historias breves por Fulgencio
Asalto al Banco Nación Gualeguay en 1969
Día tranquilo en Gualeguay aquel miércoles 18 de junio de 1969. Eran las siete de la mañana, muy pocos trabajadores circulaban por el centro de la ciudad. Banco Nación, sito en San Antonio y Pellegrini, abría sus puertas para sus primeros clientes. No habría más de cuatro clientes a las siete y diez minutos cuando algo inusual estaba pasando, así lo intuyó un cliente que con un paso atrás decidió no ingresar y, muy sorprendido le comentó al que le precedía: “¡Parece un asalto!” y se fue volando. Efectivamente, ni más ni menos, se estaba consumando el muy exitoso atraco (para los cacos) a nuestra sucursal del Banco Nación por parte de cinco delincuentes armados.
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Pueblo chico del interior, ávido de acontecimientos de cualquier tipo hizo correr la noticia de boca en boca. Ya a media mañana cada uno tejía su propia novela y la trasmitía a su gusto. A la mañana siguiente (19/06), el diario "El Debate" publica la noticia con un amplio informe pormenorizado, hasta lo que su cronista había podido recoger.Desarrollo del hecho De la crónica extensa y pormenorizada de "El Debate" surge que el caso fue planeado con anterioridad por los delincuentes y que a pesar de varios inconvenientes e imprevistos sucedidos, éstos lograron salir con la suya. El asalto se perpetró el día anterior de la crónica - miércoles 18- a las siete y diez hs. por los delincuentes, pero desde el lunes se habían hospedado en el hotel Italia dos hombres con un chico de corta edad, dato que aportó una llave de la habitación N°3, encontrada luego en el auto Torino que usaron los delincuentes. Este auto había sido robado el día lunes en Gualeguaychú a la familia Majul. Supuestamente estos huéspedes realizaron alguna tarea previa sin despertar sospechas. El día martes habían contratado a dos pilotos de gualeguay, Alberto Bogossian y a Alfredo Piaggio para que en sendos aparatos de su propiedad, trasladaran a primera hora, ya convenida del día siguiente, a dos familias para Buenos Aires. Saldrían del Círculo de Pilotos (hoy una cuadra al norte sobre Presidente Perón y Martín Fierro) y con la recomendación de ser estrictos en el horario, debiendo estar todo listo. Hecho que corroboraron al día siguiente antes de cometer el atraco, pasando por el lugar en el auto Torino continuando hacia el norte por circunvalación e ingresar al centro por San Antonio Norte. A la altura de San Antonio al 900 rompen el embrague del Torino sin posibilidad de continuar. Con suerte, para ellos, en ese momento un vecino (Humberto Leiva) salía de su domicilio para subir a su vehículo, una pick up Chevrolet roja. Una vez sentado al volante irrumpen los bandoleros y uno de ellos toma el comando y parten raudamente hacia la cita. Un poco por San Antonio, otro poco por 25 de mayo en contramano llegan al final al Banco con H. Leiva como rehén a quien bajan e ingresan al banco y ordenan cuerpo a tierra junto con los demás presentes, clientes y empleados. Armas en mano comienza el baile con gritos, órdenes y algún culatazo que ligó el Contador Sr Ángel Doná por hacerse el remolón. Ya en el tesoro se alzan con 8,5 millones de pesos, organizando la retirada, Ahora cambian de rehén y le tocó en suerte al empleado José Aldacour y un cliente quienes los acompañan hasta la misma camioneta roja de Humberto Leiva, ahora estacionada en 25 de mayo y Pellegrini donde lo despiden sin dejarles la propina. A todo esto llega por San Antonio en contramano, a toda su velocidad la estanciera policial con el contingente destacado, Inspector Félix González, Ayudantes Roberto Barrera y Jorge Acosta con los Sub-ayudantes Carlos Caballero y Ángel Raúl Magallán. Los Agentes que habitualmente estaban destacados en inmediaciones de los bancos, esa mañana se encontraba Aníbal Andrada frente al Bco. Italia, otro en Bco. Entre Ríos que habían acudido al lugar y un tanto desconcertados por la novedosa y riesgosa situación, se habían distribuido en espera de la salida de los maleantes pero éstos salen por la puerta lateral de Pelleguini alcanzando a intercambiar algunos disparos con el vehículo policial, acertándole algunos en el radiador, otros fueron dar a los carteles de la Confitería Mayo".El escape Los chicos malos, con cierta ventaja salen por calle 25 de Mayo, haciendo un rodeo más adelante, mano y contramano por San Martín, Federación, por último al norte por 25 de Mayo. A todo esto los perseguidores les pierden el rastro y se dirigen hacia la salida de Ruta 11, constatando el camino errado regresan por San Antonio pero su vehículo (Estanciera) averiado en su radiador, se planta a la altura de Obras Sanitarias, trasbordando a una camioneta de dicha repartición. Los agentes del orden continúan buscando la salida a Buenos Aires por la circunvalación Reconquista, hoy Presidente Perón, pasando por el Círculo de Pilotos donde no se imaginaban encontrarse con la camioneta Chevrolet roja de Leiva cómodamente estacionada. Sin rastro alguno de los maleantes por lo que debieron imaginarse el resto. El despegue apurado Más adelante se supo que los pilotos Piaggio y Bogossián no la habían pasado muy bien con sus pasajeros. Durante la espera, éstos ya sospecharon algo raro más aun cuando las familias que llegan se componían de cinco maleantes y un niño. Decididamente Piaggio propone no levantar vuelo y de alguna manera se lo comunica a Bogossián pero advertidos los individuos, los increpan y presionan intimidándolos con un disparo al suelo sobre los pies de Bogossián. ¡ AHHH!, así es otra cosa pensaron y deciden aceptar. Otro inconveniente surgió al distribuirse en las avionetas, donde Bogossián se niega a subir a uno de ellos por exceso de carga por lo que involuntariamente tuvo que escuchar varias ponderaciones y malas palabras hacia su persona. Como resultado la sobrecarga la asumió el piloto Piaggio para no agravar las tensiones. El itinerario sin destino conocido, estaba a cargo de los maleantes. Se supo luego por declaraciones de los pilotos que habían descendido en el Aeroclub del Centro Universitario de Aviación de la Matanza, donde los maleantes ya en tierra, se hacen acompañar unos metros por los pilotos hacia la ruta, donde desaparecen rápidamente.El regreso de los pilotos se produce luego de ciertos trámites de denuncias y aviso a las autoridades pertinentes y unas horas de detención preventivas a uno de ellos. Luego se presentan a las autoridades locales haciendo las declaraciones de su intervención para ayudar al esclarecimiento del hecho. No obstante algunas noticias falsas llegadas a Gualeguay con posterioridad, nunca se supo a ciencia cierta del destino de los audaces maleantes. FulgencioFuente:Archivos de "El Debate"1969
