204º Aniversario de la Revolución de Mayo
El polifacético escenario del nacimiento de la Patria
El escenario simbólico de la Revolución de Mayo nos presenta una imagen estática y reducida que se remite al edificio del Cabildo y a un grupo de personas frente a él como, también, el recorte figurativo de aislados vendedores ambulantes de la Buenos Aires colonial. Lejos está de dimensionar la verdadera articulación urbana, el movimiento, y el entramado social que enmarcaba, junto a las expresiones edilicias de la política, la religión, la milicia, ese espacio de interacción y generador de la ciudad que era la plaza.
El Cabildo desde la Recova La Arquitecta Graciela Favelukes, acertadamente describe a la plaza como un lugar de "Interacciones, mensajes, actos y representaciones, intervienen como constituyentes de la plaza, cuya existencia se registra tanto en el plano de lo real perceptible como en el plano ideal de la cultura urbana...[y]...adquiere importancia en tanto ámbito de sociabilidad, reuniendo los esfuerzos materiales y discursivos de la sociedad urbana que es su productora directa, y en tanto entidad que resulta de la colisión, a veces, y de la cohesión, otras veces, de los valores y prácticas de los grupos socioculturales de la ciudad." Con respecto estos grupos, Tulio Halperín Donghi, nos muestra una sociedad, estructurada según el modelo hispánico, culturalmente conservadora dividida en "castas" por líneas étnicas pero con una importante, y muchas veces solapada, movilidad interna a tal punto que, entre los dos extremos configurados por conquistadores y conquistados, es decir entre el español de sangre pura e indios, se había llegado a una clasificación en "infinitas gradaciones por una conciencia colectiva cada vez más sensible a las diferencias de sangre que llegó a distinguir no menos de treinta y dos grados intermedios". Según la descripción de la capacidad integradora de la Plaza, en la que las instituciones como el Cabildo, la Catedral y el Fuerte, podían ser convocantes de la clase noble ¿cómo se incorporan los demás estratos -fundamentalmente los más bajos- como actores sociales a este lugar? Para el caso, una división sirvió de inserción: la Recova. Finalizada su construcción en 1804, quedó compuesta por dos alas con doble fila de locales (20 de cada lado) con arcos que daban al exterior. Ambas alas estaban unidas por un gran arco central también llamado Arco de los Virreyes; de esta manera la plaza central quedó dividida en dos: la que daba frente al Fuerte que se llamó Plaza de Armas o Plaza del Fuerte y, la que daba al Cabildo, conocida primero como Plaza Mayor y luego de las invasiones inglesas, como Plaza de la Victoria. La finalidad de la Recova era su utilización como mercado; allí, el bajo pueblo -blancos pobres, negros esclavos o libertos-, ofrecía la más variada gama de productos, alimentos de todo tipo, bebidas, artesanías, ropa y telas de no muy buena calidad, monturas, objetos de bazar, aves domésticas, etc. Si bien la mayor cantidad de compras era realizada por la gente pobre también y campesinos, algunas ventas, comprendían a la clase pudiente. La Plaza y la Recova adquieren "carácter de concentrador de las principales funciones de la ciudad: gobierno, culto, mercado, defensa, ocio. Esta saturación de funciones se da en el marco de sociedades que, aunque estratificadas socialmente, gestan espacios de integración social". (Favelukes, Graciela) Conforme a esa estratificación Halperín describe internamente a la sociedad integrada por una clase noble o llamados a sí mismos gente decente que comprendía un numeroso sector de semindigentes, pobres decentes o plebe. Para con ellos existía un tratamiento benevolente ya que la diferencia se trataba de un factor económico pero no de sangre. Se dedicaban, generalmente, a las artesanías o al pequeño comercio o mercadeo en la Recova, considerados trabajos "viles" según la tradición española y, además, era una actividad que compartían con los oficios de los negros por esta razón, en la práctica, los nobles fijaban bien el límite de acercamiento, más aún, era mal visto que pudieran ascender de casta por el progreso económico y hasta se llegaba a fraguar el origen y darles calidad de mestizos para que no pudieran compartir su condición de hidalgos. Otras veces, permitían que las jóvenes decentes pobres pudieran contraer matrimonio con un hombre de un estrato superior; además, como beneficio, tenían acceso a la educación elemental y religiosa. También era considerado un factor peligroso al próspero comerciante cuya dudosa alcurnia lo ubicaba en una igualdad o superioridad económica debido a actividades "non santas" como por ejemplo el contrabando. De esta manera se esforzaron para que sus hijos criollos accedieran a títulos académicos como también lo hicieron algunos pocos de los pobres decentes. De varios de ellos, precisamente, surgieron las ideas revolucionarias basadas en la "ilustración europea". Fueron varios de ellos, los protagonistas visibles de la Revolución, en tanto durante la Semana de Mayo otros muchos apoyaron y arengaron desde la Plaza la concreción de un propósito: la destitución del Virrey y la conformación de una Junta. Sin embargo, invisibles a la Historia, desde la Recova vendedores y compradores del bajo pueblo, presenciaron y acompañaron al movimiento revolucionario; junto a sus locales muchos de la clase ilustrada, se protegieron de la lluvia constituyendo, fortuitamente, una unidad sin etnias ni castas. "Aunque esto no implica, según Favelukes, una democratización en el sistema de participación política, de hecho, el apoyo popular empieza a tener un rol de importancia creciente en el equilibrio de fuerzas". Esto determina, la presencia de una conjunción de actores sociales quienes, con diferentes percepciones de los hechos, de las ideas revolucionarias, comprendidas o ignoradas, con utopías para el futuro o simples deseos para el presente, darán lugar al verdadero escenario vital y simbólico del 25 de Mayo.Fuentes:- Halperín Donghi, Tulio. "Revolución y Guerra. Formación de una élite dirigente en la Argentina criolla", Cap I: El Río de la Plata al comenzar el siglo XIX d) Una sociedad menos renovada que la economía. Pgs 52 a 73. Ed. Siglo Veintiuno.- Favelukes, Graciela. "La Plaza, articulador urbano (Buenos Aires, 1810-1870)". Seminario de Crítica. Instituto de Arte Americano. Junio de 1994. ------------------------------------------------------
