La droga en nuestra sociedad
Un flagelo que invalida y mata
La droga y su avance en nuestro país, con todo lo que ella implica, es uno de los problemas más graves que enfrenta nuestro país, problema que se ha pretendido ocultar desde diferentes ámbitos, pero la evidencias que saltan a la vista han llevado el tema a estar ubicado en todos los ámbitos, incluido el gobierno quien hasta hace poco “no veía”.
A partir de atentados, muertes y el alerta que dio la Iglesia por medio de un documento muy claro de los Obispos, el gobierno tuvo que asumir el problema. Argentina ya no es un país de paso; es de fabricación, consumo, importación y exportación. La droga en sus distintas formas tiene rutas cada vez más evidentes para entrar y salir del país constituyendo en este momento en uno de los países más proveedores hacia diferentes continentes. El avance y la comercialización ha sido tal en nuestro país que ya no se puede negar, ni mirar para otro lado. Lo importante es que este flagelo siga preocupando y, fundamentalmente, ocupando a todos, desde las familias, dirigentes, gobernantes. Que el negocio que implica la droga no sea la excusa para no combatirla, porque la droga mata y sin vueltas.Hoy entregamos una nota acerca del "paco" y sus terribles consecuencias, del Dr. Luis Laporta, a quien le agradecemos la colaboración. Pero antes hacemos algunas consideraciones generales.La droga, esa sustancia que mata a la sociedadLas drogas son sustancias o compuestos químicos que alteran la forma en que nuestro cuerpo trabaja. Cuando las haces entrar en tu organismo (a menudo tragándolas o inyectándolas), encuentran su camino al torrente sanguíneo y desde allí son transportadas a otras partes de tu cuerpo, como el cerebro.La droga en la juventud no deja de avanzar y ya no sólo en adolescentes, sino que niños menores de 10 años ya han comenzado a consumir estupefacientes. Tanto el crecimiento que ha tenido el consumo como la venta ilegal de droga, no es algo que sufra sólo la Argentina , sino que todos los países de la región y del mundo entero están sufriendo este flagelo, que ha llevado a que el tráfico ilegal de estupefacientes sea el negocio más rentable del planeta en estos momentos.En la Argentina, actualmente, hay casi 180 mil adictos a la llamada "droga de los pobres", cada uno de los cuales "compra por día un promedio de 20 dosis", las cuales cuestan 6 pesos cada una. El PACO (Pasta base de Cocaína) es la tercera adicción más consumida en nuestro país, después del alcohol y los fármacos. Cada dosis de paco pesa entre 0,01 y 0,03 gramos. El primer estudio químico científico del paco realizado por la Universidad de Buenos Aires, más precisamente la Facultad de Bioquímica y Farmacia, y Medicina, ha demostrado que la formación de esta droga es el resultado de un paso previo y más redituable que la cocaína. Su composición es a base de alcaloide de cocaína estirado con cafeína, bicarbonato de sodio, anfetaminas y hasta veneno para ratas (malatión).PACO Dr. Luis Alberto Laporta La sociedad sabe que Paco no es sólo un sobrenombre, sino el nombre de la nueva adicción de los excluidos, algo que, al fumarlo, no solamente produce humo y cenizas, sino también un ligero vuelo, un pasaje fugaz a una realidad que elude la miseria y el abandono. El paco es un residuo, la borra que deja la fabricación de cocaína, un desecho que provoca destrucción cerebral, locura y muerte.La fuman huérfanos de caricias y de abrazos, los que circulan por los márgenes de una sociedad que los olvida, los que viviendo mueren y los que muriendo creen que se salvan.Las lesiones más importantes que provoca esta "droga de destrucción masiva" se observan en el lóbulo frontal, donde se producen microinfartos. En este sector del cerebro se alojan "las pautas de la civilización", la capacidad de pensar, de elaborar un juicio crítico sobre las consecuencias de los actos; es el lugar donde conviven la moral y la espiritualidad; su lesión automatiza y aumenta la impulsividad.Por ser la basura que producen las fábricas de cocaína, se consigue a bajo precio. El consumo en las zonas marginales del gran Buenos Aires es alarmante, llegando hasta al 50% de los jóvenes. Las adicciones se asocian al delito, y demuestran que la inseguridad no es un problema policial sino social.Los chicos pobres que consumen esta nueva droga de la pobreza tienen escasa masa muscular, son desdentados, solitarios y, si nadie los salva, no llegarán a viejos.En nuestro país se consumen más de 400.000 dosis de Paco por día, con un crecimiento que acompaña a la pobreza y a la pérdida de la esperanza.Hidrocarburos, acido sulfúrico, tóxicos y residuos de cocaína quemados junto con virutas metálicas, convierten rápidamente en adicto a quien se inicia, y en seguros proveedores a quienes las fabrican.Ningún adicto es libre y pocos pueden salir. A la mayoría les cuesta la vida. La sociedad no es ajena, condena a las víctimas pero tolera a los victimarios, daña por lo que ama y por lo que olvida.
