10 de Junio
“Día del Trabajador de la Carne”
El 10 de junio de cada año se celebra el “Día del Trabajador de la Carne”, como lo establece el convenio colectivo de trabajo del sector. Su celebración se remonta al año 1947, momento en el que se conformó la Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne y sus Derivados, cuya representación es de alcance nacional.
En la década del 40 en el Siglo XX nacieron muchos sindicatos que dejarían su huella, en el devenir político-sindical. Como lo atestiguan las viejas actas de fundación: La entidad denominada "SINDICATO DEL PERSONAL DE FRIGORIFICOS DE CARNES, AFINES Y ANEXOS"..., goza de Personería Gremial otorgada por RESOLUCION N° 24 de fecha Enero 22 de 1949, e inscripta en el registro respectivo bajo el N° 106, con el carácter de primer grado, para agrupar al personal dependiente de la industria de la carne.Fue a partir de esa liberación de Perón que los trabajadores obtendrían derechos y reivindicaciones que los pondrían en igualdad de condiciones con la patronal. Fue así como se consolidó la existencia y trascendencia de la actividad de las organizaciones sindicales que pasaron a formar parte activa de la vida política y social de una nueva Argentina. El 16 de diciembre de 1944, los entonces trabajadores del frigorífico avícola Swift, ubicado en la avenida costanera Paysandú, organizaron y conformaron su sindicato constituyéndose en los precursores. Con posterioridad, en la década del 80 fue reformado el Estatuto Social, y en virtud de la instalación de nuevas plantas frigoríficas en la zona, fue cambiado el nombre de nuestra organización por el actual: Sindicato del Personal de la Industria de la Carne.El sector agroalimentario es, posiblemente, el de mayor potencial en la Argentina para crecer y maximizar su aporte al bienestar de todos los habitantes de este país. La cadena agroalimentaria de la carne vacuna tradicionalmente ha tenido, y aún tiene, gran importancia en la economía nacional. La exportación fue la clave del crecimiento de este sector de nuestra economía. Para exportar es necesario que nuestros productos se adapten a los requerimientos de los mercados internacionales, especialmente de aquellos con mayor poder adquisitivo, que pagan la proteína animal mucho más de lo que abonan por otro tipo de proteína. Cuando se trata de competir por los mercados de alto poder adquisitivo es necesario tener en cuenta las condiciones cambiantes de los hábitos de consumo en los países desarrollados y anticiparse a los cambios en la demanda ofreciendo productos que se adecuen a las exigencias de los consumidores. Esto constituye un gran desafío para la producción y la industria de procesamiento de la carne argentina. Aunque el mayor valor de las exportaciones cárnicas seguramente va a provenir de los países desarrollados, no se deberían dejar de considerar las demandas provenientes de países con menos exigencias en calidad y de ingresos intermedios. Es imprescindible pensar en el comercio exterior: adónde ir, con qué productos. Resulta necesario analizar la producción de carne vacuna en su vinculación con la industria transformadora y la comercialización. Avanzar en los mercados externos requeriría la existencia de una estrategia elaborada en conjunto por todos los eslabones de la cadena, sumando campo, industria, servicios y Estado.Más allá de la carne vacuna, es importante consignar la importancia de los productos avícolas que han trascendido las fronteras llegando, por su calidad, a los países más lejanos. A esto se suma demanda de la carne equina y porcina, y la importancia de los subproductos que ofrecen los diferentes frigoríficos. Si la Argentina creció en gran parte basada en la ganadería, es clave repensar una política que reactive la producción en estos tiempos acotada en gran forma por el atractivo económico que plantea la soja. Sería de suma importancia volver a las bases de la economía agropecuaria en su conjunto, punto de partida de un país rico en tierras como es el nuestro y volver a ganar el lugar preponderante entre las naciones exportadoras.
