Padre Pedro Brassesco- Balance de Año
“El llamado a la misión, con nuevos desafíos”
Con el sacerdote Pedro Brassesco, dialogamos en torno a la actividad del año y, a modo de reflexiones en este balance del 2014, el cura párroco se refirió a las nuevas miradas que, desde el vaticano, el propio Papa Francisco, ha lanzado a todo el mundo: “una Iglesia en salida, que anuncia a un Dios que es amor y misericordia”, la definió Brassesco. “La Iglesia no busca logros sino ser fiel a la misión de Jesús de sembrar las semillas del Reino de Dios”, agregó en este diálogo con SEGUNDA SECCION.
A pocos días de la finalización del año 2014; ¿qué balance de año hace Ud. de la entidad que integra y representa?Personalmente, este año he estado alternando entre las actividades en Gualeguay, las tareas diocesanas y las de Buenos Aires en la Conferencia Episcopal Argentina y en las Obras Misionales Pontificias. Esto me ha permitido tener una mirada más amplia de la Iglesia. Lo que el Papa Francisco publicó a fines del año pasado, la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, marcó el caminar de la Iglesia muy fuertemente. El llamado que hace a la misión, a una Iglesia en salida, que anuncia a un Dios que es amor y misericordia, ha sido lo que se ha trabajado. Cuesta un poco, se habla mucho de que tenemos que hacer esto, pero en la práctica a veces es más fácil hacer lo que se hizo siempre, que no está mal, pero los desafíos son nuevos.En lo personal, la tarea en la Conferencia Episcopal ha significado otra dimensión de servicio pastoral y de colaboración a los obispos que tienen una actividad enorme en las diócesis.Hablemos de saldo pendiente; ¿qué cuestiones quedaron pendientes en la Institución que le hubiese gustado concretar?A uno le gustaría poder hacer muchas cosas pero después se encuentra con la limitación del tiempo y tiene que ir resolviendo lo urgente. De todas maneras, uno sabe que son los tiempos de Dios y que uno es un instrumento y no se tiene que dejar ganar por la ansiedad. Por eso, como los proyectos no son de uno, sino de Dios, lo importantes es saber que uno ha estado al servicio y disponible, que se ha tratado de dar por entero. Más que proyectos son ámbitos de trabajo. En Gualeguay tenemos pendiente involucrarnos más con algunos sectores, especialmente el acompañamiento a quienes sufren el problema de la droga-dependencia y otras adicciones. Me gustaría animar más la presencia en algunos barrios y ámbitos donde es necesario un acompañamiento más personal.¿Cuál ha sido la relación con otras entidades?; ¿qué fortalezas y debilidades ha observado en este período?Creo que se va creciendo en vínculos con otras entidades. Es lo que nos pide el Papa Francisco de la cultura del encuentro. Y en eso tenemos siempre que tratar de dar el primer paso y estar disponibles a colaborar. Tal vez en Gualeguay nos falte crecer en el encuentro con otras confesiones e Iglesias. En esto el Papa nos ha dado ejemplos magníficos durante este año. En una sociedad que muchas veces aparece fragmentada, dividida, que las confesiones religiosas pudiéramos compartir una oración o una actividad conjunta sería un signo hermoso.Proyectos y desafíos para el año 2015, ¿se pueden mencionar temas y proyectos para el ciclo que se avecina?Este año va a estar marcado fuertemente por el Sínodo de la Familia. Ya se hizo la primera etapa en octubre pasado y esas conclusiones, con una serie de preguntas van a ser enviadas a las parroquias para que las comunidades reflexionen y den su opinión sobre el desafío de la familia en este tiempo. Cómo hacer para acompañar y vivir la fe en familia. Es muy interesante porque el Papa le pidió a los obispos en el último Sínodo, y eso es lo que él quiere, que todos puedan hablar sin miedo, conocer realmente cuáles son las necesidades para pensar las respuestas desde lo pastoral sin modificar la fe y el mensaje que nos ha dejado Jesucristo.Todo el tema de una Iglesia en salida va a seguir muy presente. Será tiempo de ir poniendo en práctica lo que hemos ido reflexionando este año desde el mensaje del Papa. Es el desafío siempre vigente de anunciar a Cristo a todos y a cada uno, en sus circunstancias de vida y en el mundo de hoy. De todas maneras, la Iglesia no busca logros sino ser fiel a la misión de Jesús de sembrar las semillas del Reino de Dios. Los logros se pueden medir, evaluar, es como la cosecha. Pero este me parece que es un tiempo más de siembra, o de resiembra, que de cosecha. Y eso es lo que tenemos que hacer, tal vez la cosecha la vean otros, nosotros estamos llamados a sembrar y no desanimarnos en la tarea.
