AQUÍ ESTOY
Para los que amamos la Poesía, abrir un libro de poemas es, siempre, como entrar a un jardín por primera vez. Allí, en el bosque del lenguaje, las palabras crecen en libertad, amorosamente vigiladas por la mano experta del jardinero, para que la naturaleza pueda expresarse en su maravillosa diversidad. Pareciera sencillo cultivar un jardín; pareciera que sólo basta una parcela de buena tierra, un riego frecuente y un poco de la luz solar que nos alumbra a todos. Sin embargo, los que lo hacemos, sabemos que hay un ingrediente fundamental, que, si no está presente el jardín no será posible: el Amor.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/047/0000047228.jpg)
Al recorrer el Jardín del alma del Padre Jorge Leiva, constatamos que el Amor está presente en cada verso, brilla en cada vocablo, nos ofrece su entrega total en cada poema; desde las sencillas letras de canciones, hasta los hermosísimos y profundos sonetos que aparecen en las páginas, como bellas y delicadas floraciones del espíritu. Los grandes poetas admiten que, en el momento de la creación, ya sea musical, literaria, plástica o cualquiera otra forma expresiva, el autor se trasciende, se sube hasta la cumbre de sí mismo y desde ese sitio, realiza su obra. Yo, atrevidamente, iría aún más lejos. Diría que, logrado un clima de silencio interior (que no es fácil alcanzar), el artista se transforma en una canal por el que baja, desde lo alto, la rutilante belleza de "un algo" que, siendo nuestro, está como hermoseado, como perfeccionado por una Energía Superior. Los creyentes, diremos que esa fuerza espléndida y sabia, es el Espíritu Santo. Los demás, dirán que es la Poesía misma quien se expresa a través de nuestra humanidad. Y habrá otros que dirán que son ellos mismos, sin ninguna otra ayuda. Esta actitud es personal y no me corresponde a mí decidir cuál es la más acertada. Lo cierto es que el "AQUÍ ESTOY" del padre Leiva nos regala graciosa y generosamente con verdaderas perlas de sabiduría e inocencia; porque el Amor es así: sabio e inocente. Una sabiduría natural, bella en sí misma, no contaminada con las miserias terrenales que tenemos los que, aún intentándolo, no estamos tan cerca Del Padre.Hay que conservar intacta la inocencia del niño interior, alumbrada por la luz del Amor, para poder cantar con la palabra la capacidad de asombro y la armonía que se percibe. Es decir, ser sabio, humilde y estar en gracia de Dios como este Poeta: el Padre Jorge Leiva.Tuky CarboniHABLAN DE PATRIA"Hablan de Patria:mi patria es un latido de guitarraunos retratos y una vieja espada,la oración evidentedel sauzal en los atardeceres." J. L. BorgesMi patria es ese latidode guitarra amanecidasobre una huella sentiday un compás estremecido.Mi patria es ese chasquidosobre las cuerdas primerassi hay gozo en la primaveray es dolor de quien entonaal gemir de las bordonasuna pena lastimera.Mi patria son los retratoscon el color del ayer,pretérito amanecerque en la memoria rescato.Mi patria son los retratosamarillos de recuerdosy ese fraternal acuerdodel presente y el pasado,lo que busco y lo olvidado,lo que encuentro y lo que pierdo.Mi patria es aquella espada,la de los Andes gloriososque se hizo arado y con gozofecundó la tierra amada.También es la otra espadahecha palabra certera,nombrando la primaveradando sentido a la sombra,palabra que todo nombracon fulgor de luz primeraEs la oración evidente,quizás en la noche oscura.Es la plegaria seguraen el alma de mi gente.Y es mi patria de repenteel rezo de los sauzalesllorando secretos malesque en penas de atardeceresremonta en amanecerescon colores de rosales.ORACIÓN PARA LA ALEGRÍADe repente, se oculta Tu miraday mi vida se vuelve oscura y fría,y se va como un rayo la alegríay mi alma se queda desolada.Llega el caos y todo en mi jornadase convierte en la tierra que en sequíaha quedado. Y toda mi energíase va lejos. Y todo queda en nada.Oh Jesús, mi Señor crucificado,por la llaga que brota en Tu costadono me niegues tu auxilio y fortaleza.Que en el pan y en el vino de la mesase convierta en ofrenda mi tristeza,para ser Tu instrumento, oh, Hijo amado.
