Selva A. Olivera
“SIN ESTRIDENCIAS, SIN ALARIDOS…”
Publicamos este trabajo de nuestra querida escritora Selva Olivera, que ya es conocida por la calidad de sus trabajos, que enriquece con los mismos el acervo cultural de nuestro pueblo. En el mismo podemos palpar la calidad narrativa de su prosa, que pone al descubierto su sensibilidad y su profunda calidez expresiva. Donde desfilan personajes con sus sufrimientos, sus luchas, su humildad y el recuerdo de aquella infancia feliz que no regresa pero que siempre está presente, como dice la autora: “Entonces, cualquier noche y todas las noches, vuelvo a ser una niña en Navidad”.
"SIN ESTRIDENCIAS, SIN ALARIDOS..."Lo vi esa tarde, junto al río añoso, del otro lado del imponente escenario.Lo vi esa tarde, y era como si siempre lo viera.Tomó su bastón y, erguido, caminó seguro. Lo abracé con la misma sensación que tendría al abrazar, otra vez, a mi padre. Quizás porque ese andar manso, y la sonrisa tranquila me lo recordaba un poco; o tal vez, porque era testigo de algunas noches de versos y guitarras. No lo sé. El alma se me hizo chiquita, o demasiado grande, o demasiado triste. Cuidé su espalda de vientos del agua aborigen y de los eternos palmeadores del momento; acompañé su paso para que posara con su eterna gallardía para las fotos de paisaje y arte, arte y paisaje dignas de una portada que no saldrá nunca, porque él nunca buscó la fama; lo dejé cómodo, en su silla, esperando el momento, mientras una maraña de cables, micrófonos, y voces de ajuste, fueron tomando forma, cuidando la excelencia para que nada falte.Lo vi pararse, como tantas veces en iguales circunstancias, iguales y distintas, porque un artista, un artista de verdad, nunca subestima un escenario, y menos a su público. ÉL ES UNARTISTA.Lo vi pararse y sólo dijo: "Cuando pronuncie mi nombre". "Cuando pronuncie mi nombre", pesé, como si su solo paso no lo delatara, como si su voz pudiese confundirse, como si su eterna e inmortal "Primavera" no quedara impresa y perenne en cada uno que la escuchó, aunque más no sea una vez.Ya no le deslumbran las luces cegadoras, ni los discursos vanos, ni los gritos atiplados de los anunciadores, ni los rumores incoherentes que se esparcen detrás de un escenario.Lo deslumbran las cosas más sencillas, como si la edad le hubiese dado la sabiduría de encontrar en la gota de agua lo primigenio de la vida; en el acorde de un joven músico, todas las sinfonías del mundo; en una sola palabra, un poemario infinito.No lo deslumbran las luces, digo, lo deslumbra su público, lo deslumbra el aplauso mezclado con lágrimas, lo deslumbran emociones contenidas y voces coreando cada uno de sus temas. Lo deslumbra el asombro, el paisaje incorporado al escenario, la mano franca, el abrazo cálido, acordes nuevos en canciones viejas, algunas gotas frescas que mojaron su sien, como si el cielo bendijera su voz y el acierto de volverse a presentar a su público.Sólo un hombre y una guitarra, como una sola figura casi indivisible. Sólo una guitarra y un hombre como si en él, guitarra y hombre fueran lo mismo. Así, sencillamente.Y palpé, en su voz templada, todos los ecos de la tarde de cientos de voces que lo acompañaron, en miles de almas presentes y ausentes, enredadas con recuerdos de viejos festivales.Cuando los últimos aplausos marcaron su cansino regreso al después, sereno, como siempre, cumplió con manos, luces, firmas, palabras, y más abrazos. No le va el divismo de los falsos. Eso es cosa de inseguros y frágiles andares.Tomé su mano, lo abracé agradecida, anudada de palabras pero no de gestos.Tomé su mano y lo acompañé cerca del vehículo.Tomé su mano, la besé y le pedí que volviera. Era como si mi padre, otra vez, estuviera partiendo. Sentía casi, digo "casi", la misma sensación de despedida última.Avanzó tranquilo, su frente en alto; y yo me quedé mirando cómo se iba.Él se dio vuelta y le sonrieron los ojos, levantando la mano en un último saludo.Y yo me quedé mirando cómo se iba.Y yo me quedé mirando... y pensé: "Quién sabe cuándo... quién sabe dónde..."Prof. Selva A. OliveraLea más en la edición impresa en papel
