BOCETOS PARA EL LECTOR
DICIEMBRE Y LA NOSTALGIA
Queridos lectores tengo la oportunidad de estar colaborando con el diario de nuestra ciudad en este nuevo espacio, donde me propongo trazar bosquejos de lecturas que luego ustedes definirán, corregirán, torcerán y enderezarán según crean necesario. Espero disfruten su lectura tanto como yo la escritura de la misma y sea en más de una oportunidad el móvil para llegar a un libro
Queridos lectores:Comienza ya ven el último mes del año y también debo anunciarles el último mes en que compartiremos la columna; puesto que así fue acordada esta colaboración. Sí, ya sé, a mí también me viene una nostalgia anticipada como siempre ante cada cosa que termina. Y siempre que empezamos diciembre caemos en la cuenta de tantas cosas, de que terminamos un año más, que hemos vivido un año más. Que hay gente que ya no está, que no logramos lo que nos habíamos propuesto en el año, que otro año que se va y nosotros esperando aún poder lograr tantas cosas con la vida... Y renovamos las esperanzas porque se vuelven a tirar los dados y no todos los años son iguales y también culminamos años tan felices, tan fructíferos, tan plenos... que todo puede ser.Diciembre es mes de encuentro, de reunión, de alegría, de emoción, de lágrimas, de felicidad y de nostalgia. Pensé todo eso y pensé en la nostalgia. Entonces fue cuando pensé en los cuentos de Silvina Ocampo.Los cuentos de esta escritora, que son en su gran mayoría cuentos no muy largos están atravesados en su gran mayoría por una ligera nostalgia por parte de los personajes, hacia lugares, objetos, tiempos. Los lugares, las casas, el campo son realmente protagonista en muchos de sus cuentos. En esos relatos, nos quedamos a veces, con la sensación de que hay algo a lo que no accedemos, a lo que parece que no accede siquiera el personaje. Hay algo que nos está vedado pareciera. La vida está allí, pero cada rincón, cada objeto, cada espacio encubre una verdad, un secreto, una historia.La prosa de Silvina Ocampo es muy cuidada y nos lleva a los lectores a recorrer la cotidianeidad de la vida, la intimidad de los vínculos humanos; la sencillez y la complejidad que atraviesa el todo, como si fueran lugares en los que nunca hemos estado.... "Un ruido de máquina de coser envolvía la casa haciéndole un ruedo de silencio y se oía apenas el quejido que deben de hacer las lágrimas para atravesar los ojos cerrados. El padre de Elena se levantó y corrió el store de la ventana. Después de un rato volvieron a crecer las voces como antes. Elena tomó la mano de Leonor, que tenía miedo, y caminaron hasta el cuarto de juguetes como si tuviesen la orden de jugar; pero no jugaron." ("Extraña visita)."La aliviaba pensar en un corredor muy ancho de sol, donde una vez se había estirado en un sillón de mimbre blanco. Era una casa rosada en forma de herradura. Tres corredores rodeaban un patio de pasto lleno de flores de agapanto muy azules o muy violetas, según el color de la pared contra la cual se apoyaban entre los arcos de un croquet abandonado. Ella sentía que había nacido en esa casa repleta de silencio donde andaba por el campo en una americana con un caballo empacado y enfurecido de galopes en las vueltas de los caminos. Había nacido en esa casa; aunque solamente la hubieran invitado por un día."("El corredor ancho de sol").Hasta el viernes.Alejandra [email protected]
