“A mitad de mes ya no me alcanza”: docentes de Gualeguay recurren al crédito para subsistir
La situación económica de los docentes en Gualeguay vuelve a encender señales de alerta. A partir de testimonios recogidos por El Debate Pregón, trabajadores de la educación describen un escenario cada vez más complejo, atravesado por salarios que no alcanzan y un creciente recurso al endeudamiento para cubrir gastos básicos.
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Testimonios que se repiten
Una de las docentes consultadas relató cómo el uso del adelanto de sueldo —una herramienta que ofrecía el Banco de Entre Ríos y que ya no está disponible— era clave para sostenerse durante el mes. “Yo empecé a darme cuenta que casi siempre los días 15 siempre acababa diciendo: ‘Estoy en la mitad del mes y ya no me queda nada’”, expresó. Según detalló, recurría a adelantos que oscilaban entre los 50.000 y 200.000 pesos, con intereses que consideraba manejables.
Sin embargo, la eliminación de esta opción modificó drásticamente su economía cotidiana. “Con esto te estoy diciendo que obviamente los sueldos de docente, o tanto docente como municipal, no alcanzan”, afirmó, y agregó que actualmente percibe mayores ingresos en su otro trabajo que en la escuela, una situación que refleja el deterioro del salario docente en los últimos años.
Otro docente fue aún más contundente al describir el impacto del endeudamiento financiero: “Dejo un sueldo entero por la refinanciación de la tarjeta de crédito al agente financiero que tiene de rehén a los salarios de los trabajadores entrerrianos”. La frase sintetiza una problemática extendida: el uso de tarjetas de crédito como mecanismo de supervivencia, que luego deriva en refinanciaciones con altos costos.
En la misma línea, otra docente explicó cómo la falta del adelanto de sueldo la empujó a alternativas más costosas: “Ahora que me sacaron el adelanto de sueldo estoy endeudada con una billetera virtual. La verdad que los intereses son mayores. A su vez, lo que estoy haciendo es comprar comida con tarjeta de crédito porque los últimos días del mes me quedo sin plata”.
Estos testimonios locales se inscriben en un contexto nacional preocupante. Según datos recientes difundidos en un informe estadístico, el endeudamiento de las familias argentinas alcanzó un récord de 39 billones de pesos en 2026, impulsado por una combinación de alta inflación, caída del poder adquisitivo y mayor acceso —y dependencia— del crédito. En los últimos cuatro años, la deuda familiar creció un 371%, y se estima que más de 3,3 millones de hogares mantienen compromisos financieros tanto con entidades bancarias como no bancarias.
El informe también señala cambios en la composición de la deuda: las tarjetas de crédito han ganado protagonismo como herramienta para cubrir gastos cotidianos, especialmente alimentos, mientras que crecen los préstamos de billeteras virtuales y financieras no tradicionales, generalmente con tasas más elevadas.
En este escenario, los relatos de docentes de Gualeguay no aparecen como casos aislados, sino como parte de una tendencia más amplia que atraviesa a distintos sectores de trabajadores. La pérdida de herramientas como el adelanto de sueldo, sumada a salarios que no acompañan la inflación, profundiza una dinámica donde el crédito deja de ser una opción y pasa a convertirse en una necesidad estructural.
Mientras tanto, los reclamos salariales continúan siendo un eje central de las demandas del sector docente, que advierte sobre el impacto directo de esta situación en su calidad de vida y en el ejercicio de su labor cotidiana.