El elogio de la risa
Así como el ser humano es un ser que piensa, que se relaciona, que llora, es también un ser que ríe, que juega, que cultiva el humor que ríe.
Llama la atención como los bebés cuando estás “asomando a la conciencia lo hacen a
través del humor entro otras cosas”.
Dice la IA que el humor produce un efecto de bienestar en nuestra fisiología humana, ya
que anima nuestros órganos internos y que los sentimientos y las situaciones negativas a
veces se resuelven mediante la risa ya que ella nos ayuda a alivianar la rigidez de nuestros
comportamientos. La risa-dice también la IA- es una medicina natural porque con ella se
liberen endorfinas, unas sustancias que actúan como analgésicos. Este dato es muy
importante en algunas circunstancias, como el día a día de las personas que sufren una
enfermedad crónica.
La risa frecuente alarga la vida pues al parecer, los risueños tienen hasta un 40 % menos
problemas cardiovasculares que quienes ríen poco. Esto significa que tienen una esperanza
de vida de cuatro años y medio más que el promedio.
Reír es un acto relajante que produce una sensación de liberación, en especial cuando se ríe
a carcajadas y de forma muy sincera; el efecto de la risa es similar al de la meditación y el
sueño. Reír es des dramatizar lo que nos atormenta.
Además, los recuerdos graciosos se consolidan en la mente de una manera muy sólida, al
punto en que permanecen frescos, incluso años después. Así que una buena manera de
aprenderse la lección es asociándola con algo gracioso que haga reír. Se estima que reír a
carcajadas durante 10 minutos permite quemar calorías. Si se hiciera diariamente, en un año
permitiría rebajar alrededor de 2 kilogramos. Hay que tomarlo en cuenta antes de iniciar la
próxima dieta.
Se ha encontrado que el ser humano tiene sus primeras risas dentro del vientre de la madre.
Sin embargo, este gesto solo se consolida y se esgrime como respuesta de agrado o
diversión a partir de los 3 meses de edad. Por cierto, todo indica que los niños ríen unas 300
veces por día, mientras que un adulto promedio lo hace 20 veces. ¡Bendita infancia!
¿Tienen la risa y el humor una dimensión ética? Sí: por eso es necesario que aprendemos a
reír en los momentos oportunos y por los motivos correctos. El límite siempre será la
ofensa hacia el otro pues en el momento en que despreciamos a los demás mediante el
humor entramos en el campo de la violencia. Para los sabios que “trabajan por la paz” el
humor se convierte en una actitud ante la vida como un canal del bien y la verdad, como
construcción de familias, pueblos y civilizaciones ya que reímos con más facilidad si nos
acompañan otras personas que ríen.
Ahora bien, con este elogio a la risa ¿queda prohibido lamentarse? De ningún modo: el
lamento es la constatación de las dificultades personales y comunitarias.
Eso sí como dice la Escritura, cada cosa a su tiempo: “hay un tiempo para llorar y un
tiempo para reír, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar” pues sólo se curan las
heridas que se admiten.
Ya que “la risa es contagiosa” (tal como dice el dicho popular) y como es urgente ese
benéfico contagio universal salgamos a la calle con una sonrisa en los labios.
¡En un mundo con tantos peligros seamos servidores sonriendo!
Finalmente consideremos que cuando los dirigentes de las empresas, las finanzas, de los
estados y las ideologías se creen omnipotentes Dios ríe pues como dice el salmo segundo:
“El que reina en el cielo se sonríe; el Señor se burla de ellos”.