El entrerriano
El pueblo natal ofrecía alternativas para encontrar tanto el puchero como la vocación. Así, en las gambetas del destino deambuló por distintos oficios: dibujante desde gurí, artesano, consiguió laburo en un diario. Su madre había trabajado en una imprenta antigua conociendo el tablero de la imprenta de Gutenberg relacionada con pequeñas galeras de plomo y diagramar tarjetas, algún periódico y otros menesteres que la gráfica con letras de molde y tinta le ofrecía sobrevivencia.