Los riesgos ocultos de los tatuajes…
Investigaciones recientes advierten que los pigmentos pueden migrar desde la piel hacia los ganglios linfáticos, permanecer en el organismo durante años y desencadenar procesos inflamatorios.
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Los mismos se han consolidado como una de las formas de expresión
personal más populares y permanentes, con millones de personas en todo el mundo que
optan por ellos. Un conjunto de estudios recientes advierte que la tinta puede acumularse y
alterar el funcionamiento inmunitario, según las Actas de la Academia Nacional de
Ciencias, BMC Public Health y Nature. El auge se refleja en cifras entre el 30% y el 40% la
proporción de personas tatuadas en Europa y Estados Unidos. Los ensayos científicos han
revelado que no solo permanece en la piel, sino que puede migrar a otras partes del cuerpo.
Este fenómeno fue observado tanto en experimentos con ratones como en análisis de tejidos
humanos. Los investigadores utilizaron productos comerciales de diferentes colores y
constataron que, tras la aplicación, los pigmentos viajaban rápidamente a través de los
vasos linfáticos y se depositaban en los filtros del cuerpo, donde quedaban almacenados en
células inmunitarias especializadas. La acumulación en los ganglios desencadena una
respuesta inflamatoria persistente. En los experimentos con ratones, estos órganos
presentaron niveles de marcadores inflamatorios hasta cinco veces superiores a los
normales dos meses después de la aplicación del tatuaje. Este proceso, que involucra la
muerte y reemplazo continuo de las células saturadas de tinta, genera un ciclo de
inflamación que puede mantenerse mucho tiempo después de la cicatrización de la piel. La
preocupación por los efectos sistémicos se refuerza con estudios recientes de BMC Public
Health reportó que el riesgo de linfomas, tumores del sistema linfático, podría triplicarse en
personas con tatuajes grandes en comparación con quienes no los tienen. Christel Nielsen,
de la Universidad de Lund, vinculó el aumento de casos de melanoma, tumores malignos de
piel, en personas tatuadas con la inflamación persistente en los ganglios linfáticos: Este
estudio proporciona pruebas convincentes de que, efectivamente, es así, mencionó a
Nature. A pesar de estos hallazgos, los expertos insisten en la necesidad de cautela al
extrapolar resultados obtenidos en ratones a humanos, debido a las diferencias de la piel.
Michael Giulbudagian, del Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos, subrayó: Es
necesario profundizar en la investigación para determinar la relevancia de estos efectos tras
la cicatrización completa en humanos. Los investigadores coinciden en que aún quedan
interrogantes por resolver sobre el impacto real en la salud humana.
QUERIDOS LECTORES: Es necesario concluir que la expansión de los tatuajes en la
sociedad exige una revisión de las políticas de salud pública y de marcos regulatorios que
rigen la seguridad de las tintas utilizadas, con el objetivo de proteger a una población cada
vez más expuesta a estos riesgos potenciales.
“Pienso que nada es más artístico, que amar verdaderamente a una persona”
Vincent Van Gogh