Los inmigrantes
“El desafío y la esperanza en una nueva tierra”
El pasado martes 4 se conmemoró el “Día del Inmigrante”. La fecha fue instituida por decreto en 1949, durante la presidencia de Juan Domingo Perón, con el fin de recordar la disposición dictada por el Primer Triunvirato en 1812. Hoy, tras dos siglos de constante inmigración, podemos afirmar que en la Argentina conviven en armonía las más diversas colectividades de todo el planeta. Según el último informe del censo nacional de 2010, Argentina cuenta con alrededor de dos millones de inmigrantes, siendo el mayor receptor de toda Latinoamérica. Segunda Sección conversó con Paula Martínez, de nacionalidad colombiana, quien reside en nuestra ciudad desde hace 10 años.
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Paula Martínez: "La gente de Gualeguay es muy generosa" "Mi papá estaba en Argentina, se le dañó el auto justamente acá y recibió ayuda. Nos propuso venirnos, ya que él tenía la idea de que había que probar nuevos rumbos, no tener miedo a los cambios. Yo tenía 15 años, que los cumplí en Colombia, cuando llegué a Gualeguay junto con mi mamá y mi hermana. Nos gustó mucho este pueblo, el ambiente y una mayor seguridad. En nuestro país reina la delincuencia, no se sabe si cuando uno sale vuelve o no. Acá vimos que podíamos salir de la escuela a las once de la noche y nos sentíamos seguras. Tiene una tranquilidad que nos gustó, aparte de la gente muy amable, muy generosa, que nos apoyó en todo", comienza diciéndonos Paula.Luego nos comenta de dónde provienen: "Somos originarios del Vde Cali, un lugar hermoso, a pesar de la delincuencia y de la droga. Y si una cosa buena ocurría dentro de esa situación es que ante un asalto, uno le entregaba todo y se iban, no lo golpeaban, ni quitaban la vida. En esa geografía, durante todo el año es verano, más de 35°, pero no nos agobia porque es un clima seco".Con respecto a su familia, Paula manifiesta: "Mi hermana de 25 años se llama Ana María, estudia Criminalística en Oro Verde; yo tengo 24, y vivimos mamá que se llama María Fernanda Moncayo. Mi hermano mayor quedó en Colombia; mi padre falleció en Colombia hace un año y trajimos sus cenizas para que esté junto a nosotras. Vivimos con mi mamá porque somos muy "mamengas"; como dicen en Colombia: "No hay nada como el hotel mama".Con respecto a su formación, Paula nos dice: "Con mi hermana, estudiamos en la Escuela de Comercio, turno noche. Cuando finalicé hice una carrera en el Instituto IGA, Instituto Gastronómico Argentino, en la sede de Gualeguaychú. Terminé la carrera y, en este momento, estoy trabajando en el comedor Chirimoyo, con el señor Dalvano. Desde pequeña me gustó la cocina; esa fue la razón por la cual elegí esa carrera. Me encanta cuando "explota" la cocina y "comanda" (demanda y salida de platos). Me gusta mucho el arte y lo aplico en la cocina al emplatar, decorar. Estoy en un buen lugar ya que estoy aprendiendo mucho de manos de Martín Dalvano que es excelente cheff, del Sr. Almaraz, que es un gran cocinero. Es un lindo equipo que tenemos en la cocina, cada uno tiene su tarea, su especialidad"."En la Feria de la Colectividades vamos a presentar platos típicos colombianos, por ejemplo "arepas", comenta Paula y acá le pide ayuda a su mamá quien nos dice nos informa la receta: "Se cocina el maíz, luego se muele en una máquina especial, que acá no hay, la trajimos, queda una masa húmeda, más pesada que la harina de trigo, se arman de forma aplanada y luego se agregan diferentes ingredientes. También es común el sancocho, que es como un puchero, pero se le agrega el plátano verde, más grande que la banana, también mandioca, la "racacha" (batata), zapallo, mazorca de maíz, cebollas de distintos tipos, limón y ají. Se lo acompaña siempre de aguacate (palta). A veces invito a mis compañeros, pero les resulta pesado; me dicen: "Si seguimos así, nos mandás para el hospital".Paula vuelve a las recetas: Nos gusta mucho la hamburguesa colombina que cuenta con una salsa que se hace con cebolla, kétchup, mayonesa y queso. Aquí vamos conociendo de nuestros amigos y ellos de nosotros, en un rico intercambio de gustos y sabores.Para finalizar, esta amable colombiana que reside entre nosotros, expresa: "Estoy muy conforme con Gualeguay, en especial con su gente, no lo cambio por nada. Gracias a Dios he conocido personas muy buenas, en especial Chino Romero y la Sra. Lorena, de Soufflé, con quienes trabajé y me ayudaron mucho. Son muy generosos."
