Prestar una cuenta bancaria o Mercado Pago: un favor que puede generar problemas-Por Alejandro Navarro
Recibir dinero de terceros en una cuenta propia puede derivar en controles bancarios, pedidos de documentación y requerimientos para justificar el origen de los fondos.
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Un pedido cada vez más frecuente
Cada vez es más común escuchar situaciones donde un familiar, amigo o conocido pide utilizar una cuenta bancaria o una billetera virtual para recibir dinero de un tercero o para intercambiar por efectivo. Muchas veces se trata de alguien que no tiene cuenta, que atraviesa alguna dificultad operativa o que simplemente busca una solución rápida para cobrar.
Sin embargo, lo que parece un favor sin importancia puede generar consecuencias que muchas personas desconocen.
Desde el punto de vista financiero y fiscal, el dinero que ingresa a una cuenta se asocia directamente con el titular de la misma. En otras palabras, para el banco, Mercado Pago y los organismos de control, los fondos recibidos pertenecen al dueño de la cuenta, independientemente de si el dinero que recibe es suyo o no.
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Controles bancarios y fiscales
Cuando una persona comienza a recibir transferencias o acreditaciones que no guardan relación con su actividad habitual, pueden activarse distintos mecanismos de control.
Las entidades financieras tienen la obligación de monitorear operaciones inusuales y, si lo consideran necesario, solicitar documentación que permita justificar el origen de los fondos. En determinadas situaciones, incluso pueden aplicarse restricciones operativas hasta que la información requerida sea presentada y analizada.
Además, los movimientos bancarios y las acreditaciones en billeteras virtuales también pueden ser utilizados por los organismos fiscales para evaluar si la situación declarada por una persona coincide con su nivel de actividad. Cuando existen diferencias significativas, pueden generarse requerimientos o revisiones que obliguen al contribuyente a explicar el origen de los fondos recibidos.
La responsabilidad recae sobre el titular
El inconveniente aparece cuando quien prestó la cuenta no tiene forma de demostrar que esos fondos correspondían a un tercero. Lo que comenzó como una simple ayuda puede terminar convirtiéndose en una situación difícil de justificar y en una serie de trámites que podrían haberse evitado.
La recomendación es operar exclusivamente con sus propias cuentas y medios de cobro. Hoy existen alternativas accesibles y gratuitas para acceder al sistema financiero, por lo que no resulta necesario recurrir a cuentas ajenas para desarrollar una actividad económica.
La formalidad no debe verse como una carga, sino como una herramienta de protección. Mantener las operaciones correctamente identificadas permite evitar inconvenientes futuros y brinda mayor tranquilidad tanto a nivel financiero como tributario.
Por eso, antes de aceptar el pedido de prestar una cuenta bancaria o una billetera virtual, conviene recordar una regla simple: cuando el dinero entra en una cuenta, la responsabilidad de explicarlo recae sobre su titular.
Alejandro Navarro
Contador Público Nacional