BOCETOS PARA UN LECTOR
ADIÓS GALEANO
Esta columna está dedicada de manera afectuosa a los amigos que trajeron a Galeano a mi vida, lo instalaron y sembraron su palabra. También a mis hermanos que leen y escuchan a Eduardo Galeano.Hoy es lunes 13 y amanecí con la noticia de la muerte de Eduardo Germán María Hughes Galeano. Periodista y escritor uruguayo. También murió otro escritor que por ser alemán por más que haya sido Premio Nobel de Literatura nos resulta lejano. Pero Galeano nos toca a todos los latinoamericanos. Hoy murió Galeano y yo no he escrito la columna para ustedes para el próximo viernes. Y pensaba escribir de algún otro, de alguna otra cosa, otro tema... y a veces para los domingos a la noche yo ya tengo la columna y hasta la he enviado; pero algún lunes me agarra sin nada escrito. Entonces, me siento y cumplo con satisfacción con el compromiso que he asumido. Y hoy, lunes por la tarde, hace calor a pesar del otoño y me siento y sé que no puedo, no debo y no lograré escribir de otra cosa que no sea Galeano. Y qué decir de Galeano, cuando todos han dicho tanto. Ha sido un escritor, poeta, sabio, de pensamiento sencillo, claro. Con una marcada postura ideológica de izquierda y que ha luchado por las memorias de la tierra y las culturas de toda América. Ha sabido llegarle a los lectores por distintos caminos, a algunos por el futbol, a otros por su poesía dulce, por la escritura de sus mitos, sus cuentos cortos, por el compromiso con la tierra y la tradición de toda América, por no haber estado nunca en un partido político; pero haber militado siempre por el ser humano olvidado; por el excluido.Galeano tan nuestro como de los uruguayos, vivió en nuestro país y en España en sus años de exilio. ¿Qué decir de Galeano?: Que lo lean, que lo sigan leyendo, que lo escuchen, que lo disfruten, que citen sus palabras, que propaguen su Literatura y que así lo mantengan vivo. ¡Qué más!Del Libro de los AbrazosDiego no conocía el mar... Su padre, lo llevó a descubrirlo. Viajaron al sur. Ella, la mar, estaba más allá de las altas dunas de arena, esperando. Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, el mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura. Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre: Papá... ¡Ayúdame a mirar!El amor es una enfermedad: El amor es una enfermedad de las más jodidas y contagiosas. A los enfermos, cualquiera nos reconoce. Hondas ojeras delatan que jamás dormimos, despabilados noche tras noche por los abrazos o la ausencia de los abrazos, y padecemos fiebres devastadoras y sentimos una irresistible necesidad de decir estupideces. El amor se puede provocar dejando caer un puñadito de polvo de quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o en el trago.Se puede provocar pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, ni lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo.La seguimos el viernes... Alejandra Cordero.
