17 de Septiembre: “Día del Profesor”
Hoy, 17 de septiembre, se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento del Dr. José Manuel de Estrada. En su homenaje se celebra el día del Profesor. ¡Cuántos recuerdos llegan a nuestra memoria y a nuestro corazón al escuchar la palabra profesor!!! Recuerdos que nos llevan a la adolescencia lejana y siempre presente, cuando, para todos, la vida era un prado común lleno de sueños y de amistades que creíamos imperecederas. Después, como acostumbra, la misma vida nos puso zancos y con ellos fueron más largos los pasos que nos alejaron transformando en pasado aquel presente que conjugábamos creyéndolo perfecto y separándonos de aquellos que considerábamos nuestros inseparables.
¡Cuántos nombres vuelca en nuestra memoria la palabra profesor!!! Y cada nombremoverá en nosotros una tecla distinta en la música de nuestros corazones. Cada nombre evocará, quizás, un agradecido recuerdo en unos, y en otros, en cambio, tal vez represente una desagradable experiencia.El tiempo que todo lo cambia y modifica no puede alterar, sin embargo, el permanente agradecimiento que el alumno que fuimos guarda inalterable por nuestros profesores que nos formaron con el ejemplo: de unos lo tomamos, y tomándolo nos enriquecimos; de otros preferimos transformarlo en anécdotas risueñas que surgían de algunos desempeños, aunque los recordemos con simpatía. Pienso en los que fueron mis condiscípulos y me pregunto qué recuerdo despertará y moverá en ellos aquella escuela secundaria que para mí fue casi ejemplar, aquella escuela en la que la autoridad estaba donde correspondía y no se había corrido irresponsablemente de lugar, colocándose en el actor equivocado, dejando al alumno sin los límites necesarios que la más elemental psicología indica para los adolescentes y, que a la postre, son una protección que lo acompaña en esta etapa de su formación y, que sin ellos, creyendo ayudarlos, se termina perjudicándolos. Detengámonos y volvamos la mirada a una escuela secundaria con los límites y los conocimientos profundos que se necesitan para la vida, porque si no los brinda la escuela es, después, la vida misma la encargada de exigírnoslo, lo que es mucho más difícil.Formar a los alumnos exigiéndoles el mejor rendimiento en el estudio, en el respeto a las autoridades, a las personas en general y a las instituciones, haciéndolos responsables del rol que les cabe en la escuela no es estigmatizarlos, ni mucho menos; es formar personas que, una vez aquilatados los conocimientos que los profesores responsablemente, por supuesto, imparten, serán los ciudadanos que sabrán discernir entre lo útil y lo inútil, entre lo que sirve y lo inservible, entre lo necesario y lo innecesario pero sobre todo personas con pensamiento propio y capacidad para defender sus ideas y así mejor desenvolverse en la vida.Permítaseme creer que debemos formar volviendo nuestra mirada al sólido criterio de distinguir lo verdadero de lo falso, lo bello de lo feo, lo moral de lo amoral, sacudiéndonos de esta mezcla de constantes permisividades, de derechos permanentes y de obligaciones obstinadas y peligrosamente olvidadas; desviémonos de esa senda que sólo ha servido para preparar rebaños de esclavos para que la corrupción y la delincuencia tengan cada vez más cantidad de mano de obra. Escapemos de los sórdidos caminos del libertinaje en nombre de la libertad.Volvamos a darles, profesores, existencia propia a valores que son insensatamente negados: el orden, la disciplina y, nuevamente, los límites a conductas que no los tienen y que muchas veces el hogar no ayuda a formar. Por eso, a todos aquellos profesores a los que, a veces, la memoria no recuerda, pero que el corazón no olvida, ¡Muchas Gracias por sus enseñanzas, por la formación que nos brindaron, pero mucho más por lo que representan a través de las herramientas que nos dieron para desenvolvernos en nuestra vida!A todos los profesores, apreciados colegas: ¡Feliz día!!!José Luis Zanetti
