El Papa Francisco reiteró su pedido: “Recen por mí”
El 13 de marzo de 2013, cuando fue elegido papa hace un año, el cardenal argentino Jorge Bergoglio decidió llevar el nombre de Francisco y se convirtió en el primer pontífice americano de la historia y el primero no europeo desde el siglo VIII.
En su primer aniversario como Papa, se comunicó con sus fieles de todo el mundo a través de Twitter publicando una frase sintética que marcó estos primeros 12 meses al frente de la Iglesia Católica: "Recen por mi" y en su cuenta en inglés "Please pray for mi" (recen por mi por favor).Francisco viajó el domingo con los cardenales y obispos de la Curia Romana a Ariccia, donde permanecerá hasta el viernes 14. Allí realizará prácticas espirituales de Cuaresma, que por primera vez se tendrán lugar en la Casa del Divino Maestro, en las afueras de los Castillos Romanos, ubicados en la zona de las Colinas Albanas.Durante su primer año como líder de la Iglesia Católica, Bergoglio recibió la visita de presidentes, príncipes y reyes, cartoneros, payasos y bomberos, hombres y mujeres de a pie, representantes sociales y líderes de otras confesiones religiosas, evidenciando su intención de diálogo y comunión mundial. Es emocionante recordar el momento, justamente ayer 1 año, en que el Cardenal Jorge Bergoglio, ya Su Santidad Francisco, salió a saludar a la multitud reunida la Plaza de San Pedro y a todo el mundo a través de los medios de comunicación expresando: "Hermanos y hermanas, buenas noches, me vinieron a buscar al fin del mundo, agradezco por recibirme de esta forma, gracias. Primero de todo quiero rezar una oración por nuestro querido Benedicto XVI, nuestro obispo emérito. Vamos a orar juntos por él". Como Obispo de Roma, saludó a la ciudad y pidió que "el nuevo camino que comienza la Iglesia sea fructuoso para la evangelización". El pedido "Recen por mí" quedó marcado en el corazón de la del mundo.Desde un primer momento el Papa Francisco tiene en mente una iglesia fuera de los palacios y de los símbolos del poder que da la riqueza. Lo mostró al aparecer en público sólo vestido de blanco dejando de lado la "muceta", (capita corta bordada en oro), llevando sus mismos zapatos negros, no aceptó el anillo de oro, sino de plata dorada y sobre su pecho el mismo crucifijo que lo acompañó siempre. Y estas son más que simples señales, son realidades que muestra en cada paso de su pontificado.Tomando las palabras del periodista Alberto Bochatey, "el Papa argentino nos sonó extraño por esa mezcla de "lo casero con lo sagrado". Como cristianos y argentinos es bueno que festejemos a nuestro querido papa Francisco no tanto haciendo flamear con orgullo la bandera argentina, sino haciendo flamear con amor tierno y misericordioso, el Evangelio de Cristo para que nadie sufra la exclusión de no conocer el amor de Dios."¿Por qué el nombre Francisco?San Francisco comenzó su conversión al oír al Crucifijo de la capilla de San Damián decirle: "Francisco, ve y restaura mi casa, mira que está en ruinas" (San Buenaventura, Leyenda Mayor II, San Francisco ayudó a la Iglesia que vivía momentos difíciles. Su ejemplo nos enseñó a vivir la virtud de la humildad con un corazón alegre. Supo dejar no sólo el dinero de su padre, sino que también supo aceptar la voluntad de Dios en su vida. Comenzó a vivir con los leprosos y del brazo de uno de ellos iba por los caminos predicando el evangelio en lengua popular y no en latín. Es bueno saber que Francisco nunca fue sacerdote, sino laico solamente. Sólo al final de su vida, cuando los Papas prohibieron a los laicos predicar, aceptó ser diácono a condición de no recibir ningún tipo de remuneración por el cargoFue capaz de ver la grandeza de Dios y la pequeñez del hombre. Veía la grandeza de Dios en la naturaleza, predicaba con el ejemplo y con la palabra, enseñaba el valor del sacrificio, a vivir con sencillez y con mucho amor al Señor. Lo más importante para él era estar cerca de Dios. Su oración fue muy profunda y era lo primordial en su vida.Dios lo eligióPadre Pedro Brassesco Hace un año no hubiéramos imaginado este momento de la Iglesia. La elección del Papa Francisco despertaba alegría y esperanza. La sorpresa por el primer Papa latinoamericano y además argentino, apenas permitía alguna especulación de lo que podría pasar. Pero en el fondo cualquier análisis racional se chocaba con la realidad de lo impensado, de los pronósticos fallidos, de que sólo Dios podía hacer algo así.Si, como creemos, la elección está guiada por el Espíritu Santo, sólo Dios puede seguir conduciendo la barca de la Iglesia y la historia por los medios e instrumentos que sólo Él conoce. Y creo que lo más importante de Francisco es haber sido consciente de que su tarea no dependía de sus esfuerzos y capacidades, sino del mismo Espíritu que lo eligió. Si Francisco ha logrado abrir una nueva página, dar impulso y entusiasmo a la Iglesia, ha sido sobre todo por ser dócil a la obra de Dios en él.Dios lo eligió como él era y pensaba y se ha mantenido fiel, no a un estilo, sino a la profundidad de su relación con Dios que fue formando en él una vasija frágil, pero capaz de contener y transmitir la experiencia de ese Dios que es amor y misericordia. Por eso los gestos del Papa no son puesta en escena ni teatralizaciones. Son signo y expresión de lo que él vive y quiere anunciar: Dios es padre, es cercano, es amor y quiere que todos nos encontremos con Él.Así como Dios nunca colma nuestra capacidad de sorpresa, porque es vida, dinamismo e inmensidad, pareciera que el Papa nunca va a dejar de sorprendernos. Y si bien para los medios esto siempre es noticia, para cada uno debería ser expresión de la fuerza transformadora de un Dios que nunca se olvida de sus hijos y una invitación a dejarnos encontrar por Él.
