EMMA BARRANDEGUY
Para Emma, con tu recuerdo siempre presente.
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Un hombreLas costas verdes, los sarandisales,el mostrador donde acodabas tus hazañas,aquellas suelas y el martillo curvo,las pieles de las nutrias,la manta testimonio de esa fiebreque trajiste del norte,el machete triunfal sobre las pajas,las redes viejas junto a tus polémicas,la canoa prestada y los anzuelos,la cuadra de batatas que dejaste sembradas:hoy no se hacen presencia en tus pupilas,entran al territorio del recuerdo.Porque la vida de un hombre,de un loco,de un rebelde,de un disconforme eterno,de un hombre que no supo hacer dineropero sí caminar, conversar, beber,estar en desacuerdoy desatárselo en palabras a la gente ...Porque la vida de un hombre como tú, digo,no es más que esto:una enumeración de circunstancias,el recuerdo de un proceso,una barba crecida,un hijo muerto,unos ojos brillantes,gajos del Gualeguay entre los remos.En el agua tenías que morir,no hay que asombrarse.Tendiendo redes en la noche,para pescar por fin tu corazón inquieto.14 de enero de 201214 de enero de 2012Los Jubilados Emma Barrandéguy14 de enero de 2012Los JubiladosInterminables filas bajo el sol o la lluvia,con las ropas gastadasy los tobillos gruesos,sin cigarrillos ni bufandas costosas,pantalones que caen sobre viejos zapatos,las manos en los bolsillosy la charla que da paso a sus quejascontra los hijos, las nueras, los gobiernos,las cajas, los precios, los alquileres, los colectivos,los empleados, los jóvenes, las vestimentasde este tiempoy también contra el tiempoy el gendarme de adelanteque con cuarenta años cobrano sé cuántos millones.Celosos, mezquinos, intercambiando remedios,toses, medias lunas,noticias de fútbol, de la violencia,caramelos, escupidas.Mirando como a un extrañoal viejo deportista que se mantiene erguidoo a la vieja alegre con un pañuelo de sedaal cuello.Codiciando niñaso comidas sabrosas.Recordando antiguos cuentos de oficinas,películas, la pelea de Firpo.Narices rojas, ojos turbios,anteojos pasados de moda,pelambres, gorras, sombreros,mechones desteñidos en las sienes.Contando las monedas que les quedany el cajerodisimulando que los odiaporque le meten los recibos bajo el vidrio,le piden cambioy no acaban, no acaban, Dios míode venir a cobrar todos los meses.Emma BarrandéguyArgentina (1914 - 2006)En: Poesías completasEd. Del Copista - 2009Obra: de Cristina Vidal de la serie Los JubiladosExtraída del sitio 1000artistas.comPublicado por Estación Quilmes Etiquetas: Emma Barrandéguy en 7:00ban, no acaban, Dios míoEl apaciguamiento de las cosasTodo está en calma.Doy una última mirada al cuarto:si muriera esta nochemínimas serían las dificultades que siguieran.No hay nadie ya despiertoy he concluido la última anotaciónde lo que haré mañana.Todo está encarpetado,no hay ningún ángulo que sobresalga.Casi no hay objetos redondos.Los piolines en su sitioy los suicidas sonriendo tras los vidrios.Este poema es lo único que dala clave de la madeja:"Los monstruos, bien peinados, por dentro".
