7 de Noviembre: “Día del Canillita”
Daniel Vuoto, vendedor de diarios, un trabajo tradicional en la familia
Mañana, 7 de noviembre es el “Día del Canillita”. El mismo comenzó a festejarse en 1947, conmemorando la fecha de la muerte de Florencio Sánchez, dramaturgo uruguayo que dio origen a esta denominación en su obra “Canillita”. Segunda Sección dialogó con Daniel Vuoto quien desde niño trabaja vendiendo diarios y revistas, en muchas oportunidades como canillita. Desde esta Hoja hacemos llegar nuestro saludo a todos los canillitas de nuestra ciudad.
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Un poco de historiaLa primera vez que en Argentina se escuchó vocear a uno de ellos fue el 1° de enero de 1898: "Compre La República", "La República, a medio peso", gritaban, para asombro de los transeúntes. El diario, que había aparecido ese día en Rosario, fue fundado por Lisandro De la Torre, quien acababa de distanciarse de la Unión Cívica Radical (UCR).De la Torre le confió la dirección del diario a Manuel Bilbao, quien ideó esa forma de venta directa. Hasta entonces, los periódicos se repartían por suscripción a través del correo, lo que llevaba a leerlos con atraso, a menos que se los buscara en la imprenta.A Bilbao se le ocurrió que la venta ambulante sería un buen negocio para la empresa -el chico cobraba menos que el correo- y para el lector: recibiría el diario en el acto y más barato. Tan grande fue el éxito, que la competencia copió el sistema de inmediato.Así -en razón de la miseria imperante- surgió un nuevo oficio, aun sin nombre, conformado por cientos de niños y jóvenes que se ofrecían a vocear los títulos en la calle para vender la noticia fresca, con tal de arrimar unos centavos al hogar. Las inclemencias del tiempo no eran situaciones que los frenaran, pero muchos de ellos pagaron con su vida tales desequilibrios, porque la tuberculosis se los llevaba rápidamente. Las mojaduras, los enfriamientos, las gripes mal curadas y una mala alimentación fueron las etapas previas de estos desenlaces fatales.Para acortar el recorrido y llegar antes, los chicos viajaban colgados de la parte trasera de los tranvías: trepándose, llegaban rápido al centro, donde a la salida del teatro y del cabaret las ventas se multiplicaban. Voceando a la carrera mientras llevaba el fajo de diarios con una mano, o con la ayuda de una ancha correa de cuero, anunciaba las noticias más sensacionales.Con el tiempo, aparecieron los primeros puestos callejeros fijos, pero aún hay muchos canillitas que nos dejan el diario apenas sale de imprenta o nos acercan las revistas que les encargamos.Daniel Vuoto, sus recuerdos de canillita D. Vuoto nos comenta: "-La venta de diarios y revistas la heredamos de nuestro padre quien desde el año 1956 ponía una tabla sujeta a un árbol en la esquina de la Plaza Constitución, frente al Jockey Club. Con él comencé repartiendo a los 7 años, lógicamente que en lugares cercanos. Cuando llovía, papá se ubicaba dentro de la Confitería "El Águila". Más adelante se hizo el quiosco de esa esquina y después en todas. Con él trabajamos Raúl, Osvaldo y yo; los otros hermanos se fueron a trabajar a otro lado."Recuerda con afecto: "-El trabajo que realizábamos no impidió que estudiáramos, yo en la Escuela de Comercio, aparte jugaba al básquet que era una gran pasión y más adelante marché a Paraná. Por su parte Raúl formó su propio reparto y Osvaldo quedó con papá. Más adelante me dediqué a árbitro de básquet; cuando me alejé de esa función volví al quiosco, siempre en la esquina de la Plaza. Por distintos motivos me tuve que ir de ese lugar, alquilé en el edificio El Águila y finalmente estoy ubicado casi en la esquina de san Antonio y Chacabuco."Le preguntamos por los horarios de trabajo y las distintas vicisitudes: "-Todos los días me levanto a las 6 de la mañana para buscar, recibir y ordenar los diarios, pero los domingos me levanto a las 3 de la madrugada porque tenemos los diarios de Gualeguay que los buscamos y los repartimos enseguida. Alrededor de las 7 están llegando los de Buenos Aires que comenzamos a repartir a media mañana. Hay mucha gente que los busca en el puesto y otras a quienes se los llevamos a su casa. Reparto yo y me ayuda mi sobrino. No tenemos día libre, a excepción del 1° de Mayo, el 1° de Enero, el 25 de Diciembre y el Día del Canillita, que esta vez cae lunes. Salimos aunque haga mucho frio o llueva y para distintos puntos de la ciudad. El día que más reparto, por la cantidad de diarios y más pedidos, es el domingo para poder tener todo distribuido a las 11 de la mañana. Ese día me ayuda mi esposa en el puesto hasta que yo regreso, y a la tarde, si descanso.Recuerdo un poco lejanos: "-En la época en que no estaba el Complejo Brazo Largo- Zarate, venían en tren, por ferry y llegaban a la tardecita y a veces se atrasaban y llegaban de Buenos Aires 4 o 5 diarios juntos."Entre perros y patoteros: "-Recuerdo que una vez fui a llevar para el lado del Puerto y me salieron varios al cruce con intenciones de robarme la moto, pero pude salvarme. Por supuesto que para ese lado de madrugada no voy más, voy a la mañana. Después muchas anécdotas, entre esas perros que nos corren, nos tiran tarascones, pero bueno, es así el oficio."Para finalizar, Daniel nos dice: "-Es un trabajo que me gusta, por eso lo sigo. Lamentablemente los dos hermanos con los que compartía esta tarea ya se han marchado, Raúl y Osvaldo. Hace más de 60 años que estoy en este trabajo que lo aprendí desde muy chico."
