BOCETOS PARA EL LECTOR
EL LADRÓN DE NAVIDAD
Queridos lectores tengo la oportunidad de estar colaborando con el diario de nuestra ciudad en este nuevo espacio, donde me propongo trazar bosquejos de lecturas que luego ustedes definirán, corregirán, torcerán y enderezarán según crean necesario. Espero disfruten su lectura tanto como yo la escritura de la misma y sea en más de una oportunidad el móvil para llegar a un libro.
Queridos lectores, ya llega la Navidad, que como todos saben es una fiesta cristiana en principio, una fiesta de y para la familia en un sentido más general. Un tiempo de reflexión, debiera ser siempre, un momento para pensar en el otro, para compartir, para dar, para brindarse.En medio de tanto consumo y tanta alegría esperada siempre es bueno hacer un alto y compartir una lectura, referida al tema por qué no.No voy a detenerme hoy en clásicos que se han llevado al cine, a los dibujos animados y hasta el género de la historieta.En los tiempos de la Navidad, renovamos la fe, la esperanza, las ilusiones así que les quiero dejar un relato de difícil veracidad; pero que bien puede ser disfrutado si tenemos en cuenta que esta es una época propicia para los milagros.La historia de un ladrón, "El ladrón de Navidad" del autor ecuatoriano Jorge Queirolo Bravo. El personaje de este cuento, apodado "El Cerradura", es un ladrón que decide salir a robar después de varios días en que no ha podido hacerlo y justo es el día de Navidad. Él quiere procurarse algunos bienes para pasar bien las fiestas e irse luego de vacaciones. Un ladrón que no hace daño y que tiene sus códigos. Entra en este caso a una mansión de un adinerado barrio y para su sorpresa se encuentra en la casa a una anciana postrada.El encuentro de estos dos personajes y el intercambio en un interesante y confidencial diálogo nos lleva a un final en el que todos salen beneficiados, quizá porque es precisamente, un cuento de Navidad.Compartimos un fragmento:"Como ya conocía las otras dependencias, inmediatamente supo cuál puerta abrir en la antesala. Efectuó la operación sin dilaciones y pasó al interior. Ahora se hallaba en la habitación de la ventana que se veía entreabierta desde el exterior. Aquella ventana desde lejos parecía apenas abierta. Aquí la ilusión óptica se reveló rápidamente, sobraba luz natural y esto dio paso a una fulgurante sorpresa, de esas capaces de arrancar un grito de espanto a cualquiera, incluso a hombres duros y curtidos como El Cerradura. Sobre la espaciosa cama yacía una persona, recostada y muy serena. Ella ni se inmutó al enfrentar su mirada con el intruso, siguió pacíficamente acostada y esperó que el inesperado visitante se tranquilizara para dirigirle unas palabras:― ¿Vio algún fantasma acaso? ¡Cálmese por favor, no me va a decir que me tiene miedo a mí! ¿En qué le puedo servir?La cara de El Cerradura adquirió un color cenizo y las manos le temblaban. No sabía qué hacer, si matar a la anciana y largarse o contestar la pregunta. En su carrera delictiva nunca mató ni hirió a nadie y tampoco quería comenzar ahora. Tiritando de miedo, con el temor de que la mujer seguramente activó algún tipo de alarma para llamar a la policía y pensando que en cualquier momento los agentes del orden aparecerían para arrestarlo, articuló un par de palabras no muy coherentes:―Eeen naada por el momento. No se preocupe, que ya me voy.La señora respondió sin demora:― ¿Pero por qué se quiere ir tan pronto? ¿Recién llega, no saluda, no se presenta y ya se quiere ir? ¿Vio alguna mala cara en esta casa? ¿Por qué no se sienta?" (Fragmento).Espero que rastreen el cuento y lo lean completo.Muy feliz Navidad para todos ustedes.Alejandra [email protected]
