Alianza Francesa de Gualeguay
El Principito: “Sólo para chicos...”
Una colaboración especial del profesor Daniel Martínez para la Alianza Francesa de Gualeguay en celebración del 14 de Julio, fecha patria de Francia. Agradecemos profundamente al profesor Martínez pues recordar la importancia de esta joya de la literatura es el mejor homenaje a un país que inició cambios sociales revolucionarios, no sólo por sus ideales libertarios, sino por los cambios culturales al lograr mayores libertades creativas.
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El Principito: "Sólo para chicos..." La literatura francesa ha brindado escritores excelentes y obras maestras. Así, ¿cómo no tener siempre presentes a Antoine de Saint-Exupéry y su eterno Principito? El Principito, deliciosa y reveladora literatura, ha sido considerada siempre como uno de "esos libros para chicos pero que pueden leer los grandes". Una idea válida, sin duda, pero que peca de cierta superficialidad. Así que trataremos, si es posible, de trabajar un poco más ese pensamiento. Si cambiamos la perspectiva, podemos manifestar que, en realidad, "El Principito" es un libro sólo para chicos; y, claro está, esto puede originar acuerdos, desacuerdos e interesantes discusiones, por lo que vamos a ocuparnos de tratar con mayor precisión este tema. La crítica y teoría literarias ofrecen valiosos desarrollos acerca de "El Principito" y, seguramente, en ellas encontraríamos material para nuestro punto de vista ("El Principito" es sólo para chicos). Sin embargo, la propuesta es ésta: dejemos que el texto nos ayude a entender un poco más acerca de sí mismo y para ello, echaremos mano a dos fragmentos extraordinarios. Los vemos. Uno de ellos está en la dedicatoria que brinda Saint-Exupéry a Leon Werth: "(...) esta persona ya grande puede comprenderlo todo, hasta los libros para chicos (...)". En cuanto al otro fragmento es el prístino, muy bello: "(...) no se ve bien sino es con el corazón. Lo esencial es invisible para los ojos"; hermoso regalo hecho por el zorro a su amigo Principito. Estos dos fragmentos nos dan una clave fundamental. Lo de "ver con el corazón" alude, además de los sentimientos, a un aspecto de la inteligencia. Pero no la inteligencia de la razón, de la lógica, únicamente; sino la que aprehende la revelación de la verdad y la belleza suprarracionalmente, como lo percibe un niño. Es decir, con confianza y hasta abandono; sin razonamientos, preconceptos o prejuicios. Entonces, lo que manifiesta Saint-Exupéry en la dedicatoria a Leon Werth es que hay personas que conservan esa inteligencia propia de la infancia; dicho de otra manera, esencialmente son niños. Por supuesto, esto no indica ni puerilidad, ni infantilismo, ni estupidez. Es un tipo de inteligencia que no reside en el cerebro, sino, dice el amigo zorro, en el corazón, fuente no sólo de calor vital, sino de luz además, tal como lo expresan valiosos estudios de simbolismo tradicional. Por otra parte, aunque en otro orden de cosas y para entender aún mejor su importancia, lo de la niñez en los adultos ni siquiera es algo ajeno a las doctrinas espirituales: "El que no se haga como un niño no entrará en el Reino de los Cielos", dijo Jesús. De este modo, es como hemos intentado armonizar los fragmentos mencionados de "El Principito", pues entendemos que aquello de "los adultos pueden ser niños" y "ver con el corazón" conciertan de tal manera que son indicadores de un hermoso rumbo para leer Literatura. La Literatura es belleza y revelación que apela a la inteligencia del corazón y de ahí su trascendental valor."El Principito"... ¿obra para chicos? Sí, por supuesto.Merci beaucoup, Monsieur Antoine...Prof. Daniel Martínez
