Teatro Italia
Ecos de la presentación de Maximiliano Guerra y su ballet
La llegada de Maximiliano Guerra y Patricia Baca con el Ballet del Mercosur presentando “Carmen y Tango Paradiso” en el Teatro Italia, junto al recital que bajo el título de “Noche de voz y arpa” el sábado anterior en el Club Social, constituyeron un fin de semana cultural a los que el público respondió masivamente.
En la primera parte del espectáculo el tango subyugó con su peculiar estilo coreográfico, de honda sobriedad, con la prestancia propia y energía vital de auténtica expresión tanguera. Pero es en "Carmen", ballet en un acto basado en la novela de Próspero Merimée, en la segunda parte del programa, en donde con despliegue coreográfico el ballet narra esta historia dramática con categórica estética, en un rito mágico en que toda la gama de sentimientos son expresados a través de la danza. Un escenario desprovisto totalmente de decorado, en donde sólo los efectos de luces , por momentos cuatro pequeñas banquetas y 8 excelentes bailarines nos cuentan la dramática historia. Carmen, rol interpretado por Patricia Baca, extraordinaria bailarina de subyugante personalidad cautiva totalmente, lo mismo que el personaje de El Destino con múltiples formas y figuras logradas con movimientos perfectos, con una plástica sutil (lo que en cierto momento da la impresión de tres dimensiones) que preanuncia el fatal desenlace. Es indudable que Maximiliano Guerra no estaba en su mejor noche, ya que una indisposición pasajera afectó su rendimiento. Creo que eso fue evidente para todos los que pudimos asistir a este importante espectáculo, con las expectativas propias de apreciar su extraordinaria técnica y su potente e intenso estilo. No obstante ello, logra en el pas de deux que representa el encuentro romántico de José y Carmen, su mejor actuación. Junto a Patricia Baca emocionaron con su brillante entrega y eso fue rubricado por el público que aplaudió de pie al final del espectáculo. Maximiliano Guerra es merecedor de todo el reconocimiento pues, a pesar de no estar en condiciones óptimas, realizó un digno desempeño demostrando su arte, su profesionalismo. Hay que tener en cuenta que su presencia en el escenario es fundamental para los integrantes del ballet ya que su prestigio asegura el éxito de un espectáculo que no es fácil, pues quienes están habituados a los grandes escenarios deben adaptar la coreografía a las reducidas dimensiones de la mayoría de los escenarios del interior, como es el caso de nuestro Teatro. Una vez más nos rendimos ante la seducción de la danza y es el teatro Italia el que nos brinda la posibilidad de ser espectadores de un evento de primera, lo que es un verdadero desafío que todos los amantes de los buenos espectáculos artísticos agradecemos profundamente.Zélika Alarcón de Tamaño
