16 de Octubre, Día Mundial de la Alimentación
El derecho a la alimentación es un derecho universal
El 16 de Octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, proclamado en 1979 por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Su finalidad es concienciar a los pueblos del mundo sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza. El día coincide con la fecha de fundación de la FAO en el año 1945.
El lema 2012 para esta conmemoración es "Las cooperativas agrícolas alimentan al mundo". Se ha elegido para destacar el papel de las cooperativas para mejorar la seguridad alimentaria y contribuir a la erradicación del hambre, año en que la ONU declarara como "Año Internacional de las Cooperativas"."El Debate Pregón" adhiere a esta conmemoración con el aporte de la Licenciada en Nutrición Lorena Brugna, (M.P. 15867), quien hace referencias a las necesidades alimentarias en las diferentes etapas de la vida.Nutrición en las distintas etapas de la vida El crecimiento es un proceso complejo y altamente integrado, que se define como un aumento del número o tamaño de las unidades metabólicas. Este proceso depende de una serie de factores como la herencia genética, la nutrición, el balance neuroendocrino y la situación fisiopatológica, así como los agentes ambientales. El objetivo de la nutrición infantil, además de conseguir un desarrollo pondostatural adecuado, es el de evitar carencias nutricionales y prevenir enfermedades con alta morbilidad en el adulto, relacionadas con la dieta, como es actualmente la obesidad.Nutrición en el Lactante La alimentación durante la infancia debe incluir un aporte adecuado de proteínas, hidratos de carbono, lípidos, minerales, vitaminas y agua para cubrir las demandas propias de la formación de nuevos tejidos, el mantenimiento de las funciones basales y el gasto energético. El aporte de nutrientes en el primer año de vida viene condicionado por el grado de desarrollo morfológico y funcional de algunos órganos y sistemas, y por las necesidades específicas de esta etapa, que son críticas para el mantenimiento de un óptimo estado nutritivo presente y futuro. El conocimiento de las necesidades del lactante en los primeros meses se ha obtenido del modelo biológico insuperable que es la leche materna. Ésta es capaz de cubrir por sí sola las necesidades energéticas hasta los 6 meses, ya que su composición se adapta a las limitaciones del tubo digestivo, del metabolismo intermedio y de la función renal, aportando además una serie de ventajas nutricionales, inmunológicas, psicológicas y económicas. A partir de los 6 meses se pueden introducir en forma progresiva distintos alimentos, empezando por los cereales, papillas, zumo de frutas natural. A los 8 meses se puede empezar a variar el tipo de carne, recién a los 9 y 10 meses se introducen la yema de huevo y el pescado, para al año incorporar al niño a la alimentación de la familia.Alimentación de 1 a 3 años A partir del año hay dos objetivos fundamentales que se deben alcanzar: aprender a masticar y conseguir una dieta variada. En este período es importante la socialización en el momento de la comida. Los niños comen mejor acompañados de los adultos, que se convierten en su referente de cómo comen y qué comen.Alimentación en las edades preescolar y escolar (4 a 6 años) El aporte diario de alimentos de todos los grupos se da con una dieta variada. El desayuno es una comida imprescindible para empezar el día y reponer la energía y los nutrientes que el organismo requiere después del ayuno nocturno. Un desayuno completo favorece el aprendizaje y la concentración. Proporcionar lácteos (leche, yogur y quesos) es importante por el calcio que aportan favoreciendo el fortalecimiento de huesos y dientes. Es importante asegurar una correcta dosis de vitamina C, a partir de dos frutas al día y el consumo de verduras crudas.Niños de 7 a 13 años Si bien esta etapa es similar a la anterior se pueden reforzar alimentos como pescado por el aporte de ácidos grasos poliinsaturados, así como también los frutos secos oleaginosos (almendras, nueces, avellanas, etc). Buscar sustitutos a las golosinas y gaseosas.La adolescencia Con la aparición de los primeros caracteres sexuales, el niño entra en la etapa de la adolescencia que se caracteriza por grandes cambios físicos y mentales. Es un período de crecimiento acelerado con un aumento muy importante tanto de la talla, como de la masa corporal. Los varones experimentan un mayor aumento de la masa magra, y en las mujeres se incrementa sobre todo la masa grasa. Estos cambios tienen un ritmo de desarrollo variable según el individuo, lo que origina un aumento de las necesidades nutricionales más en relación con la edad biológica que con la cronológica, y en mayor grado los chicos que las chicas. Todos estos cambios condicionan un aumento de las necesidades de macro y micronutrientes y la posibilidad que puedan producirse deficiencias nutricionales en esta edad de la ingesta no es la adecuada. En esta etapa es fundamental el aporte de calcio y mantenerlo a lo largo de la vida puesto que una vez que haya finalizado el crecimiento, es un buen momento para adquirir una gran densidad de masa ósea. Asimismo, la dosis de magnesio aumenta considerablemente. Su carencia se manifiesta a menudo con dolores articulares y musculares. Las necesidades de hierro son mayores en las mujeres por la aparición de la menstruación y se mantiene elevada hasta la menopausia. El cinc y el yodo también aumentan de forma importante para conseguir un correcto crecimiento, maduración sexual y un buen equilibrio hormonal y metabólico. Con una alimentación muy variada y equilibrada se cubren estas necesidades aumentadas de minerales y vitaminas.Alimentación en la vejez Envejecer supone cambios a nivel funcional, fisiológico, social, morfológico y psicológico. Los factores psicológicos, sociales y ambientales van a influir en gran medida en la alimentación de la persona mayor. El aislamiento y la soledad son factores de riesgo nutricional. Las necesidades energéticas van a disminuir debido a la menor actividad y a una disminución del metabolismo basal. Las necesidades proteicas serán las mismas que una persona adulta, la calidad de las proteínas deben repartirse entre proteínas de origen animal (pescado, carne y huevo) y de origen vegetal (cereales y legumbres). La cantidad de grasa que deben ingerir diariamente es la misma que la de un adulto, priorizando las grasas poliinsaturadas (pescado, frutos secos, vegetales) y las monoinsaturadas como el aceite de oliva. Los carbohidratos no deben eliminarse de la dieta, aunque exista obesidad. En estos casos lo que se debe hacer es una dieta hipocalórica, en que estén presentes los carbohidratos en menos cantidad y repartidos a lo largo del día, debiendo ser principalmente carbohidratos complejos. Se recomienda la ingesta de cereales integrales por si mayor aporte en fibra, otra fuente de fibra son las verduras y las frutas que a la vez aportan un gran número de vitaminas y minerales.
