Ángel Contreras, arpista
“El arpa es un ser vivo, con enormes posibilidades expresivas”
Fue muy agradable la charla que mantuvimos con el arpista Ángel Contreras quien está preparando, para el próximo sábado 23 del corriente, su presentación en el Club Social junto a la soprano rusa Lilia Barinova y otros músicos amigos. Nos comentó acerca de sus inicios en la música, en principio un poco impuesta por el gusto materno, pero luego convertida una gran pasión. Oriundo de nuestra ciudad, lo llevaron desde muy pequeño, pero fiel a sus raíces volvió a asomarse al pago y desde el año 2005 sus visitas son frecuentes, por temporadas afincado en su terruño natal al que define como se lugar en el mundo.
"El paisaje, el clima, los músicos amigos, todo me trae a Gualeguay"El arpa llegó en la infancia, nos dice Ángel Contreras. "- El arpa llega a mi vida en el año 1958, por una ocurrencia de mi madre, cuando yo era un pibe que estaba terminando el primario. Tuve la suerte de que me comprara un arpa de origen francés con la que comencé a estudiar. A ella le gustaba mucho el arpa y se dio la oportunidad de comprar una que tenía a la venta la familia de un militar. Ese instrumento estaba durmiendo en un gran salón y se quisieron deshacer de ella; mi madre se entera y dice: "-Esa arpa es mía." Y la compró para que yo aprendiera a tocar."Le preguntamos si había vocación y fue duro el aprendizaje: "- Más de una vez mi madre me decía: "En vez de comprarme un tapado que tanto necesito, te compré un arpa y vos no estudiás lo necesario." Tras de la reprimenda, iba un "coscacho". De esa manera me fui metiendo en el estudio del arpa; estuve junto a profesores particulares y finalmente ingresé al Conservatorio Superior Manuel de Falla donde finalicé la carrera."Entonces finalmente congeniaron arpa y Ud., le dijimos: "-A los instrumentos musicales hay que entenderlos e interpretarlos, tienen alma, y después se pone la habilidad y el estudio. Es necesario tener vocación como para todo lo que uno quiere que salga bien o exprese su espíritu, su personalidad. Por esas cosas familiares, ya que mi padre era folclorista, hombre "de tierra adentro", a quien le gustaba mucho la guitarra, y me incliné por el folclore. El día que conocí el arpa paraguaya, prácticamente abandoné el arpa clásica.Más adelante Ángel Contreras nos comenta de su tarea docente y otras profesiones. "-Di clases de música en escuelas asistenciales que tenía la Municipalidad de Buenos Aires; hablo de más de 40 años, antes de que todas las escuelas se municipalizaran. Más adelante, buscando un progreso económico, dejé un poco de lado la docencia y me dediqué a otro tipo de tareas y a otra profesión que llevo adelante actualmente y que es la de técnico químico y hago perfumes. Igualmente nunca me desprendí de la música, hice un par de giras por el interior del país, algunos viajes a Brasil y a Paraguay, no con la difusión que hubiera querido, pero sí siempre obteniendo muchas satisfacciones en el transcurso de la carrera musical."Acerca de la posibilidad de brindar talleres, A. Contreras nos dice: "-Hemos conversado, no se llegó a concretar, pero siempre está la posibilidad de dictar un taller. Pero hay que tener en cuenta que la institución que organice un taller, debe tener el instrumento porque el arpa que uno utiliza para trabajar es algo muy personal. Es más sensible que cualquier otro instrumento de cuerdas en el sentido de que como es un instrumento abierto que está armado por la tensión del encordado que mantiene la estructura y la forma; es muy sensible a los cambios de clima y a las distintas pulsaciones. Es probable que el arpa que yo toco, en manos de otro se desafine, y viceversa. Es un ser vivo, enormemente plástico en cuanto a las posibilidades de expresión que brinda."Lea más en la edición impresa en papel
