Reflexión acerca de la visita de Papa Francisco a
Brassesco: “El Papa no habla tanto de lo que hay que hacer, sino de cómo hay que vivir”
Todos los medios de comunicación siguieron minuto a minuto la visita de papa Francisco a Cuba y a Estados Unidos. La página del padre Pedro Brassesco no fue distinta. Paso a paso, con las homilías, los encuentros con distintos representantes, con el pueblo en general y las imágenes, disfrutamos esa viaje histórico que nos lleno de emoción, nos hizo lagrimear, reír, sorprendernos. Es por eso que Segunda Sección le solicitó una reflexión al Padre Pedro acerca de este acontecimiento que nos llena de esperanza.
"El Papa Francisco visitó Cuba y Estados Unidos. Dos países donde el catolicismo es minoría, pero con profundas raíces y culturas impregnadas por el cristianismo. Días previos había mucha expectativa por la oposición a sus posturas por parte de diversos sectores, dentro y fuera de la Iglesia.¿Qué hizo que su visita se convirtiera en una sucesión de aplausos, emociones y el centro de atención mundial? En primer lugar, la prensa había destacado que había sectores disidentes al Papa, pero poco se había dicho que Francisco ha logrado convertirse en alguien "escuchado" por políticos y la opinión pública,independientemente de la pertenencia religiosa. Había mucha expectativa por lo que pudiera decir, pero muchos pensaban que en sus palabras podían encontrar aprobación o rechazo a políticas concretas o recetas socioeconómicas. Sin embargo Francisco se apoyó en el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia para recordar cuáles son las verdades profundas que no hay que olvidar. Esas verdades son las que han servido de cimiento a la cultura e instituciones que visitó, y son las que están profundamente grabadas en el corazón de todo el pueblo, más allá de las diferencias ideológicas.De esta manera, el Santo Padre no eludió referirse a las realidades temporales que preocupan a diversos sectores sociales o eclesiales, sino que lo hizo volviendo a lo esencial de la fe. En sociedades fragmentadas, también en lo religioso, el Papa apeló a aquello que le da unidad, incluso en su propia historia. El Papa no habla tanto de lo que hay que hacer, sino de cómo hay que vivir.Por otra parte, sus palabras, gestos, actitudes reflejaron dos cosas: que es posible vivir lo que él predica y que siempre es preferible ver el lado positivo y esperanzador de cada asunto.El Papa habla de humildad y se mostró humilde, habla de cercanía y fue cercano. Aplaudido y aclamado, es uno de los hombres más influyentes y poderosos, pero eso no le obstaculiza asumir las actitudes de Jesús en medio de la gente.Su presencia es esperanzadora. Anuncia que otro camino es posible. Y eso nos cautivó y emocionó a todos."
