El intento de amar
El amor es un tema que ha tenido ocupada a la humanidad durante bastante tiempo. Si bien es verdad que podemos encontrar diversas formas y manifestaciones, hay algo estructural en él que no cambia: que es un afecto, y como afecto no tiene localización en una única palabra, o en una sola definición. Muestra de esto son los innumerables conflictos a causa de la asimetría que existe en temas amorosos en una pareja, por ejemplo. Con una declaración de amor suponemos que la otra persona, destinataria de este amor, entiende lo que la otra persona quiere decir exactamente con esa palabra.
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Hecha esta introducción, vamos a recorrer brevemente tres momentos donde el amor se manifiesta en diversas formas. Por un lado se encuentran las definiciones que se desarrollan en el Banquete, de Platón. En segundo lugar pasaremos por el llamado amor cortés. Y en último lugar, trataremos de revisar qué lugar ocupa el amor en la actualidad. En el Banquete podemos encontrar siete perspectivas a cerca del amor. Es un dispositivo que algunos denominan "agón", que sería "combate de discursos", o "banquete de discursos", lo cual era habitual en la Grecia del 400 a.C. En cualquier caso, lo que se quiere hacer notar es que en estas reuniones cada uno de los participantes daba su idea más acabada de lo que sería el amor, pero sin llegar a una definición última, ya que cada palabra entraba en discusión dialógica con sus "oponentes". Se tomará la definición que da Aristófanes, ya que se ha hecho eco en el ideal colectivo que llega hasta nuestro tiempo. Para él, antiguamente había tres géneros de hombres, que en la actualidad han desaparecido, quedando sólo masculino y femenino. Así, el tercer género era común en forma y nombre a los otros dos. La forma de cada hombre era redonda, tenían cuatro manos y cuatro piernas, dos caras ubicadas en sentido contrario, y alrededor de ellas una cabeza única con dos zonas genitales. Estos hombres fuertes, en pocas palabras, atacaron a los Dioses, por lo que Zeus recurrió al artilugio de cortarlos a la mitad, dejando divididos los géneros pero al mismo tiempo empobreciéndolos, ya que se necesitaban uno al otro en perfecta unión: "Entonces, amor es el nombre para el deseo y persecución de la completitud", dice Aristófanes. Lo que popularmente se conoce como "buscar la media naranja". Se quiere destacar esta noción de amor, que el Aqueronte arrastra hasta nuestra época en forma de ilusión; de que hay algo en la otra persona que puede completarnos. Vaya uno a saber qué falta nos aqueja para vivir buscando una parte perdida de nosotros en el otro. Desde el siglo XI se desarrolla una construcción cultural o forma de relacionarse entre el hombre y la mujer. Fue encarnado en la poesía, en las trovas y en el teatro. Era más que una forma artística; era una elevación social de la mujer de la baja edad media, es decir de principios del siglo XI. El amor cortés consiste en idealizar el objeto de amor. Esta idealización no tiene como fin la búsqueda de la satisfacción sexual, sino que por lo contrario, persigue su imposibilidad. Hay una sumisión del amante ante la soberanía de la dama, dama que por otro lado está casada y por lo general proven de la alta alcurnia. Una vez concretado el adulterio (si se concreta) éste se mantenía en absoluto secreto. Tenemos al amor como una gran pantomima, que se juega en la clandestinidad y por qué no en la tragedia misma.El amor no es ni cortesano, porque esto representa un sospechoso enaltecimiento del otro sexo (¿no esconde esto una misoginia absoluta?), ni el amor puede ser búsqueda de la complementariedad. "Hacer de dos uno" corresponde al terreno de las matemáticas en todo caso, no al terreno incomprensible del amor. El amor es del orden del afecto como se dijo al principio, y el afecto no encastra, el afecto erra, el afecto es espinoso. En la segunda parte se seguirá reflexionando a cerca del amor en estos tiempos.Lic. Facundo LescáPsicólogoTel. (011)15-34920201
