Notas acerca de la soledad
Es uno de los grandes temores del ser humano, lo veo a diario en mi trabajo, lo siento en mí misma y hay pensamientos magníficos al respecto… Ahí va la letra de Almendra para empezar.
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¿La soledad es una situación, un sentimiento? Soledad no tiene por qué ser que no haya nadie físicamente a tu alrededor, pero normalmente suele ser esa la soledad que se nos viene a la cabeza al evocar el término. Leyendo un libro de Catherine Millot "Oh, soledad", empecé a buscar material para leer, y trasmitir a los lectores algunas reflexiones. Millot es una psicoanalista y escritora francesa, quien se analizó 8 años con Jacques Lacan, es también Profesora de Psicoanálisis en la Universidad de París. En una entrevista le preguntan: - Usted cuenta que cuando tenía alrededor de 17 años se decía a sí misma que quería devenir psicoanalista y escritora. ¿Le gustan los destinos solitarios?-¿Así, ser psicoanalista es solitario? Creo que no es solitario de la misma forma que lo sería el escritor, quien en efecto, está solo cuando escribe. El psicoanalista de todas formas recibe visitas. Entonces quizás más bien diría que un psicoanalista es solitario en el sentido de que no se trata de una relación simétrica, de intercambio recíproco. En la relación analítica hay una no reciprocidad. De modo que es una posición solitaria hasta cierto punto. Yo también me he dedicado a la enseñanza durante mucho tiempo y esa es también una situación en la que se tiene relación con otros, pero es una posición en la que de algún modo se está completamente solo. Solo ante los demás. Así que, en efecto, debe ser que la soledad está inscrita en mí en todas sus formas.- ¿En qué se relacionarían la soledad del analista: solo frente a su analizante; y la soledad del escritor: solo frente a la hoja en blanco?-No sé si se puede, en el caso del psicoanalista, hablar exactamente de soledad porque la soledad frente al paciente no es lo más importante. Con el paciente lo que es preciso es acoger su palabra. Lo que caracteriza la posición del analista es que él no dice nada y si no dice nada es para poder acoger mejor la palabra del otro. Es todo lo contrario de lo que ocurre en la relación humana ordinaria donde alguien habla y luego el otro dice: "¡ah, pues yo también!" o bien "yo tampoco". En esos casos se corta en cierto modo la palabra del otro. En psicoanálisis también se corta la palabra del otro pero no de la misma forma. Por otra parte, para mí, la página en blanco o la escritura tienen una relación con el análisis. Cuando escribo estoy más bien en una posición de analizante y dejo que surja lo que se me ocurre. De alguna manera cuando escribo practico la asociación libre. Esto se nota bastante en mi último libro [¡Oh, soledad!] en el que doy libre curso a las asociaciones. Lacan traducía el término alemán Hilflosigkeit con la expresión francesa "estar sin recursos," es decir, no poder apelar al otro. Esto se traduce en francés también con el término détresse. Sería como una sensación de desamparo en el niño en el momento en el que la madre no responde a su llamada. El niño cuando es muy pequeño atraviesa esta experiencia y aquí tenemos, en efecto, una experiencia originaria de la soledad en el sentido de ser abandonado.- En su libro usted escribe: "La cama puede ser el lugar a partir del cual se despliega la relación con el mundo". ¿Por qué? -Digo esto quizás a partir de una mujer de la alta burguesía napolitana a quien conocí y tuve ocasión de visitar. Era la madre de una amiga, una escritora de libros de cocina, motivo por el cual era muy conocida y estaba vinculada con el mundo entero. La mujer no salía de su casa, no salía de su habitación. Tenía a su alrededor una especie de parapeto de mesas, estaba rodeada, con todas sus carpetas. A pesar de que en aquella época no había internet su relación con el mundo y con sus lectores partía de la correspondencia o del teléfono. Su relación con el mundo partía de ese lugar donde se encontraba. También cuando yo trabajo en la cama tengo el teléfono y ahora internet, es decir, estoy conectada con el mundo, en efecto, desde la cama. Esto es durante una parte del día, la otra parte estoy con mis pacientes, de modo que a pesar de todo salgo de mi cama para recibir a mis pacientes.Continuaremos.Fuentes: Catherine Millot, psicoanalista y escritora. Entrevista realizada en el Institut Français de Barcelona.
