El tiempo de Adviento llega a su fin
Compartimos con ustedes un texto que nos hiciera llegar nuestra amiga Chichita Bascoy con motivo de este tiempo litúrgico que está culminando.
TIEMPO DE ESPERANZAORACION POR EL ADVIENTO(del latín: "Adventus", Llegada; del griego: "Parusía, Llegada"- Epifanía "Manifestación")JESÚS VIENE Y YA ESTÁ EN MEDIO DEL PUEBLONos preguntamos si el Adviento es una actitud o un tiempo. En su origen era una actitud. Los primeros cristianos esperaron la inmediata venida de Jesús. Era una espera atenta, vigilante. En el siglo IV con la conversión de Constantino, el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano. Desde entonces, se empezó a celebrar el tiempo de Adviento.Cuando iba a nacer Jesús no había lugar para ellos en la posada. ¿Cómo sería la casa que yo le brindaría? Pondría un techo transparente, lo suficientemente fuerte para protegerlo de las inclemencias del tiempo, pero que dejara pasar la luz y de noche se pudieran ver las estrellas. Las ventanas se abrirían hacia afuera, como signo de apertura a los demás. La puerta siempre estaría abierta para recibir a los tristes, a los cansados, a los solos, a los pobres, a los heridos, a los desesperanzados. La casa sería un refugio, pero no solo eso sino una apertura a la vida: no serviría para quedarse adentro: significaría una iniciación a la esperanza, un símbolo de amor. Los pisos serían frescos en verano y cálidos en invierno, para significar el amor siempre presente, el abrigo, el cobijo. Estaría rodeada de árboles en los cuales los pájaros, con su algarabía, lo despertaran cada mañana (como en el verso de Juan Ramón Giménez: "...en mi duermevela matinal me despierta una ruidosa algarabía de chiquillos"...). Tendría una huerta para su sustento, y rosales que florecieran todo el año. Jazmines que perfumaran el ambiente. El cerco sería de ligustrinas y desde todos los lados del jardín se podría ver el horizonte. No tendría frontera la visión.El Adviento es un tiempo de espera, pero es una actitud para vivir durante toda la vida.Aurea Bascoy Narvarte de Nuñez(BuenosAires, diciembre de 2015)
