111 Aniversario-Debate Pregòn
Aquì EL DEBATE ,aquì Gualeguay
Muchas veces me gustaría conversar con mi padre acerca de los tiempos que le tocaron vivir. Creo que siempre se tiene la sensación de estar viviendo los tiempos mas complicados, y es una pregunta casi constante que suelo hacer a mis entrevistados.
Miguel Brascó, abogado, periodista, poeta, dibujante me enseñó mucho en las charlas cuando tuve la suerte de compartir radio con él, y cuando lo tuve como invitado en algún programa de televisión. Brasco fue quizás quien primero me dio claros ejemplo de cómo ha cambiado el ritmo de la información con los tiempos.La batalla de Lepanto, me decía, de trascendencia para la Humanidad no fue conocida inmediatamente como lo es hoy, por ejemplo un escándalo en la Casa Blanca en los Estados Unidos o un maremoto en Japón en Chile. Ni que hablar de los griegos conteniendo el avance de los persas. Ocurrían hechos trascendentes, pero sabíamos de ellos tiempo después, y hoy lo conocemos al instanteNuestros tiempos tienen particularidades que nos complican todavía un poco más. Estoy leyendo por estas horas a un historiador que me explica como pocos el horror de lo que llama la larga guerra de los 31 años que van desde 1914 hasta 1945Cuanto demorábamos entonces en saber lo que pasaba en tal o cual frente, por solo hablar de lo bélico, días seguramente, o meses, y sin imágenes, salvo algún noticiero en cine, que rara vez contenía esta información.Hoy sabemos todo al momento; es mas, lo estamos esperando, y lo seguimos en vivo desde la televisión en lo que algunos llaman la banalización del horror.Siempre evoco con una profunda alegría cuando Don. Enrique Lafourcade, Director del diario El Debate, que salía por las mañanas, me convocó a trabajar con él. Era jugar ya con los mayores. Siempre evocaré esa redacción con júbilo por todo lo que pude aprender, simplemente escuchando. Recuerdo todavía con deslumbramiento cuando conocí el primer grabador a cinta, que trajeron cuatro admirados periodistas que hacían en las tardes de los sábados Aquí Gualeguay, una audición que transmitía LT11 de Concepción del Uruguay y cuyos micrófonos daban consagración profesional.O cuando en la redacción del diario El Debate la ruidosa teletipo inauguraba una nueva era que nos libraba de escuchar las radios para saber que pasaba en una Buenos Aires muy lejana, y donde como siempre parecía decidirse todo. Y el mundo, estaba todavía demasiado lejos.Hoy estamos hiper comunicados y hasta pareciera ser un exceso en algún momento que nos deshumaniza, y nos hace esclavos de nuestro grillete del teléfono celular que nos tiene conectados con toda la información, mostrándonos radios, diarios y televisión cuando se lo pedimos.Los tiempos cambian y traen siempre nuevos desafíos. Hoy un diario del interior no solo debe luchar para ser independiente y mostrar lo que pasa en nuestra comarca sino que debe tener todos los medios tecnológicos, presentarse en Internet, tener su muro, su facebok, su twiter, y además debe ofrecer las mejores alternativas a sus lectores y a sus anunciantes, y competir con los grandes medios nacionales, que instalan suplementos especiales y con políticas comerciales difíciles de enfrentar. Y ni hablar de las cuestiones políticas y de la distribución de la pauta oficial, y de las internas regionales, y de la lucha con la suba permanente de precios de cada uno de sus insumos.Y aquí esta nuestro diario; El Debate-Pregón, de pie, el que puede mostrar lo que nos pasa, el que puede poner en su tapa desde los problemas de las inundaciones, a los de la sequía, el que denuncia un foco de contaminación aquí mismo, o en el departamento vecino, que por estar pared por medio nos afecta como propio, el que cuenta nuestras penas y alegrías, y el que presenta con orgullo a sus hijos caminando por todo el mundo y contando sus sueños y experiencias, que pasan a ser nuestras al estar en sus páginas.Tengo un orgullo bien ganado por haber trabajado en las filas de El Debate, y también porque más de una vez me acerqué a Doña Francisca Arrighí de Garibotti en la redacción-taller de El Pregón, y me dio generosa su tiempo y sus consejos. Y disfruté del olor de la tinta, cuando el diario se armaba a mano, y admiré la reseña de luchas y de castigos por anunciar sus ideas.Por eso El Debate-Pregón, diario de mis mejores sueños, a seguir creciendo, con las nuevas tecnologías, con gente joven, con dificultades, con desafíos, y con la seguridad que el camino recorrido y todos los que lo alimentaron antes aportarán las fuerzas para seguir la marcha.
