Pedro Brassesco ante el problema de la droga
“El sinceramiento y el trabajo en conjunto son camino para lograr buenos resultados”
Antes de su viaje a Tierra Santa y a Roma, donde se encuentra actualmente, el P. Pedro Brassesco nos entregó profundas reflexiones y consejos ante el creciente problema de la droga y del alcohol en la sociedad, sobre todo en las franjas etarias más vulnerables, consideraciones surgidas desde el seno de los obispos y desde su visión personal. Compartimos con ustedes este valioso documento.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/006/0000006512.jpg)
La Iglesia sigue insistiendo en que es "alarmante" el crecimiento del narcotráfico en la Argentina. ¿Cómo reaccionar desde la sociedad ante esa postura tan contundente?P Brassesco: -Creo que todos sabemos que la droga es un problema entre nosotros, pero nos movemos entre la indiferencia y la impotencia. Por un lado pensamos que el problema es sólo el consumo, entonces, mientras no afecte a uno de los míos, no me involucro demasiado. Y cuando nos toca, no sabemos bien qué hacer. Pero el tema de la droga va más allá del consumo y es lo que alertan los obispos. El narcotráfico va minando la sociedad de violencia y muerte que, generalmente, afecta a los más débiles. Lo que pasa es que como sociedad, a veces esperamos que sean otros los que hagan, los que se ocupen, y no siempre asumimos nuestro papel como ciudadanos ejerciendo nuestra posibilidad de participación activa. Especialmente en las instancias intermedias que significan las organizaciones sociales, ONG, movimientos, instituciones, etc.-La Iglesia está inquieta por el avance del narcotráfico en la Argentina; ¿a nivel regional, se analiza esa situación y los pasos a dar en pos de contener?P. Brassesco: -Sí, los obispos están insistiendo mucho en la organización de la pastoral de adicciones, que va más allá de la droga, pero que tiene uno de los ejes puesto en la prevención. A veces cuesta encontrar eco en las parroquias o personas que se involucren. Hay gente que expresa su deseo de dar una mano, pero cuesta articular, tal vez por deficiencia nuestra. Lo que está claro es que a esto hay que trabajarlo integralmente con otras áreas: lo social, cultural, deportivo, etc. En varios lugares de la diócesis se están abriendo espacios de contención al estilo de los "Hogares de Cristo" que funcionan en las villas en Bs. As. y que apuntan a la prevención y a la vinculación. En la provincia, la Iglesia está abriendo una casa de recuperación de adictos en Concordia. Los grupos de narcóticos anónimos son experiencias que también están ayudando mucho. Da la sensación que la tarea es inmensa, pero se buscan dar pasos concretos, aunque no se pueda responder toda la demanda.-Desde la Conferencia ya hubo anuncios respecto al tema narcotráfico y el propio obispo Lozano hacía hincapié en ello. ¿Cómo actuar desde las entidades intermedias, religiosas, sociales y comunitarias?P. Brassesco: -El tema es el trabajo en conjunto. Las respuestas individuales de grupos o instituciones son valiosas, pero a veces se termina en el cansancio y el desánimo porque las posibilidades de acción quedan reducidas. Lo que pasa es que hay que superar las viejas peleas, celos y desconfianzas para poder empezar a trabajar en conjunto. Y creo que si no nos sinceramos, y asumimos como un problema presente y futuro buscando trabajar juntos, el tema nunca va a tener solución. Uno de los mayores problemas es la desconfianza o el miedo a la manipulación político partidaria que hace que algunos prefieran seguir solos para mantener su independencia. Pero aquí es necesario el involucramiento de todos. El Estado, en sus diversos estamentos (dependencias específicas, justicia, fuerzas de seguridad, etc.), tiene que ver qué pasa en su interior que limita sus posibilidades de acción. Para ello hay que sentarse a dialogar, con sinceridad, lo que significa reconocer los errores y las limitaciones para pedir ayuda y buscar caminos viables. Pero a veces todos queremos ser autosuficientes, mostramos lo mucho y bueno que hacemos y así tapamos lo otro. Si el camino no es en conjunto se corre el riesgo de superponer esfuerzos y dilapidar recursos porque no se conocen las prioridades. Puede haber mucho voluntarismo, pero si no está organizado se termina en cansancio y división. Y en el "divide y reinarás" sabemos quién va a reinar.-En Gualeguay ya se han marcado casos de narcomenudeo, de tránsito y de consumo. ¿Estamos a tiempo de poner un freno al flagelo de la droga en nuestros adolescentes?P. Brassesco: -No solo eso, también hay casos de disputa territorial por la venta de droga. De eso, a que haya muertes violentas como en Rosario, hay un solo paso. Por eso es que el problema no es sólo el consumo, sino toda la mafia que se genera en torno a la venta y distribución y que termina generando una cultura narco, e incluso, como en algunos países, casi un estado paralelo. Siempre se está a tiempo de frenar esto, pero también debemos saber que cuanto más nos demoremos, mayor va a ser el esfuerzo necesario." Y agrega: "-El caso de la ciudad de Medellín es paradigmático. Allí se hizo un trabajo fuerte de integración social a través del deporte, la cultura, la educación, etc. y se va revirtiendo la situación. Pero esto tiene que ser una política de Estado que asuma toda la sociedad. No es solo un programa de gobierno de cuatro años donde unos apoyan y otros miran desde afuera para ver si fracasa y así les toca a ellos. Acá no hay soluciones mágicas, ni caudillos salvadores. La salida es con creatividad, esfuerzo y trabajo. Pero también debemos vernos como sociedad, qué sociedad estamos construyendo, con qué valores.
