Disertan sobre Amoris Laetitia en Parroquia San José
En la jornada de ayer, el Obispo Diocesano Monseñor Jorge Eduardo Lozano, brindó su disertación sobre la reciente Exhortación del Papa Francisco denominado “Amoris Laetitia” (La Alegría del Amor), mensaje papal acerca del amor a la familia. La charla de Lozano se desarrolló en el salón de Cáritas San José y fue abierta a la comunidad, destacándose la asistencia de numeroso público.
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En un principio de su charla, Lozano entendió que "si bien hay familias que atraviesan por diversas crisis, debemos entender que la familia no es un problema sino una oportunidad, una oportunidad de crecer en la vida desde el amor. Entonces debemos llegar a aprovechar de esta oportunidad. Cuando el Papa Francisco nos habla del amor en la vida, nos trae una meditación mucho más profunda; la Biblia está poblada de relatos de familias; ya desde un inicio con Adán y Eva y sus hijos como una Familia en la historia de la Salvación; incluso más acá las historias de los Patriarcas también hablan de las Familias", mencionó. "Los nuevos desafíos que tenemos hoy en la vida también hablan de la Familia y las experiencias que tenemos que revertir con aquellos individualismos exagerados que impiden una entrega generosa. Hay una expresión muy usada que se dice: "yo con mi vida hago lo que quiero", una cultura de lo provisorio, donde se valora el instante, lo fugaz", recalcó. En otro tramo de su alocución, hizo mención al individualismo. "Hay que considerar el creciente peligro que representa un individualismo exasperado que desvirtúa los vínculos familiares y acaba por considerar a cada componente de la familia como una isla, haciendo que prevalezca, en ciertos casos, la idea de un sujeto que se construye según sus propios deseos asumidos con carácter absoluto. Las tensiones inducidas por una cultura individualista exagerada de la posesión y del disfrute generan dentro de las familias dinámicas de intolerancia y agresividad. Quisiera agregar el ritmo de vida actual, el estrés, la organización social y laboral, porque son factores culturales que ponen en riesgo la posibilidad de opciones permanentes. Al mismo tiempo, encontramos fenómenos ambiguos. Por ejemplo, se aprecia una personalización que apuesta por la autenticidad en lugar de reproducir comportamientos pautados. Es un valor que puede promover las distintas capacidades y la espontaneidad, pero que, mal orientado, puede crear actitudes de permanente sospecha, de huida de los compromisos, de encierro en la comodidad, de arrogancia. La libertad para elegir permite proyectar la propia vida y cultivar lo mejor de uno mismo, pero si no tiene objetivos nobles y disciplina personal, degenera en una incapacidad de donarse generosamente. De hecho, en muchos países donde disminuye el número de matrimonios, crece el número de personas que deciden vivir solas, o que conviven sin cohabitar. Podemos destacar también un loable sentido de justicia; pero, mal entendido, convierte a los ciudadanos en clientes que sólo exigen prestaciones de servicios. Si estos riesgos se trasladan al modo de entender la familia, esta puede convertirse en un lugar de paso, al que uno acude cuando le parece conveniente para sí mismo, o donde uno va a reclamar derechos, mientras los vínculos quedan abandonados a la precariedad voluble de los deseos y las circunstancias", señala.
