“De Profesores y Preceptores en la Vieja Casa de la Escuela de Comercio “Celestino Marcó”
La casualidad no existe, y por eso siento que fuimos privilegiados, aquellos que cursamos los estudios secundarios en la vieja Escuela Nacional de Comercio “Celestino Marcó”, de calle Remedios Escalada de San Martín, a media cuadra de la Plaza Constitución de Gualeguay.
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Cómo no recordar con cariño los escalones de la entrada, que supimos transitar en invierno y verano, abrir y cerrar la imponente puerta de madera con cristales esmerilados y biselados; recorrer el patio con el aljibe y la galería con las columnas de hierro, que nos refugiaba de la lluvia en los ansiados recreos que nos eyectaban del aula. Todas esas imágenes vienen a la mente con una potente idea de belleza, que no es opacada por la nostalgia de lo que ya no está. Cómo no sentir amor por esas paredes, y esos espacios, aulas, laboratorio, buffet, sala de mecanografía, y si algún tema de conducta lo exigía, también el paso por la Dirección y la sala de Preceptores. El recuerdo es inevitable, y es percibido como una experiencia mágica, quizá por el edificio que ya no está, pero sin duda por la atmósfera especial y única que allí se vivía. Pero no estuvimos solos, todas nuestras vivencias estuvieron significadas por los profesores, preceptores y personal directivo con quienes podíamos tener un trato quizás más cercano, por el espacio casi familiar que se presentaba en la querida escuela que nos cobijó durante cinco hermosos años. A propósito de que en estos días se conmemoran los días del Profesor, el 17 de septiembre y del Preceptor el 19 de septiembre, ¿cómo no mirar hacia atrás y recordar a todas esos seres humanos que nos acompañaron, que nos enseñaron, que nos permitieron acceder al conocimiento científico y enciclopédico? ¿Cómo no volver a mirar a los preceptores, que siempre estaban solícitos a las peticiones del cuerpo docente, a contener a los alumnos, a cuidar el orden y la disciplina? Todo eso pasaba entre las paredes de la vieja Escuela de Comercio. Seguro, eso mismo pasa ahora, pero algunos de los que ocupamos los pupitres, las aulas, y los patios de la vieja casona, sentimos su demolición como el despojo de algo muy preciado; y nos cuesta sentir a la nueva escuela con un sentido de pertenencia, pero sabemos que de allí venimos y compartimos la historia institucional. Qué decir de que nuestra Promoción 1983, 5° "A", turno mañana, tuvo la dicha de recibir todos sus recordatorios en diciembre, porque todos los alumnos habíamos aprobado todas las materias, y merecimos la mención especial que hizo el Director, Profesor Humberto Pedro Vico en esa oportunidad, entre risas y llantos por la despedida. Sabemos que llegar a esa instancia, no fue por casualidad; fuimos contenidos y respetados, a pesar de que como curso, fuimos bastante revoltosos, nos deleitábamos con hacer canciones de protesta para los actos y poníamos toda la creatividad para representar escenas de la vida escolar con especial dedicación..., pero también estudiábamos y mucho. No es menor el dato, que gran parte de nuestra cursada, fue durante la época más oscura de nuestro país, 1979-1983, finalizando los estudios con una democracia recién parida, y fuimos conscientes de eso. Cierto es que tuvimos una válvula de escape esencial: el Encuentro Cultural de la Juventud, que nos permitía volar en disciplinas como la literatura, el teatro, la música, la danza entre otras expresiones del arte, incentivados por queridas profesoras como Graciela Saavedra y Susana Fábrega de Heinrich. Compartimos mucho tiempo con los preceptores, Ethel "Coca" Brutti, Priscilla Camerini de Sturzenegger, Mabel Brutti de Berisso y el querido "Toto Petre"; ellos nos llamaban al orden y a la disciplina, al cuidado personal en la presentación, y solucionaban cualquier cambio de hora, o ausencia de un profesor, para que no perdiéramos la clase o pudiéramos volver antes a nuestras casas. Profesores, a los que se menciona con sus nombres y apellidos, pero también con muchísimo respeto y cariño con el sobrenombre de público y notorio conocimiento heredado de generación en generación: en Música: Sonia Carboni de Quatrocchi, en Geografía: Lames María "Coca" Curi, Norma Scolamieri y María Fernanda Plazaola; Historia: María Adela "Negra" Coronel, Marta Moret y Nora Martín; Matemática con el Profesor Fernando Jacob y Nora Benedetti; Contabilidad: Roberto "Quelo" Henderson, Silvia Melchiori, Silvia Lopetegui de Lagrenade y Lucio Cherkasky; Biología: Margarita Costa y Feliciano "Chocho" Rodríguez Vivanco; Caligrafía: Miguel Tassistro; Lengua y Literatura: Frigo de Martín, Graciela Saavedra y Olga Amarillo de Beherán; Inglés; con Miss Celia "Chela" Epele y Mónica Morán; Estenografía: Manuel Veiravé, Leonilda Elhenoud y María Cristina Dunat; Instrucción Moral y Cívica: los Dres. Darío Crespo y Horacio Pabón Ezpeleta; Derecho Usual: Susana Fábrega de Heinrich; Merceología: Mario Beresiartu; Física y Química: Griselda Tommasi, Elsa Beatriz "Magela" Benedetti y Nora Benedetti; Seguridad e Higiene: Mara Carnevale; Mecanografía: Prof. Elvira Quintana; Educación Física: Sarita Rodríguez, y también supieron acompañarnos Chiche Grané y Emilce Mendiburo. Por supuesto el cuerpo directivo, encabezado en nuestro turno mañana, por el Prof. Humberto Pedro Vico y el Prof. Héctor Larrateguy, que nos llevó a buen puerto. Todos ellos en su conjunto, hicieron posible el tránsito de un lugar donde todos éramos muy cercanos, a abrirnos en muchos casos a los claustros universitarios y a estudios superiores. Todos ellos hicieron posible que hoy podamos reírnos y rememorar un sinfín de anécdotas, con recuerdos imborrables, mientras pasábamos de la niñez a la adolescencia sin darnos cuenta. Para ellos, los que están y los que se fueron antes, un sentido homenaje, que se reparte entre el reconocimiento, el respeto, el cariño y la admiración. Nos llevamos lo mejor de la vieja Escuela de Comercio, sus últimos años, y todos los vínculos que se forjaron entre sus paredes.
