Celebramos el Día del Artesano
El “sano arte” de tejer ilusiones y esculpir tesoros
El Día del Artesano se celebra nivel internacional el 19 de Marzo, el mismo día de la festividad de San José. Esta celebración fue introducida en el cristianismo por Sixto IV ((1471-1484). Su figura se asocia con el modelo de fidelidad, de humildad, pobreza y obediencia para la fe cristiana. Pero el esposo de María y padre de Jesús, tenía una ocupación, era carpintero. Así es que el Santoral señala el 19 de Marzo como “San José Carpintero” y si bien existieron en la historia otros artesanos antes que él, se tomó su figura como símbolo de la artesanía por haber tomado su oficio de la Biblia. En el marco de la celebración del 232º Aniversario de Gualeguay, “Segunda Sección” conversó con Julio González, un artesano que trabaja en madera, paja y junco, ama el río y vive de lo que él le proporciona. Con esta nota a Julio saludamos a todos los artesanos de Gualeguay y la zona.
"De niño me enamoré del río y trabajo con lo que él me brinda"Julio González nos comenta su experiencia de vida: "-Hace 8 años que estoy en el oficio de artesano trabajando en sauce, junco y paja. Hay otras maderas más que se pueden usar, pero hay que buscar siempre la que más se adecue a los trabajos que uno quiere hacer."Con mucho orgullo nos dice: "-Yo vivo del río y con mi canoa a motor voy a buscar el material por las orillas, ya sea río abajo o río arriba, a diferentes distancias, continúa Julio. Mientras marcho voy observando los árboles de la orilla, los gajos jóvenes y sus formas buscando que me sirvan para hacer las patas de las sillas, por ejemplo. Luego se deja orear, secar y tiene distintos tiempos y formas de trabajar el junco y la madera. Generalmente ando solo, comenta Julio, y, a veces, me acompaña el hombre que me enseñó el oficio, "Charol" Bogado. Ya es un hombre mayor, pero sigue trabajando, menos, pero aún lo hace."Sentimos curiosidad por saber cómo se junta el material sin peligro de lastimarse: "-El junco no es bravo para cortarlo, ahora la paja puede cortar, por lo que acá vale la precaución y la experiencia. Hay un tipo que se llama pajilla, que de un lado lastima, así que hay que saber cortarla y tejerla."Observamos las sillas y hamacas que ofrece para la venta y, mientras contesta saludos y consultas de mucha gente que pasa, le preguntamos por los precios. "-La más económica, que se hace en 2 días y medio, más o menos, está en $350; la que es para los niños es más económica. El corte de la madera, el corte del junto lleva su tiempo, así que es un trabajo que se puede cobrar mucho más, pero quiero que esté al alcance de todos los que le gusta estas cosas tradicionales, hechas a mano. Tejo redes, mallones, hamacas paraguayas de material sintético muy resistente, quinchos de paja o de caña, todo artesanal, prosigue Julio. En esto trabajo, de esto vivo y amo lo que hago. Yo me enamoré del río cuando era joven, casi un niño, pero a mi padre no le gustaba que viniera, igual me las arreglaba. Así fui aprendiendo todas las actividades relacionadas con él. También me dedico a la pesca; por ahí se vende algo, pero no hay muchos peces por acá. Cuando el río crece hay más, pero ahora ya estamos en el cambio de época. Entra, desova, y en este tiempo ya se va."Lo encontramos en el Parque Quintana, con sus sillas y hamacas, pero quisimos saber cómo ubicarlo por encargues de trabajos: "-Yo vivo en la zona de Parque Pezutti, en la zona del Balneario; ahí tengo un taller, que es una mesa de trabajo, una banquilla larga, los secaderos de junco. Cuando hay creciente, como ahora, a ese lugar llego y salgo con la canoa. Siempre tengo trabajo y estoy vendiendo, no se cortan los encargues, y hay pedidos pendientes, no sólo para las casas en el campo, sino también en la ciudad. A los jóvenes les gusta mucho esta artesanía, como le gusta la naturaleza; eso los hace sano y hace al futuro. El único cuidado es que no se deje a la intemperie porque el junco se amusga. Se puede barnizar, pintar, lo que el cliente quiera, yo la entrego "curada" con aceite de lino y gasoil, de esa forma no se le entran bichos, se impermeabiliza, no se apolilla."Y así entre saludos de amigos y curiosos, entre reflexiones y vivencias, dejamos a Julio, inmensamente feliz con su trabajo de artesano, con su placer de ser artesano, vivir de ese arte, amar el río. Y nos acordamos de algo: Cuando nos visitó José Larralde para actuar en el Teatro Italia, se llevó de regalo una silla matera hecha por Julio, obsequio que agradeció mucho y que seguro debe sentarse en ella para tomarse unos mates y templar la guitarra y la garganta.
