Club Social: Recital de Alejandro Brittes
Disfrutamos de las interpretaciones de un maestro del acordeón
Quienes asistieron el sábado pasado al recital del acordeonista Alejandro Brittes en el Club Social, tuvieron la oportunidad de descubrir a un gran artista argentino que reside desde hace casi 10 años en Porto Alegre, Brasil, quien se presentó junto al excelente guitarrista brasileño André Ely y a su hermana, licenciada en música, Irene Brittes, en voz y flauta traversa.
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Las referencias de Alejandro Brittes eran un aval más que importante: recibió el Cosquín de Oro como solista instrumental, ofreció numerosos recitales en distintos países de Latinoamérica y Europa, ha actuado como solista acompañado por orquesta en Brasil, ha sido mencionado como uno de los tres mejores acordeonistas por Mark Brill en su libro "Music of Latin America and theCaribean", entre otras referencias.El recital que brindó en nuestra ciudad con composiciones en su mayoría de su autoría fue de real excelencia. Vimos desgranar obras como "Amanece" enriquecida por su particular cadencia y un sorprendente cambio de tonalidad al promediar la entrega, "Estancia Casualidad", dedicada a su abuelo correntino, que contó con la participación en danza de Aranzazú De Luca y Juan Cruz Aguiar, queridos bailarines de nuestra ciudad, quienes brindaron una nota de gracia y donaire, muy bien recibida por el público, "La Colorada" dedicada a su padrino artístico Fito Ledesma quien le regalara el acordeón que hasta el día de hoy lo acompaña en sus presentaciones, el rasguido doble "El Pihuelo", una de sus más hermosas obras con la danza de nuestros jóvenes bailarines. Es aquí donde el ritmo del chamamé de la sierra gaucha contagia auténtica alegría y espontaneidad. Continuó con el tema "Terracota" de bello ritmo melódico, en donde se destaca la guitarra de André Ely; "15 de Mayo" es otra composición, autoría de Alejandro Brittes, dedicada a su amigo Isidro Rodríguez y a todos quienes le brindaron su apoyo a lo largo de su carrera, obra de singular encanto, con una excelente interpretación del guitarrista. Otra de sus canciones dignas de destacar es "El desafiante" donde el acordeón de Alejandro Brittes despliega un cromatismo digno de un verdadero concierto.A través del recital el acordeonista fue narrando su vida, sus orígenes y su despertar a la música, su enamoramiento por el acordeón, su determinación de consagrar su vida a la música, sus viajes y recorridos por distintos rincones del país, hasta que toma la decisión de radicarse en Brasil, lo que inspira la hermosa composición "Mi cielo" de bellísima armonía, con difíciles arpegios que solamente un músico de gran nivel puede afrontar con claridad sonora y digitación perfecta.Una hermosa composición es "Gotas de Verano" en donde los tres instrumentos van entrando sucesivamente, flauta traversa, guitarra y por último acordeón en una sentida y mágica melodía que nos transmite imágenes y colores. El acordeón, in crescendo, logra su mayor intensidad para luego retornar la flauta al pianísimo en bellísima melodía.El sonido del rasguido "Maga" realmente me sorprendió porque es en los primeros compases en donde encuentro una marcada influencia de Piazzola, aunque descubro luego una mixtura con el ritmo de Rio Grande do Sul. Bueno, convengamos que es la influencia del ritmo rioplatense que encuentra en esta obra su clara expresión.De otros autores escuchamos "Boquita de miel", de Sosa Cordero, con la agradable voz de Irene Brittes, Merceditas de Sixto Ríos, que fue coreado por el público, más un verdadero regalo para Gualeguay, el valseado "El Gualeyo", de Cejas y Ledesma, músicos nuestros, y por último, Camino del arenal, invitando al señor De Luca, cantor de nuestra ciudad, en una improvisada y espontánea intervención.Hemos tenido la posibilidad de brindar nuestro salón del Club Social a un gran músico argentino, un verdadero maestro del acordeón, un gran compositor, quien durante muchos años ha dedicado su vida al estudio de un bellísimo instrumento como es el acordeón, el que le ha dado a Alejandro Brittes infinitas posibilidades para expresar su amor a la tierra, sus sentimientos, su nostalgia, su alegría, su encantamiento ante la posibilidad de transmitir la belleza del paisaje. Es su capacidad de expresión, su autenticidad en cada una de sus entregas, su estilo personal, más allá de su técnica, su digitación que le facilita la sucesión de difíciles acordes y un cromatismo que es evidente a lo largo de su recital.No podemos dejar de agradecer a Fabricio Castañeda que fue el nexo para que la Subcomisión de Cultura del Club Social pudiera contactarse con el gran músico argentino. Fabricio, hombre inquieto y sensible, ha brindado una vez más la posibilidad de que grandes artistas se presenten en nuestra ciudad.Zélika Alarcón de Tamaño
