Columna de opinión
Descubriendo un mundo no tan extraño
El primer día de universidad, implica un gran cambio en muchos sentidos. Está lleno de misterios, miedos, mitos y sueños. El misterio esta en ver como es en realidad el edificio por dentro, desde las aulas hasta el auditorio, destruyendo todo mito; el miedo están en pensar en que pasara si no aprobamos todas las materias el primer año, en si te vas a atrasar demás, en si te vas a acostumbrar a leer y estudiar tanto todos los días; y el sueño implica vernos dentro de cuatro o cinco años, con título en mano habiendo podido llevar la carrera siempre al día.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/015/0000015002.jpg)
Hay quienes nos vamos a otra ciudad y dejamos nuestra casa familiar, para independizarnos. Comenzamos a vivir solos, con algún amigo, compañero del colegio secundario, vecino o con alguien que no conocías hasta hace un mes atrás, como es en mi caso. Ahora llegas a tu casa y tenés que cocinar, lavar, limpiar, planchar, hacer mandados, leer, estudiar y descansar. Las primeras dos semanas no tenés tiempo ni para extrañar. El primer día de uno, es el primer día de muchos otros más. Así que vas sin muchos nervios, habiendo podido descansar. No te levanta mamá ni papá, paras la alarma y empezás. En la puerta te encontrás con muchos chicos de tu edad, y a alguno le preguntas si esta para la misma carrera que vos, y empiezan a conversar. En el aula todos se empiezan a presentar, y muy pocos vienen de otro lugar, hay dos o tres personas mayores, cinco o seis que ya han hecho otras carreras antes y las han dejado, y todos los demás como vos, involucrándose en el gran misterio de la primera carrera, queriendo que sea la correcta. En el rato libre, unos chicos se te acercan porque también vienen de otro lugar, y están empezando a vivir solos en esa ciudad. Siempre está la chica del mate, a quien de manera "casual" te le acercas y descubrís que aunque pueda ser un poco más grande que vos, puede ser una compañera ideal. En el modulo siguiente te sentas a su lado; los chicos, de esa otra ciudad, se sientan detrás y mate viene, mate va, empiezan una amistad. Al otro día, en el descanso del primer modulo, se juntan los cinco en el mismo lugar para poder hablar más. Y así se van creando las relaciones de amistad, por matar esa soledad, por querer tener a alguien en quien confiar, o solo por tener a alguien con quien poder estudiar. La semana siguiente, después de cursar se juntan todos en una casa a almorzar, y el grupo empieza a tomar forma.Empezás a descubrir que no estás tan solo como pensabas, que no extrañas tanto como creías, que vivir en otra ciudad, con otra gente no es tan raro ni tan complicado. Y empezás a tenerle más cariño a tu pequeña gran ciudad, que con los años te vio crecer y progresar. Vos te vas, pero ella queda. Tu vida, tus recuerdos de la infancia, y tus locuras de la adolescencia, siempre van a estar ahí, en ese mismo lugar.Camino Gomensoro, Marilina. (18 años) Gualeguay, Entre Ríos.
