“El Debate Pregón” desea ¡Feliz Día para todos los Padres!
El Día del Padre se celebra dentro de la familia con la intención de honrar la paternidad y la influencia del hombre en la vida de sus hijos. Muchas familias acostumbran a reunirse y realizar alguna convivencia en nombre de los padres, abuelos o padres del corazón, se les reparten obsequios a los papás, o simplemente se trata de que ellos pasen un rato agradable en compañía de toda su familia, posiblemente éste sea el mejor regalo. Más allá de lo material, lo más importante es recordar el significado del padre en la familia, y en la sociedad, reconocer su valor en la formación de los hijos y el amor que conlleva esa relación. Por esa razón, nunca más oportuno una visita, un abrazo, la compañía, detenerse por un rato y disfrutar juntos el día. Teniendo en cuanta que “el mejor regalo para todo hombre son los hijos; y para todo hijo es tener un padre que lo guíe y lo proteja”, “El Debate Pregón” visitó a dos familias cuyos padres nos entregaron vivencias inolvidables.
Teniendo en cuanta que "el mejor regalo para todo hombre son los hijos; y para todo hijo es tener un padre que lo guíe y lo proteja", "El Debate Pregón" visitó a dos familias cuyos padres nos entregaron vivencias inolvidables. Estuvimos con Alejandro Díaz, padre de 9 hijos a los que ha criado y formado junto con su esposa, en un hogar humilde y digno y con Oscar Carnero y su esposa Mónica, padres de Alejandro, un niño que llena sus corazones de felicidad.Alejandro Díaz: "Siempre busqué que mis hijos sean personas dignas y estoy orgulloso de ellos"Estuvimos con el Sr. Alejandro Díaz, casado con Norma Graciela Martínez. Son padres de 9 hijos, 6 mujeres y 3 varones. Su vida ha transcurrido en un trabajo duro, ganando el día a día, pero disfruta el hecho de ver una familia bien formada. Desde chico tuvo contacto con el río, en distintas zonas, en el bravío Paraná, también cerca de las costas de la R.O del Uruguay. Cuando se casó con Norma, los críos no se hicieron esperar y formó una familia hermosa. Reconoce que debido a su trabajo en changas y "carpinchiando" estaba mucho en el campo y su esposa tuvo que hacer de padre y madre. Nos dice: "Lo que yo quería era que mis hijos estudiaran, que no anduvieran de vagos. Mi esposa, aparte de cuidar y criar a los chicos, ayudaba a mantener la casa haciendo escabeche de carpincho, que le sale muy rico. Siempre traté de que a mis hijos no les faltara nada, y recuerdo que una vez le comentaron a uno de ellos: "¡Lo que debe ser en tu casa a la hora de la comida cuando a alguno no le gusta lo que cocinaron!" Mi hijo le contestó: "En mi casa no falta la comida, eso sí, todos comemos lo que hay, sin delicadezas". Y es así nomás, humilde, pero honrados. Los chicos han ido a la Escuela Chiclana, a la Comercio, a la Normal, se han recibido. Una siguió estudiando y es obstetra, otra está estudiando psicología, todos trabajan, pero buscan seguir creciendo, tener otras posibilidades. Eso me llena de satisfacción.Continúa compartiendo sus vivencias: "Tenemos un solo nieto, por ahora. Y pese a que son ya grandes, la mayoría vive con nosotros, son pegados, muy "mameros". Más aún con los que nos pasó el año pasado en que perdimos a una hija, la más chica, Stefanía Belén. Tuvo una larga enfermedad, hicimos todo lo posible, pero se fue. Quedamos mal, pero tratamos de salir juntos, muy unidos, y con la ayuda de Dios. Recuerdo que siempre juntábamos tapitas para el Hospital Garrahan y la llevábamos a lo Bogdan donde las guardaban para llevarlas. Uno de esos días pasa Roberto Demelchiori y me dice "¿Por qué no te acercás por la San Antonio y te integrás al grupo de hombres?" Y bueno, de ahí en más voy cuando no estoy en el campo, y me distraigo, me siento bien. Y también la familia participa de las celebraciones. La vida sigue; ha sido dura, pero tenemos muchos motivos para vivir con esperanza."Nos despedimos del Sr. Alejandro Díaz, una persona sencilla, conversadora, dinámica, orgullosa de su familia, luchador y con esperanza. ¡Un padre digno, un buen padre!Lea más en la edición impresa en papel
