Indiana Laporta presentará dos obras de teatro
Todo su talento expresivo y su estudio actoral en el escenario del Italia
Charlar con Indina Bonfanti, a la que más conocemos como Indiana Laporta, es una fiesta. Su expresividad hace vivir y revivir con ella cada paso de sus relatos. Ama el relato oral y se ha destacado en sus actuaciones, ama el teatro, estudia y busca sacar más y más de sí misma. Presentará en el Teatro Italia, el próximo sábado 13, junto a un elenco de 4 actores la obra “Dos munditos” que está conformada por dos piezas cortas, “Los amores de Águeda” y “Morite, Rubén, morite”, de Julio Chávez, su maestro en la escena, con la dirección de Adela Sánchez. “El Debate Pregón” conversó con Indiana y compartimos la amena charla.
Su temprano gusto por el arte: "Me gustan todas las expresiones artísticas, pero si tengo que pensar en el tiempo, desde que era chica, según muestran las fotos y según lo que dice mi mamá, yo levantaba la mano siempre para tomar parte de negra pastelera, Paula Albarracín de Sarmiento, para dama antigua. Algo de la infancia fue quedando y también tiene que ver con una gran motivación familiar porque siempre se valoró y se nos incentivó para que todos tuviéramos que ver con la cultura. Mi mamá es acuarelista, mi viejo era empresario, pero siempre estuvo muy vinculado a los trabajos solidarios de otro tenor de su tarea habitual, mi hermana es artista plástica y mi hermano es muy buen escritor de cuentos. A nosotros nos educaron a leer en voz alta y comentar el texto después de cenar todos los días de la vida. Quizá mucho tenía que ver con la vida de mis abuelos en el campo con todo lo que ellos conlleva en lo que hace a las costumbres. Mi madre era maestra normal, y trabajó en la zona rural. Todo se conjugó para despertar inquietudes artísticas, culturales."Ya en la facultad... "Paralelamente a estudiar, cuando tenía la oportunidad de tener un papel especial me anotaba, y cuando puede comencé a hacer talleres, siempre relacionados con el teatro independiente. Pero con las actividades de estudiante, más trabajo, más un hijo desde muy joven, casi no me dejaban tiempo para hacer tareas culturales, que llevan esfuerzo y dedicación. Lo que nunca perdí fue el contacto con el teatro como espectadora, desde la lectura, con el ambiente. Y, lo que más influenció fue el hábito de la lectura."Los primeros pasos teatrales en Gualeguay: "En el año '92 empezamos a hablar con las amigas acerca de hacer algo artístico; algunos venían del Encuentro de la Juventud. Fogoneados por ese deseo y por Sandra Sajnin que había estado en el Encuentro y que después estudió con Lito Cruz, armamos el grupo de teatro que en principio éramos más de 20 personas. Hicimos lindos trabajos, improvisaciones, creaciones colectivas, adaptaciones de cuentos, como "La salud de los enfermos" de Julio Cortázar. Gustó mucho. Al Encuentro Provincial de Teatro fuimos con "Orquesta de señoritas", que también presentamos en Nogoyá y en Gualeguaychú, pero ya con la dirección de Rubén Vera, de Paraná, y que lo convocamos cuando Sandra se fue a vivir a Mar del Plata. Con la crisis del 2001 ya no pudimos mantener el taller. Más adelante hicimos una obra inédita de Beatriz Mosquera que se llama "Después de medianoche" y que gustó mucho."La narración oral que la enamoró: "Eso fue a partir de una Feria del Libro a la que concurrí con alumnos con la suerte que Ana María Bovo presentaba unos cuentos y ya pronto su primer libro que se llama "El oficio de narrar". Quedé fascinada con ella y la narración oral. Me invitó a sus talleres y en el 2007 empecé a estudiar en la "Escuela del relato". Estudié 3 años con ella y de ahí surgió un pequeño grupo de narradores y con una de ellas me presenté en Espacios. A mí me encanta narrar para adultos porque me parece que es recuperar ese viejo hábito de cuando nos contaban cuentos nuestros mayores. Ana María apunta a recrear lo que sería el narrador espontáneo, no ya un modelo de declamación, sino un narrador que en su trabajo deja la impronta del arte escénico. Su modo de enseñar la narración oral tiene bastante que ver con los principios constitutivos del cine, porque ella relaciona lo que a uno le impresiona de un texto a la manera de generar una imagen. Ella dice que "la narración es una unidad de imágenes llevada a la oralidad". Y también tiene que ver mucho con lo que conservamos en la memoria, imágenes, aromas, rostros. A partir de relatos autobiográficos, podemos pasar a cuentos de diferentes autores con algunos lineamientos para ser llevados a la oralidad. Y para terminar la enseñanza del relato oral, trabajamos la puesta en escena para que el relato atrape al espectador. Nada más y nada menos que trabajar con la palabra."Y nuevamente el teatro... "Después de lo de Ana, por consejo de integrantes de la Escuela del relato" y porque me quedaba algo pendiente empecé a indagar qué podía hacer sin dejar de vivir en Gualeguay, que me sirviera como formación, sabiendo que el placer está en el camino. Por correo electrónico me conecté con el estudio de Claudio Torcachil, director y actor, pero en ese momento no estaba dando él los seminarios. Por otra parte no quería un modo sistematizado del aprendizaje porque ya tenía experiencia. Quería saber si podía sacar de mí algo más de lo que ya había demostrado. Mandé correo a Lorenzo Quinteros y a Julio Chávez sin tener idea de que tenía un lugar tan organizado. Cuando envié todos los dato, hicieron como un casting virtual y otra instancia en que uno tiene que expresar acerca de la experiencia cultural aparte de lo teatral. Esto fue octubre de 2009; el próximo paso fue una entrevista con Julio a la que fui con muchos nervios porque no sabía de qué trataba. Fue algo personal acerca de la vida en general, de las decisiones que uno toma. Él dice que nunca se va a olvidar que cuando me preguntó por qué Gualeguay, yo le contesté: "Porque es donde pude educar a mis hijos y hay un río". Tenía que esperar hasta el 23 de diciembre para que me informaran si me aceptaba o no. Ese día, yo esperaba la llamada por 3 teléfonos y por mail. Después de almorzar, llama la secretaria y me dice que puedo empezar a mediados de enero. Fue un regalo de Navidad increíble. Desde que comencé no dejé nunca más de ir.Ese seminario duró 2 meses, una vez por semana, 5 horas trabajando con él y dos chicas colaboradoras que daban entrenamiento corporal y que eran integrantes de "Fuerza bruta". Después empecé con una cursada los sábados por la tarde, todo el 2010. En el 2011, hice ya no seminario, sino una cursada anual, trabajando exclusivamente escenas de clásicos. También hice un seminario intensivo dictado por él sobre teatro argentino grotesco, Discépolo. En el 2012 hice un cursado por semana de teoría del teatro, 3 meses de teatro inglés, otro tanto de alemán y ruso, y de autores argentinos de los cuales podíamos elegir para trabajar. Y de ahí surge el grupo con el que estamos trabajando. Le pedimos hacer una obra de él: "Los amores de Águeda" y él me sugirió "Morite Rubén, morite". A mí me encantó, y me eligió el compañero. Son dos obras cortas que titulamos "Dos munditos", porque son dos visiones, dos familias, dos modos de mirar los vínculos. Cuando lo presentamos, le gustó mucho, nos dijo que estaba para indagar, o sea a trabajar mucho más. El grupo está integrado por Mariángeles Longo, Adriana Osnego, Rubén Otero y yo. Asistente de dirección, Carlos Ojeda y dirección de Adela Sánchez. En octubre se estrenó en una sala en Buenos Aires, este año en una sala de San Telmo y para nuestro público, en el Teatro Italia, el 13 de julio, a las 21 horas."Y con mucho entusiasmo, con un canto en el alma y con gran expectativa, le decimos, ¡queremos verte actuar, Indiana!
