La licenciada Janet Pontelli se refirió a diversas manifestaciones del autismo
En contacto con esta Sección, la musico-terapéuta uruguayense, Lic. Janet Pontelli, desarrolló ampliamente las diferentes manifestaciones del autismo. Entre otros aspectos, mencionó que “la detección precoz puede facilitar un diagnóstico presuntivo a partir de evaluaciones que abran espacios de tratamiento en equipo con padres, familiares, voluntarios y profesionales, fortaleciendo el pronóstico de las personas con autismo”.
¿Qué es el autismo?Janet Pontelli: En el día mundial del autismo la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el Programa Argentino para Niños, Adolescentes y Adultos con Condiciones del Espectro Autista (PANAACEA) lo describe como un trastorno del desarrollo cerebral temprano, que implica que el cerebro es diferente estructural y funcionalmente que el de una persona con desarrollo típico, lo cual tiene consecuencias fundamentalmente en tres áreas: la comunicación, la socialización y la conducta.Estas áreas mencionadas se vinculan con la carencia de contacto visual de la persona con autismo con otras personas; dificultades para jugar o desarrollar comportamientos acordes a la edad cronológica; relacionarse con adultos o pares de su edad; dificultad para comprender, atender y compartir un objeto o vivencias en forma conjunta con otros; comunicarse en forma intencional.Teniendo en cuenta que las personas con autismo son muy sensibles a los estímulos sensoriales, en la mayoría de los casos podemos encontrar personas que presentan déficit en el procesamiento de la información del ambiente, por ej pueden presentar irritación, evitación, búsqueda constante de estímulos sensoriales, como ruidos, olores, sensaciones corporales, sensibilidad a la luz, a diferentes texturas; pueden presentar resistencia a los cambios, para transitar de una actividad a otra, hiper-atención al detalle. Algunas personas tienen problemas en el sueño, y otros problemas médicos concomitantes como gastrointestinales, inmunológicos, metabólicos, etc.El diagnóstico diferencial, según manual DSM IV de psiquiatría, clasifica al trastorno autista como un trastorno generalizado del desarrollo de diferentes áreas: la comunicación verbal y no verbal; en la interacción social, dificultad para relacionarse socialmente con las personas; pueden manifestar patrones restringidos y repetitivos de conductas e intereses.¿En todos los niños se manifiesta de la misma manera?Janet Pontelli: Cada niño, adolescente o adulto es único y singular, por lo que el autismo puede desarrollarse de manera diferente en cada persona. No podemos hablar de un solo tipo de autismo. El término de espectro del autismo describe la amplitud del cuadro, donde podemos encontrar niños con diferentes habilidades, potencialidades y desafíos en las diferentes áreas del desarrollo: social - emocional, cognitivo, motor, sensorial, comunicación verbal y no verbal, y agrego el área musical, ya que según su etapa de desarrollo, a través de experiencias musicales terapéuticas que motivan a la persona con autismo vamos a poder evaluar su percepción auditiva y musical, y habilidades vinculadas a la música (vocal, gestual, corporal). Creo importante destacar que uno de los factores relevantes para poder evaluar el proceso de desarrollo, es la motivación individual. Este factor nos ayuda a convocar a una niño/a con autismo a vincularse, comunicarse, tomar contacto social o con un objeto cuando la experiencia es motivadora para esa persona. Para eso tenemos que estar muy atentos, ser grandes detectives de esas motivaciones, con tranquilidad, dando el tiempo necesario. Como nos sucede a todos en lo cotidiano para conocer una persona, nos detenemos, la escuchamos, observamos, intentamos comprenderla, descifrar sus gestos, gustos, preferencias, ya que cada uno es único y singular.¿Por qué es importante la detección precoz del autismo?Janet Pontelli: Según las últimas investigaciones de 2012, uno de cada 88 niños/as son diagnosticados con TEA. Según PANAACEA, una investigación proveniente de Estados Unidos publicada en marzo de este año, arroja que 1 de cada 50 padecen el trastorno. Si extrapoláramos dicha cifra de prevalencia a nuestro país, estaríamos hablando de 800.000 personas afectadas por un trastorno del espectro autista.La Asociación Americana de Pediatría sugiere tres edades clave en las que deberían detectarse problemas del desarrollo: 9 meses, 18 meses y 24/30 meses. Al desarrollarse en las primeras etapas de vida, muchas veces son los padres, tutores, familiares y docentes quienes comienzan a detectar algunas dificultades vinculadas con la carencia de contacto visual del niño con otras personas, dificultades para jugar o desarrollar comportamientos acordes a la edad cronológica, relacionarse con adultos o pares de su edad, dificultad para comprender, atender y compartir un objeto, comunicarse en forma intencional y expresar sus emociones.Así como describe Panaacea, existen muchos cuestionarios que permiten identificar qué niños podrían padecer de TEA, para lo cual se debe consultar con un profesional. Debajo se enumeran algunas señales dentro del primer año de vida de un niño, que ayudan a identificar a aquellos pequeños que podrían estar en riesgo de padecer una condición del espectro autista, lo cual no significa que un niño efectivamente tenga algún problema. En todo caso, sólo indicaría que ese niño podría necesitar una consulta con un profesional:-Si a los 2 meses no sonríe, cuando se lo mira a los ojos sonriendo.-Si a los 4 o 5 meses permanece irritable durante gran parte del día, no ríe a carcajadas y no busca que se le preste atención.-Si a partir de los 6 meses el niño no expresa alegría con gestos y gritos.-Si a los 12 meses no empezó a balbucear.Otras señales que pueden presentar a 18 meses:-No responde al llamado por su nombre o dejó de hacerlo.-No mira a las personas cuando le hablan.-No dice ninguna palabra o perdió palabras que decía.-No señala con el dedo para pedir cosas que desea.-No señala para mostrar personas u objetos.-No hace juegos de ficción (jugar con muñecos, hacer que habla por teléfono, jugar a dar de comer a un muñeco o persona)-No comparte con otros el interés por juguetes, objetos, situaciones.¿Cómo alertar a los papás sobre los indicadores de esta enfermedad?Janet Pontelli: En primer lugar, los papás se ponen en contacto con el pediatra de su hijo, luego en caso de ser bien asesorados, realizan una consulta con un neurólogo infantil y/o psiquiatra especialista quienes les indican diferentes estudios médicos y neurológicos, exámenes o pruebas físicas y neurológicas. En algunos casos será necesaria la realización de estudios para detectar posibles anomalías cromosómicas y otras pruebas complementarias (electroencefalograma, escáner cerebral, resonancia, etc.)Muchas veces sucede que luego de obtener los resultados y realizar un diagnóstico, el médico lo orienta en los trámites necesarios para luego derivarlo a tratamiento psicopedagógico, psicológico, fonoaudiológico, musicoterapéutico, terapia ocupacional, otros, según las necesidades y habilidades del niño/a que detecte el profesional.Pero a su vez, puede suceder que los padres no sean bien asesorados y orientados en los tratamientos a realizar y comiencen a subir a una "montaña rusa", transitando por diferentes instituciones, profesionales, especialistas, en una vuelta de nunca acabar, de mucha angustia, cansancio, falta de recursos, se encuentra en una sociedad que desconoce el trastorno del neurodesarrollo.Actualmente, gracias a muchos papás que han transitado este camino y comparten sus experiencias, y a través de caminatas como la del día 2 de abril, se ha podido hablar de autismo en la sociedad en la que vivimos, logrando así estar atentos a la señales y dar a conocer a quienes necesiten de nosotros, de nuestra información.Si bien somos los profesionales de la salud y educación quienes trabajamos juntos a los padres brindando métodos, técnicas, intervenciones, son los padres los principales agentes, sin ellos el camino no tiene sentido. Por eso es tan importante que ellos estén muy informados y formados como parte esencial en el tratamiento de sus hijos, en una comunidad que comienza a conocer, respetar, aceptar y acompañar en la difusión para aquellos que lo necesitan.
