8 de octubre: Día del Patrimonio Natural y Cultura
ATRAÍDOS POR LO BELLO Por Nidya Rampoldi
En un Coloquio organizado por ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios) en Túnez en 1982 se decidió instaurar como el Día Internacional de los Monumentos y Sitios Históricos el 18 de abril, como fecha susceptible de celebrarse al mismo tiempo cada año en los diversos países del mundo. En los países europeos derivó en las Jornadas o Día de Monumentos Abiertos que se celebra tradicionalmente el segundo domingo de septiembre. En 1990 se señaló el 8 de octubre como Día Nacional del Patrimonio Natural y Cultural Argentino. En 1997, en una reunión de los ministros de Cultura de los siguientes países: Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Chile y Argentina decidieron comenzar a festejar el día 17 de septiembre como Día del Patrimonio Cultural. En 2005 se proclamó el 19 de septiembre como Día del Patrimonio Cultural del Mercosur.
Esta breve reseña de la tendencia general que llama a destacar el Patrimonio de las diversas culturas pone en claro que solamente en 1990 se mencionó el Patrimonio Natural como un bien a preservar, y tal vez éste sea el más importante y el más difícil de mantener debido al avance de las industrias y a los capitales que se mueven detrás de ellas.Gualeguay perdió parte de su Patrimonio Natural cuando su río, aquel que cantara Juan L. Ortiz, fue desviado y casi desaparecido de la vista de sus pobladores. Sobre esto se podría meditar, sin ignorar la importante utilidad de la defensa costera: ¿Fue Gualeguay que pidió esta obra? ¿Qué intereses fueron los que determinaron tan grande inversión?Siguiendo con el Río Gualeguay ¿Cuál es su estado actual de contaminación? ¿Qué importancia tiene esa contaminación? De alguna forma se puede ver al río como una napa a cielo abierto. Pero descendamos a las napas freáticas ¿en que grado de contaminación se encuentran las napas freáticas en la República Argentina debido al uso de los agroquímicos?Por otra parte, los campos gualeyos también sufren el azote de inundaciones cada vez con mayor intensidad ¿Será esto el fruto de la devastación de la Selva Montielera?Si no queremos que nuestros descendientes sufran algún día las concecuencias de nuestra despreocupación, creo que debemos empezar ya a ocuparnos del Patrimonio Natural con un criterio más amplio y profundo.En cuanto al Patrimonio Cultural tiene múltiples aspectos: está en primer lugar la lengua, luego los usos y costumbres, los conocimientos y técnicas, los conocimientos médicos propios de la comunidad, los instrumentos, objetos y artefactos, los espacios culturales, etc.En realidad el patrimonio cultural es esencialmente inmaterial: se refiere al valor que tiene algo para una sociedad determinada, más allá de qué es ese algo. Si se trata de un edificio ese valor lo va adquiriendo en tanto acompañe y participe en la formación de la conciencia colectiva y vaya atesorándose en el corazón de las personas que lo viven. De allí el valor de las construcciones públicas y de los frentes antiguos que componen las calles de una ciudad; es este el lugar de la memoria colectiva, parte de la herencia a la que tienen derecho las nuevas generaciones que respetarán su pasado en tanto lo conozcan y les parezca de un valor apreciable.La relación con los edificios se establece a través de los sentidos, no hay otra manera, y es en el transcurrir diario que se va constituyendo la memoria y la idiosincrasia de una sociedad. Por ejemplo al ir recorriendo la ciudad un pensamiento puede ser: "Diez minutos de caminata y está la otra plaza"; "seis cuadras más y llego al parque"; "en este lugar habló Balbín"; "aquí fue donde estuvo Garibaldi"; "en octubre aquí se hacen las domas". Estos pensamientos son compartidos en general por los moradores del lugar.Está bien claro entonces que la ciudad es nuestra casa y que abarca no sólo "mi" memoria sino la de los que tienen veinte años más, o inclusive la de aquellos que son apenas adolescentes, en fin los de cualquier edad; es nuestro patrimonio compartido.Ahora bien, ¿es que todo lo "viejo" debe ser mantenido? Entonces, ¿la ciudad se convertirá en obsoleta, decadente y hasta ruinosa?Es fundamental y necesario saber qué es lo que amerita el tratamiento conservacionista. Por ejemplo no será cualquier costumbre, sino aquellas que la misma sociedad valore como positivas. No será cualquier conocimiento tradicional médico, sino aquellos cuyo resultado demuestre su eficacia. No será un uso inadecuado de la lengua sino aquél que nos permita expresarnos más claramente y desarrollar nuestro pensamiento con más posibilidades y exactitud frente a nuevas situaciones. En este sentido la lista podría ser muy larga.Con respecto a los edificios existen en general dos aspectos: la arquitectura interior dentro de la cual se desarrolla nuestra vida privada y el aspecto urbanístico: los exteriores compartidos, frentes, plazas, calles, edificios públicos, etc.De los ambientes internos se esperan ciertas pautas de confort, calefacción, refrigeración, privacidad, espacios comunes y pasos de comunicación entre los mismos que son inherentes a cada propietario particular.En los espacios públicos es donde transcurren las actividades ciudadanas. Para conservar la memoria colectiva y las tradiciones es necesario, además de otras muchas cosas, preservar los frentes de los edificios que determinan el "ser" de una ciudad distinguiéndola de las otras. Desde los mayores hasta los más jóvenes reconocerán por estos edificios parte de su riqueza heredada, un patrimonio al que tienen derecho. Comprenderán entonces que son el resultado del amor y la pasión de muchas generaciones que vivieron para darles su vida presente construyendo este entorno.Pero también debemos decir que cuando un edifico no tiene suficientes méritos para formar parte del patrimonio no es necesario preservarlo. Cuáles son los méritos suficientes para que exista la necesidad de preservar una construcción es algo que debe ser estudiado en cada caso particular, es una tema que necesita de personas con conocimientos y sensibilidad adecuada. Por lo menos habrá que analizar si lo que vamos a construir tiene un valor equiparable a lo que pensamos destruir, lo cual tal vez es más fácil de calcular. Sin embargo es evidente que en algunos casos no se hace este mínimo cálculo.Los edificios construidos alrededor 1905-1912 suelen tener un revestimiento de lo que se llama "Piedra París", de un color melado que está realizado con materiales de una belleza singular que les da un aspecto agradable aún cuando se note en ellos el paso de los años. Material hecho con mezcla de piedras molidas y arenas del cual hoy ya no se puede disponer. Ocurre a veces, que tal vez por llamar la atención o por ignorancia, quizá creyendo hacer una buena publicidad, se pinta estos frentes con colores chillones que delatan claramente las imperfecciones que los edificios sufrieron por el paso del tiempo. Esa mano de pintura, desde la visión arquitectónica es absolutamente irremediable. El edificio ha perdido su dignidad para siempre, es irrecuperable. Obviamente esta pérdida no es importante para los individuos que viven en otras ciudades cercanas o lejanas, sino que quienes debemos considerarnos afectados somos los propios gualeguayenses.Por otra parte es necesario decir que carece de criterio hacer en pleno siglo XXI edificios que imitan a los que se hacían por 1910. Esto es una falta de ética arquitectónica. El edificio siempre debe ser testimonio de la época en que se materializa. Debe ser sincero, no mentir. Porque además se va a notar. Y porque es un testimonio de la forma de pensar de quien lo construye. Por dar un ejemplo que respalde esta aseveración: cuando fue necesario construir una nueva entrada para el Museo del Louvre no se hizo un adefesio imitando lo antiguo, se realizó una forma geométrica de cristal y aluminio que expresó las ideas y la tecnología de 1989. Esto puede no ser fácil de entender, recuerdo las discusiones que hubo cuando fue aprobado en el concurso internacional el proyecto de la pirámide del arquitecto Ming Pei (arquitecto ganador), pero el jurado sabía bien lo que se necesitaba para ese lugar de París.El tema del Patrimonio Natural y Cultural es muy interesante y digno de tener en cuenta. Podemos discutir nuestros pareceres y avanzar sobre este tema; es necesario hacerlo. Porque si logramos un entorno cuidado y bello, nuestra vida ganará en calidad, en alegría y bienestar general, lo cual se reflejará aún en los aspectos económicos. Porque los seres humanos naturalmente se sienten atraídos por lo bello y eluden lo desagradable.
