El Balneario Municipal
¿Tenemos que quedarnos con el recuerdo?
El fin de semana pasado visitamos el Balneario Municipal, concretamente por dos razones, una buscando un poco el espacio y la tranquilidad que ya a esta altura no la brindan el Parque, ni la Costanera, porque son el epicentro de Gualeguay los fines de semana y los feriados; el tránsito se vuelve caótico y el bullicio también, más para los que amamos disfrutar el paisaje y el silencio natural. La otra razón, y quizá la principal, fue constatar el estado de ese paseo público porque muchos de nuestros lectores nos acercaron su desazón después de visitarlo. No tenemos el ánimo de polemizar, solamente de hacer un llamado a quienes corresponda para que ese espacio verde, de paisaje inigualable, sea tenido en cuenta para que brinde las comodidades esenciales y tenga el cuidado que siempre mereció tener.
El Balneario en el recuerdoLos que tenemos ya varias décadas y aún los jóvenes recordarán el Balneario Municipal como una de los lugares más hermosos y convocantes del verano. Quinchos, cantinas, arena limpia, playa, churrasqueros, confitería bailable, comedor en algunas etapas, sombra, sombra y más sombra. A él íbamos en colectivo, (¿recuerdan a Don Fabre que nos llevaba como sardina en lata?), en bicicleta, en autos o simplemente a pie, porque está ahí, al alcance de la mano, y no importaba que fuera aunque sea por un rato o por varias horas, eso era lo de menos, porque sabíamos que allí estaba uno de nuestros oasis. Las mateadas de numerosos grupos y el humo de los asadores eran el común denominador, mientras chicos y grandes disfrutaban de la arena y del agua, siempre demarcada para evitar tragedias, y hasta de un islote que se formaba cuando el río estaba muy manso. El Balneario, así con mayúscula, era nuestro lugar de encuentro en el verano. Porque más allá de terribles inundaciones que sufríamos año a año, ese lugar se recuperaba por el esfuerzo del hombre y de la naturaleza.Las diferentes alternativasMuchas fueron los argumentos para explicar las razones por la que la arena se fue marchando; cada uno de ustedes tendrá o sabrá explicaciones y causas por la que esa playa fue desapareciendo, las escaleras se fueran socavando, los árboles dejaban de estar sin ser sustituidos. Durante una gestión, de esto hace unos 20 años, se trajo una draga, se construyó un espigón (hoy desaparecido) para que la arena quedara un poco más retenida y revivió ese lugar, no en toda su plenitud, pero sí en muchos aspectos. Lo disfrutamos, pero duró poco. La playa que se marchó y el abandono hizo de las suyas. Posteriormente concesionado, adquirió cierto impulso y se podía visitar y difrutar de las instalaciones suficientes. Los miércoles por la noche era de los jóvenes con disc-jockey, bailes, fiestas de la Primavera y reuniones informales.El Balneario ha vivido diferentes etapas muy marcadas, pero nuestro recuerdo de hace décadas, y de no hace tanto tiempo atrás, debemos guardarlo muy bien en un cofre, porque su recuperación es muy difícil, pero quizá no imposible si se trabaja para hacer de él un espacio verde digno de visitarse.El Balneario Municipal HoyEl hermoso paisaje desde la orilla es casi el mismo, a no ser por la tristeza del puente viejo semi caído y que pide a gritos que no lo dejen en esa agonía, por él y por nosotros ya que es parte importante de nuestra vida. Por estos días, el río corre hinchado por la larga temporada de precipitaciones, y el agua llegó, tan sólo un mes atrás, a cubrir todo y a socavar más aún lo ya destruído y descuidado. Hay lugares impenetrables donde el agua no llegó, pero el abandono los destruyó.Lo recorrimos en toda su extensión, desde la playa de estacionamiento, hasta las escaleras, desde la que fuera confitería, hasta el extremo sur. Muchos árboles tronchados (quizá constituían peligro por su vejez y fueron talados, o han caído por el efecto de las tormentas y del agua), los baños sin sus elementos esenciales, los techos de paja deshechos, los churrasqueros y bancos en su mayoría destartalados, derruidos, aplastados, y hasta un arado de discos viejo, oxidado duerme debajo de un enorme eucalipto caído.Ya sabemos que es difícil la reconstrucción, que se dice que sus aguas no son aptas para bañarse, que el presupuesto no da y que las lluvias se suceden. Pero también hemos tenido treguas en las inclemencias que bien pudieron ser usadas para limpiar y arreglar algo las instalaciones, hacer de ellas un espacio que se pueda visitar contando con servicios y con una infraestructura humilde, pero digna. Posiblemente, la playa no la podamos usar porque la arena "se ha ido", pero sí vale como un espacio abierto, fresco, amplio y como posibilidad de descongestionar la Costanera y el Parque, para todos nosotros en primer lugar, y para los turistas que nos visitan.Simplemente, pedimos un poco de atención para poder contar dignamente con un espacio de sano y necesario esparcimiento.Al Sr. Ramírez, concesionario de las cantinas y del camping, que está próximo a abrir la atención al público, le deseamos mucha suerte; la merece por su esfuerzo, pero él solo no basta. Se necesitan obreros que limpien y reconstruyan, aunque sea lo mínimo indispensable, pero que lo hagan con verdadera voluntad. Se necesita reforestar cumpliendo con la reglamentación, se necesita un cuidado constante aunque no sea temporada estival, se necesita que siempre esté incluido en la agenda de los sucesivos gobiernos y dejar de soñar con balnearios más cercanos cuando sabemos que la profundidad del río es un escollo insalvable y peligroso.
