Priscila ha muerto
Como muchas veces, se suceden hechos que nos dejan impotentes del dolor, demasiado seguido ocurren ellos. Pocas cosas te quiebran y desarman tanto como la violencia con los niños, en los hospitales y otras instituciones observamos tanta crueldad y abuso en los vínculos que, uno se pregunta si están aumentando los casos o son más tenidos en cuenta ahora.
La Psicoanalista Ana M. Fernández sostiene que ocurren las dos cosas, con una lógica inclusiva y no disyuntiva.Puede decirse que estamos en presencia de un incremento de las violencias, crueldades y abusos y, también, que se denuncian y visibilizan más. Una segunda cuestión se refiere a las condiciones de la sociedad y también el momento histórico, ambos ayudarían al incremento y a la naturalización de formas de relacionarse y vincularse donde opera el destrato y el destrato cruel. No sólo los maltratos físicos explícitos sino los destratos, indiferencias, ese dejar caer al otro; en muchas formas que toman los lazos afectivos el otro es un otro denigrado, ignorado, no tenido en cuenta; un otro caído...."Muy sintéticamente, se trata de procesos que he denominado la barbarización de los lazos sociales, donde el despliegue actual de estas cuestiones estaría dando cuenta de ciertas transformaciones de las lógicas culturales del capitalismo que podríamos agrupar en el cúmulo de impunidades públicas (corrupción de la Justicia, la policía, poderes corporativos, falta de garantías democráticas, etcétera, a escala mundial). En mi criterio, este desfondamiento de las instituciones públicas -las impunidades públicas- tendría como correlatos el despliegue de impunidades privadas. (Ana M. Fernández)"Fernanda Gil Lozano, ex diputada, dice: Quiero pensar en los Tribunales de Familia, nunca se los nombra cuando suceden estos crímenes, aunque deberíamos, ya que, en muchos casos, encontramos el desatino que las sentencias provocan en sujetos que debieron ser cuidados, protegidos y defendidos.En esta oportunidad la desidia mató a Priscila. Pero en Mendoza dos padres golpearon tanto a una niña de tres años que la mataron. El hospital que la recibió donde fue abandonada, hablaba de heridas viejas y otras muy recientes, yo me pregunto nuevamente, ¿nadie escucha, ve o atiende a estas criaturas?, ellas no pueden defenderse, somos los adultos los que debemos intervenir. Cuando estudiamos los femicidios encontramos la inacción tanto de la Justicia civil como de la penal, a su vez, el tendal de víctimas colaterales que estas deficiencias provocan en los núcleos familiares. Cada mujer que se asesina deja niños a la deriva y adultos mayores que dependían de su cuidado. Simultáneamente, diferentes estereotipos sociales llevan a la Justicia de Familia a no revisar los vínculos entre las madres y sus hijos. Por ejemplo, siempre escuchamos "los niños deben estar con su madre". Me pregunto: ¿por qué? Los niños deberían estar donde se les garanticen sus derechos, no donde se los vulnere. Priscila estaba bien con su padre, ¿por qué el tribunal le sacó la tenencia? Y se la otorgó a una mujer, que aunque fuera su madre biológica, era violenta, evidentemente sin control y con una furia que la llevó a matar a su propia niña a golpes, delante de sus otros hijos.Lea más en la edición impresa en papel
