Aniversario de la Diócesis
El próximo 29 de junio la diócesis de Gualeguaychú celebrará los 57 años de su creación. La misma fue dispuesta por el Papa Pio XII, el 11 de febrero de ese año mediante la Bula Quando quidem Adoranda. En ese momento contaba con 17 parroquias, 32 sacerdotes del clero secular y 44 religiosos benedictinos para más de 300 mil habitantes.
Una vez cumplidos los requisitos necesarios para la formación de la diócesis, el 13 de marzo del mismo año el Papa designó primer obispo de Gualeguaychú al entonces Vicario General de Corrientes, Monseñor Jorge Ramón Chalup. El nuevo prelado prestó juramento ante el Presidente de la Nación en la Casa de Gobierno el 6 de junio y tres días después fue consagrado como tal en la Catedral de Corrientes. Tomó posesión el 29 de junio, con lo cual nació formalmente la diócesis.En su primer mensaje, el obispo definió el perfil de su acción pastoral diciendo que "vengo a dar la verdadera paz, la que se funda en la justicia y en la caridad. No tengo plata ni oro, diré con el Apóstol San Pedro, pero os daré mi corazón en el que bulle un inmenso amor por las almas. El obispo será el padre de todos. No viene a dividir, sino a unir, no viene a buscar comodidades sino sacrificios, no viene a ser servido, sino a servir a los demás"."Para el obispo como para todo sacerdote su vida ha de ser un servicio social permanente en beneficio de todos: pobres y ricos, intelectuales y rudos, grandes y pequeños. Tenemos una inmensa tarea que cumplir, la organización de una diócesis que surge en momentos excepcionales de la vida cristiana. Para ello debemos hacer de nuestra diócesis una gran familia de Dios. El obispo ha de ser el padre y pastor que velará por el bien de sus hijos todos, sin excepción de personas ni de instituciones". "Sobre un corazón herido por las humanas miserias, y sediento de las verdades divinas, he de inclinarme paternalmente como obispo, para comunicarle por la plenitud de mi sacerdocio, el amor que brota del seno de la trinidad santísima". "Saludo en fin a las distinguidas autoridades, las instituciones y al pueblo cristiano que desde hoy será parte inseparable de mi vida". Monseñor Chalup tenía por delante la tarea de encabezar la organización de todas las instituciones necesarias que consolidaran y permitieran desarrollar adecuadamente la misión profética de la Iglesia.
