Club Social: notable éxito de “Noche de voz y arpa”
Numeroso público colmó el salón de conciertos del Club Social con la intención de escuchar a la soprano lírica de origen ruso Lilia Barinova, que por primera vez se presentó en Gualeguay, y asimismo en Entre Ríos, y al arpista Ángel Contreras, oriundo de nuestra ciudad, pero que desde corta edad reside en Buenos Aires.
Los antecedentes de la soprano nacida en Slavgorod, Siberia, y la expectativa de escuchar a un arpista de excelencia como Ángel Contreras, convocaron al público amante de las buenas manifestaciones musicales.Un variado repertorio en donde no faltó la música paraguaya, el tango, la chamarrita, fragmentos de ópera, deleitó al auditorio que rubricó con sólidos aplausos cada una de las entregas.Entre las interpretaciones de Lilia Barinova recuerdo "Las hojas muertas" el conmovedor y bello tema que popularizara Yves Montand, entre los clásicos "Una furtiva lágrima" de Donizetti y de nuestra canción ciudadana "El día que me quieras" de Gardel y LeperaLa soprano asombró por su potencia, un privilegio para quien nace con un instrumento musical incorporado, lo que requiere de una estricta educación musical, de una técnica que se adquiere a través de años de estudios musicales. Lilia demostró un registro extenso con un timbre de gran volumen, por momentos oscuro.La artista rusa disfrutó del recital al advertir que estaba ante un público receptivo, y según sus propias palabras, percibió una especial conexión, aunque vale decir que su simpatía desbordante, su espontaneidad, fue la clave de dicho nexo. Y eso fue reconfortante para la intérprete ya que su presentación en Gualeguay estuvo a punto de frustrarse a causa de un reciente estado gripal.Ángel Contreras es un excelente arpista, y eso lo demostró con creces a través de cada una de las obras, ya sea secundando a la soprano como en su rol de solista. Me llamó la atención la fuerza que por momentos imprime en la interpretación de "El último café" o en el joropo "Alma llanera". Escuchando a un gran arpista no podía faltar "Pájaro Campana" y fuera de programa, por pedido del público, "Galopera", el tradicional paraguayo, en los que demuestra su ductilidad, su técnica y digitación.El acompañamiento de los guitarristas locales Hugo Mena y Julio Acosta fueron un plus, un marco adecuado a la bella sonoridad del arpa.Fue, en síntesis, una de las noches más brillantes del Club Social, con un público que paulatinamente se va sumando a sus espectáculos culturales, un público que se merece y demanda calidad, porque disfruta a pleno de las manifestaciones estéticas.Zélika Alarcón de Tamaño
