de la idea del hombre como motor del progreso, entre otros avatares. Esta declaración ha demostrado consecuencias que no se circunscriben simplemente a la apatía y la desconfianza en el progreso, sino que revelan una suerte de reacciones violentas que atacan principalmente al individuo y su componente subjetivo, su espíritu. Se observa una relación de las llamadas enfermedades de la angustia con la sociedad posmoderna, planteando la idea de que la angustia es el fantasma que acecha nuestra época. Aquí, la Angustia es entendida como el miedo a lo desconocido. Como el vacío temeroso, generado por el fin de las utopías, del fin del mundo del progreso, del fin del mundo de las grandes corrientes, del fin del mundo del hombre como realizador absoluto de su propio destino. La angustia aparece como una instancia adicional a la apatía y la resignación que trae consigo la noción de posmodernidad. El fantasma de la angustia, será puesto en evidencia mediante sus manifestaciones físicas en el ser humano. Más concretamente, se tomara a la patología conocida como crisis de angustia o ataques de pánico como manifestación material del estado espiritual del ser humano contemporáneo, como representación del fantasma, del sentimiento de la época. Fantasma, porque su concepción resultará similar a la que plantearon Lovercraft, al decir que los fantasmas son "una fuerza oculta que vuelve del pasado "Fantasma que se hará sentir a través de una patología psicológica, que finalmente no tendrá otra causa que el colapso de la razón.Ya volveré sobre la posmodernidad y sus paradigmas pero les transcribo lo que dice la Psicóloga Liliana Rossi acerca de lo que Freud llamó "Patologías actuales"-"Mientras en las neurosis clásicas, -por otro lado cada vez menos corrientes-, encontrábamos síntomas positivos, típicos, -histéricos, fóbicos u obsesivos-, las neurosis actuales plantean un síntoma negativo, que emerge en su forma más primaria de angustia, sin que esta cumpla su eminente función de señalar, como en las fobias, el peligro del que se trata.Vale aquella observación freudiana que constataba la falta de los mecanismos psíquicos necesarios que permitieran ligar una idea o fantasía, otorgando un sentido que haga de pantalla a esa energía invasiva.Muy frecuentemente esta falla en las defensas, llevan a la persona a una guardia de urgencia presa de la angustia de muerte y el desamparo.Al auxiliante generalmente le basta con los retazos de lo cotidiano que surgen en las primeras palabras que el sujeto logra articular, para esbozar una primera respuesta bajo las especies del "Stress" o "Ataque de pánico". Nombres que, vía el reconocimiento social creciente que adquieren, reintroducen al sujeto en la escena del mundo, e indican al auxiliante las prescripciones que proferirá, entre las que cuenta, generalmente, la consulta a un analista.No obstante, esos fenómenos que toman el cuerpo en forma súbita, pueden corresponder a diversas estructuras, siendo de la mayor importancia para llegar a discernir entre ellas, encontrarse con la escucha atenta por parte del profesional que recibe la consulta."Continuaré la próxima semana.Fuentes Patricio Julián Ávalos, "La sociedad posmoderna y las enfermedades de la angustia",-Rossi Liliana, Ataque de Pánico.
